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Trump ordena a su principal estratega y a su yerno que hagan las paces

Bannon y Kushner se reúnen para tratar de aparcar sus diferencias ideológicas

Bannon y Kushner, en marzo
Bannon y Kushner, en marzo

Cansado de las noticias que hablan de una creciente crisis interna en su círculo más íntimo, Donald Trump ha instado a sus dos máximos asesores a hacer las paces. Siguiendo la directriz del presidente estadounidense, Steve Bannon y Jared Kushner celebraron el viernes una reunión para tratar de aparcar sus diferencias ideológicas en asuntos como política comercial, migratoria o fiscal.

Es una incógnita si el encuentro, revelado este domingo por el diario The Washington Post, logrará propiciar una tregua duradera en un momento en que se especula con que Trump podría estar sopesando una reestructuración de su gobierno. La reunión fue auspiciada por Reince Priebus, el jefe de gabinete del mandatario. El papel de Priebus, procedente del aparato del Partido Republicano, ha quedado cuestionado después del fracaso del intento de reforma de la ley sanitaria del expresidente Barack Obama.

En los primeros dos meses y medio de presidencia de Trump, que suele valorar el choque de opiniones en su entorno, se consolida una pugna de dos corrientes de fondo que intentan imponerse en la toma de decisiones. A la habitual dificultad en la transición de una campaña electoral a una presidencia, en el caso de Trump se unen asuntos familiares y la heterodoxia política del republicano: la disputa entre quienes quieren que el republicano se modere como presidente y los que defienden que mantenga el tono extremista y rupturista que le hizo ganar las elecciones en noviembre.

Bannon, de 63 años y estratega jefe de la Casa Blanca, encarna la defensa a ultranza de la ideología más radical detrás del auge de Trump: guerra abierta al establishment político y posiciones extremas en asuntos sociales, como inmigración, para contentar a las bases más conservadoras.

Kushner, de 36 años, yerno de Trump y asesor en asuntos internacionales y domésticos, aboga por acercar al presidente a posiciones más moderadas, como inmigración, que puedan permitirle aliviar su baja valoración en las encuestas y recela de la doctrina de Bannon de “deconstruir” el gobierno.

El entorno de Bannon -fundador de la publicación Breitbart News, una referencia de la derecha más radical- ha apodado despectivamente, según fuentes citadas por medios estadounidenses, a Kushner y al asesor económico Gary Cohn como el ala “demócrata” de la Casa Blanca. Kushner es hijo de un conocido donante demócrata y, como Cohn, representa a Wall Street y al poder financiero que prefiere al pragmatismo a la rigidez ideológica. Pero también hay coincidencias: Cohn procede del banco Goldman Sachs, donde también trabajó Bannon.

Bannon, que no tiene una función concreta en el organigrama oficial más allá de diseñar el rumbo ideológico, perdió peso hace unos días al ser retirado del Consejo de Seguridad Nacional ante la presión del entorno militar. La tensión con Kushner es delicada dado que afecta a la familia de Trump. Pero el marido de Ivanka Trump también corre riesgos: Kushner, sin experiencia política, debe demostrar su eficiencia en las numerosas carteras que gestiona, como la relación con Israel y Palestina, y está salpicado por la conexión rusa del entorno de Trump.

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