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Condenado a 15 años por corrupción el impulsor de la destitución de Rousseff

La sentencia establece que Eduardo Cunha, expresidente de la Cámara de Diputados de Brasil, recibió 1,5 millones de dólares en sobornos por un contrato de Petrobras

PROCESO DESTITUCIÓN DILMA ROUSSEFF
Eduardo Cunha, el pasado mes de junio tras anunciar su renuncia a la presidencia de la Asamblea de Brasil. EFE

El expresidente de la Cámara de Diputados de Brasil Eduardo Cunha, uno de los grandes impulsores del juicio político que desembocó en la destitución de la anterior presidenta del país, Dilma Rousseff, ha sido condenado este jueves a 15 años y 4 meses de prisión por corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas. En su puesto al frente de la Cámara, Cunha desempeñó un papel decisivo en la apertura,el pasado mayo, del proceso de impeachment a Roussef, de quien había sido aliado político hasta entonces. Pero poco tiempo después, Cunha fue obligado a dimitir por las acusaciones de corrupción que pesaban contra él y en octubre fue encarcelado.La orden de prisión fue dictada por el juez Sergio Moro, el artífice del caso Lava Jato, que investiga una gigantesca red de corrupción a partir del reparto de sobornos a políticos por la adjudicación de contratos de la compañía petrolera pública Petrobras. 

El propio juez Moro, que mantenía encarcelado a Cunha desde su detención, ha dictado este jueves la condena contra el expresidente de la Cámara. Cunha pertenece al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la formación política del actual presidente de Brasil -y antes vicepresidente con Roussef- Michel Temer.  

Moro considera probado que Cunha recibió en 2011 un soborno de 1,5 millones de dólares por dar cobertura política a una inversión de Petrobras en Benín. A cambio, el expresidente de la Cámara garantizaba mantener su apoyo a la presidenta Roussef, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT). Petrobras adquirió un campo de petróleo a una compañía del país africano por 34,5 millones de dólares. Los investigadores de la Lava Jato descubrieron que pocos días después la petrolera de Benin transfirió 10 millones de dólares a una cuenta en Suiza a nombre del ciudadano brasileño João Augusto Rezende Henriques, identificado como un lobbista del PMDB. A su vez, Rezende ingresó, mediante cinco transferencias, 1,5 millones de dólares en la cuenta de una firma domiciliada en Suiza, Orion, propiedad de Eduardo Cunha.  

"Hay elementos probatorios", recalca el juez Moro en su sentencia, "de que el caso trasciende  la corrupción y el blanqueo cometidos por los agentes de la Petrobras, puesto al servicio de un sistema delictivo para también corromper agentes políticos y financiar, con recursos provenientes del delito, partidos políticos".

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