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Las solicitudes de asilo en los países nórdicos caen en picado

El número de demandantes baja radicalmente en Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia

Un grupo de refugiados en el paso fronterizo entre Rusia y Noruega en noviembre.
Un grupo de refugiados en el paso fronterizo entre Rusia y Noruega en noviembre. AFP

El número de solicitudes de asilo en los países nórdicos descendió en 2016 de una manera abismal. Tan solo en Suecia —país que recibió en 2015 a cientos de miles de ciudadanos que huían de la guerra y la pobreza en países como Siria, Irak y Afganistán—, el número ha caído en picado: de 162.450 en 2015 a 28.790 peticiones registradas a finales de 2016, lo que representa una caída del 82%, según datos de la Oficina Nacional de Estadística. Noruega y Finlandia han experimentado una caída de 27.615 y 26.740 solicitudes menos, respectivamente. Y el descenso en Dinamarca en 2016 fue de casi del 70%, según Eurostat, la agencia de estadística de la Unión Europea (UE). Islandia, en cambio, es una excepción en la región nórdica. La isla tramitó 1.125 solicitudes de asilo en 2016 frente a las solo 345 del año anterior. Hay varios motivos comunes para explicar la caída generalizada: "La desintegración del espacio Schengen, el tapón austríaco de los solicitantes de asilo, las vallas en Macedonia y Hungría, los controles de identidad en Serbia y, por supuesto, el acuerdo entre la UE y Turquía", resume Martin Lemberg-Pedersen, experto en los movimientos de refugiados en el mundo de la Universidad de Aalborg.

En Suecia, la caída de 2015 a 2016 en las solicitudes de asilo representa el 82% y en Dinamarca el 70%

“Todos los países siguen siendo destinos atractivos [para los refugiados], pero se está poniendo muy difícil llegar a ellos” sobre todo desde Italia y Grecia, dice por correo electrónico Andrew P. Geddes, director del Centro de Política Migratoria con sede en Florencia (Italia). Esto se debe a la lentitud de los 21 países comunitarios —más Liechtenstein, Noruega y Suiza, que no forman parte de la UE— en llevar a pleno rendimiento la reubicación de 160.000 migrantes desde Italia y Grecia y que promovió Bruselas hace dos años.  Solo 14.800 han sido recolocados, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), lo que ha llevado a Geddes a unirse a la crítica de ONG y la sociedad civil: el esquema de reparto del Ejecutivo comunitario “no está teniendo éxito”. Lemberg-Pedersen, mucho más crítico, sostiene que "Europa no ha solucionado el problema, sino que lo ha empujado hacia el sur". 

El esquema de reubicación de la UE no tiene éxito

Andrew P. Geddes, director del Centro de Política Migratoria

En Dinamarca, el número de solicitudes cayó de 20.935 en 2015 a tan solo 6.180 a finales del año pasado. Y es que el Gobierno conservador, en el que participa el xenófobo Partido Popular Danés, impuso medidas disuasorias hace dos años para evitar la llegada incontrolada de familias enteras que huían principalmente de Siria, Afganistán e Irak.

Controles fronterizos

Europa no ha solucionado el problema, sino que lo ha empujado hacia el sur

Martin Lemberg-Pedersen, Universidad de Aalborg.

El Parlamento danés aprobó requisar bienes a los migrantes para sufragar sus gastos, siempre y cuando les dejaran el equivalente a 1.340 euros, y también cerró la frontera con Alemania, puerta de entrada a Dinamarca. “Las excepciones a Schengen y la implantación de fuertes controles fronterizos hacen más complicada la inmigración de sur a norte”, reprocha Geddes. Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania, Austria, Francia y Malta aún mantienen los controles fronterizos internos para todos los ciudadanos, incluidos los de la UE. Portugal se ha sumado a la excepción durante cuatro días en mayo, pero exclusivamente por la visita del Papa a Fátima.

Esa confiscación de bienes a refugiados en Dinamarca, que fue altamente criticada por las instituciones de la UE y por ONG de derechos humanos, ha resultado ser bastante ineficiente ya que las fuerzas de seguridad danesas apenas recaudaron el equivalente a 117.600 coronas danesas (unos 15.000 euros) desde que se implantó la medida a finales de 2015 hasta finales de 2016, según afirma la propia Policía a través de un correo electrónico. Según opina Lemberg-Pedersen los políticos daneses se están centrando en hacer creer a la ciudadanía que han sido estas políticas disuasorias las que han motivado la caída de solicitantes de asilo. Este experto, sin embargo, está convencido de que a nivel regional, estos países se están mostrando "menos atractivos" de forma voluntaria a través de políticas migratorias más duras; "Reunificación familiar más difícil, recortes en los subsidios para refugiados, tiendas de campaña como hogares y deportaciones", enumera.

En Noruega, el número de solicitantes de asilo no solo ha descendido de 31.110 personas en 2015 a 3.485 el año pasado, según Eurostat y el Alto comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), sino que esta cifra es, además, la más baja desde 1997. “Nuestro análisis es que los controles en fronteras [internas de la UE] han tenido un efecto decisivo en el número de llegadas a Noruega”, explica la Oficina de Estadística del país escandinavo. Aunque la frecuencia en las llegadas ha disminuido, eso no quiere decir que vayan a cesar. El país ha recibido en lo que va de año 858 solicitudes de asilo, 574 de las cuales corresponden al esquema de reubicación de Bruselas, según los medios locales, a pesar de que el país no forma parte de la UE. Noruega se comprometió a acoger a 1.500 refugiados que arribaron a las costas de Italia y Grecia.

Francia y Alemania como excepción

Alemania y Francia son, en cambio, una excepción. El país germano es el que más migrantes recibió en 2015 con cerca de un millón, aunque solo tramitó 476.510 solicitudes de asilo. En 2016, y a pesar del cierre de la llamada ruta de los Balcanes, el país recibió 745.155 peticiones, esto es, un 37% más, según Eurostat. “Alemania es un país que aún enfrenta este tema con apertura de miras”, continúa Geddes.

El incremento de llegadas por la ruta del Mediterráneo Central ha hecho que la presión también se desplace a Francia, aunque conviene señalar que es uno de los países que más personas ha reubicado desde Italia y Grecia; 2,809 (2.482 de Grecia y 327 de Italia), según la OIM. Sólo le supera, otra vez, Alemania con 3,093 (1.792 desde Grecia y 1.301 desde Grecia).