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ANÁLISIS

Sin el consenso social necesario

La campaña ha sido muy injusta y muy criticada por la OSCE

El presiden turco, Erdogan, comparece ante la prensa en su residencia de Estambul, tras conocerse los resultados electorales.
El presiden turco, Erdogan, comparece ante la prensa en su residencia de Estambul, tras conocerse los resultados electorales. EFE

Los ciudadanos de Turquía han votado para decidir quién gobierna el país en un futuro predecible. Pero no ha sido una prueba electoral más. En vista de que es el cambio en el sistema político más significativo desde la creación de la República en 1923, la diferencia entre el apoyo al y al no no da al resultado la legitimidad que necesita. Dado que la campaña electoral ha sido muy injusta, y que la OSCE ha criticado reiteradamente la falta de libertad de expresión en las elecciones turcas, las dudas importan aún más. Este referéndum va a ser un referéndum impugnado, los partidos de la oposición están preparando sus recursos mientras se organiza el discurso de celebración en las sedes del AKP, el partido de Erdogan.

Según los resultados no oficiales difundidos por la agencia estatal, la participación ha superado el 85%, con lo que cumple la tradición de alta participación en Turquía. Pero queda esperar a que el Comité Supremo Electoral confirme el ajustado resultado y es previsible que haya importantes impugnaciones. La oposición está discutiendo mucho la legitimidad de este órgano porque ha considerado válidos aproximadamente millón y medio de papeletas sin sello oficial.

Las primeras reflexiones ante este panorama son varias: Primero, los ciudadanos turcos están muy cansados de campañas electorales y tensiones interminables. Segundo, la polarización de la sociedad es muy visible. Tercero, y por último, las principales ciudades de Turquía, como Estambul, Ankara, Esmirna y Diyarbakir, dicen no al cambio constitucional.

Si miramos a las votaciones realizadas en el extranjero, el gana en Alemania, Francia, Austria y Holanda con diferencia. Habrá que analizar las encuestas postelectorales para ver el impacto de las crisis que han tenido las autoridades de esos países con el Gobierno turco en las últimas semanas.

En resumen, los resultados han ido, en general, en la línea de algunas encuestas y algunos análisis preelectorales que pronosticaban un resultado muy igualado, teniendo en cuenta la dificultad de medir la intención del voto en el actual ambiente. Ahora nos espera un periodo importante de análisis postelectorales para ver la distribución del voto.

Como un punto final, la votación de Turquía también contribuye al debate sobre el concepto de referéndum, la idea de dejar las decisiones muy importantes en manos del pueblo y el problema de legitimidad en casos muy igualados, como ahora ocurre en Turquía. El cambio constitucional es tan importante para el futuro del país, para sus relaciones con la Unión Europea y para su papel en el mundo que no tener el consenso social necesario creará problemas graves.

Ilke Toygur es analista del Instituto Elcano.

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