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António Costa: “Es importante que al final tengamos la mejor relación con el Reino Unido”

El primer ministro de Portugal apoyaría al español Luis de Guindos para sustituir a Dijsselboem

El primer ministro de Portugal, António Costa, durante la entrevista.

Acaba de cumplir 500 días al frente del Gobierno de Portugal en una situación inédita: un socialista en minoría logrando apoyos puntuales de los comunistas y los antieuropeos. A pesar del escepticismo dentro y fuera de sus fronteras, António Costa (Lisboa, 1961) roza ya la mayoría absoluta en los sondeos de opinión. Su secreto, dice, es negociar con generosidad, permitiendo que cada partido mantenga su identidad. Sereno, optimista y gran conocedor de España, Costa sólo cambia su sonrisa al valorar las incendiarias declaraciones del jefe del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, a un diario alemán el mes pasado, cuando dijo sobre los países del sur de Europa que no pueden “gastarse el dinero el licor y mujeres y después pedir ayuda”. No es una anécdota, dice Costa, sino una muestra de que Dijsselbloem está deslegitimado.

Pregunta. ¿Tiene algún plan de contingencia con respecto a la salida de Reino Unido de la Unión europea, dada la gran cantidad de británicos que tienen residencia en Portugal?

Respuesta. Lo importante es que tengamos la mejor relación posible con Reino Unido y que los ingleses que viven en Portugal y los portugueses que trabajan en Reino Unido vivan con total libertad. También es una oportunidad para acoger en Portugal empresas del Reino Unido que quieren quedarse en la Unión Europea.

P. Usted fue quizás el gobernante europeo más duro con el presidente del Eurogrupo. ¿Cree que debe dimitir?

R. Es una cuestión de tiempo; ese señor está de paso, lo que va a quedar es la necesidad de reforzar el euro, la política monetaria común.

P. ¿Por qué cree que siguen perviviendo este tipo de tópicos entre norte y sur de Europa?

R. Creo que este es el mayor desafío que tenemos en la UE: eliminar las fracturas culturales que estos años de crisis han abierto. El presidente del Eurogrupo debe ser alguien que tenga capacidad de construir puentes, de unir a todos, no puede ser un factor de división. Eso es el mayor problema que tiene el señor Dijsselbloem, que no lo cumple, y no es solo su mal gusto con sus opiniones clasistas y sexistas. Lo peor es que está debilitando una función central en el funcionamiento de la zona euro como es el Eurogrupo. Por eso necesitamos un presidente que sea alguien capaz de unir a todos y que no sea un factor de división.

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P. ¿Sería un buen recambio el ministro español de Economía, Luis de Guindos?

R. Claramente. Es alguien que, si tiene voluntad de hacerlo, podría hacerlo muy bien. Tiene una visión global de Europa, tiene la capacidad de tender puentes entre diferentes familias políticas, entre diferentes economías. Viene de un gran país, pero comprende bien a los países pequeños, viene de la tercera economía europea, pero comprende las dificultades de países que han sufrido muy duramente la crisis de estos últimos años. Si De Guindos está disponible, sería nuestro candidato.

P. Portugal es un gigante diplomático. ¿Qué tiene la diplomacia portuguesa para haber llegado a copar incluso la secretaría general de la ONU, con Antonio Guterres?

R. Primero son méritos personales, después el factor de que Portugal es un país abierto, sabemos construir puentes, eso se valora mucho ahora que está de moda construir muros.

P. Portugal, como España, abrió los brazos a los refugiados, pero le llegan con cuentagotas. ¿Cuál es el problema?

R. El sistema de recolocación es muy burocrático. Hay también un problema de credibilidad. Yo he visitado un campo de refugiados en Atenas y la gente me decía que quería ir a Alemania, que es normal porque allí no había crisis.

P. En Brasil, la izquierdista Dilma Rousseff fue sustituida por el conservador Michel Temer tras un proceso de recusación. ¿Ha habido tensión en sus relaciones?

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R. Las relaciones son muy buenas. Portugal siempre tiene buenas relaciones con los países, independientemente del color de sus gobiernos. Brasil es un gran socio cultural y comercial de Portugal, la hemos tenido siempre, incluso con las dictaduras. Las tuvimos con Lula y las tenemos con Temer.

P. El Partido Socialista que usted dirige es uno de los pocos que queda gobernando en Europa. ¿Qué está pasando con la socialdemocracia?

R. Ojo, no son tan pocos; están los Gobiernos de Suecia, Francia, la República Checa, Malta… hasta diría que en Grecia Alexis Tsipras es cada día más socialdemócrata. Dicho esto es cierto que ha habido una crisis con la irrupción del neoliberalismo. La Unión Europea es un modelo de éxito construido por dos grandes familias, la socialdemócrata y la demócrata cristiana. La aparición del neoliberalismo acabó con la democracia cristiana, y contaminó a los partidos socialistas, eso debilitó la democracia, porque privó a los ciudadanos de alternativas políticas. Es muy importante preservarlas, Portugal lo ha hecho. Hay dos alternativas claras, la nuestra o la de la derecha y eso es bueno para la democracia. Es muy importante.

P. Los populismos y los radicalismos ¿nacen por falta de alternativas?

R. Hay radicalismos en Europa porque la gente tiene recelo ante múltiples factores, como conseguir empleo, defender su modo de vida o defenderse del terrorismo. Tenemos que darle respuestas a la gente para darles confianza. Si los ciudadanos nos ven discutir grandes tratados y no respondemos a los problemas concretos, creamos frustración y radicalización

P. Usted gobierna en minoría gracias al apoyo de los comunistas y los euroescépticos. Parece que en los sistemas parlamentarios se acaban las mayorías absolutas. ¿Vivimos un cambio de modelo político?

R. En Portugal por primera vez el conjunto de partidos de izquierda han comprendido que podían mantener su identidad diferenciada y mantener posiciones distintas sobre Europa, pero también acordar qué hacer en conjunto para cambiar la política. Ese ha sido el éxito: la estabilidad política.

P. En España pudo haber un gobierno socialista en minoría pero otros partidos de izquierda, como Podemos, prefirieron hablar de ministerios antes que de políticas.

R. Cada país es distinto. Nosotros hablamos solo de política, nada de repartir cargos, porque ni los comunistas ni el Bloco de Esquerda quisieron entrar en el Gobierno. Construimos un gobierno minoritario con apoyo mayoritario en el parlamento, con apoyo incluso de los Animalistas para el presupuesto anual. Los partidos deciden en qué trabajar juntos, en el resto cada cual mantiene su posición. El Partido Socialista no puede convertirse en un partido de izquierda radical del mismo modo que el Partido Comunista no puede hacerse ahora socialista. El éxito depende de que cada uno siga con su propia identidad.

P. ¿Qué opina de la situación del partido socialista en España?

R. Conozco a los tres candidatos, como compañero les deseo lo mejor; lo importante es que el PSOE supere esta situación de indefinición, porque es uno de los partidos más importantes de la socialdemocracia europea.

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