Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Francia del Frente Nacional

EL PAÍS viaja a los bastiones del partido ultraderechista a pocos días de las elecciones presidenciales

Simpatizantes del FN, durante un mitin de su líder, Marine Le Pen, en Perpiñán en abril.
Simpatizantes del FN, durante un mitin de su líder, Marine Le Pen, en Perpiñán en abril. EFE

Impulsado por el rechazo abierto a los inmigrantes y a la UE, el Frente Nacional (FN) es hoy un partido homologado que encabeza los sondeos para la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. EL PAÍS inicia un viaje por tres ciudades para explicar qué nutre su voto.  

1. La desindustrialización

Hayange. Siempre hay una primera vez, y hoy Hervé, Bernard y Maxime se acercarán a la entrada de una fábrica para repartir propaganda electoral de su candidata, Marine Le Pen. Nunca lo han hecho antes, y mientras apuran las cervezas en un bar cercano rememoran su pedigrí militantes —dos de ellos lo son desde hace tiempo; el otro fue comunista durante décadas— y sacan la cartera para enseñar el carné.

2. El poder

Dreux. Más de treinta años después, esta ciudad de 30.000 habitantes sigue llevando el estigma. “Una vez, en el sur de Francia, me preguntaron: ‘¿Usted de dónde es?’ ‘De Dreux’, les respondí. Y me dijeron; ’Ah, la ciudad del Frente Nacional”, recuerda Gisèle Boullais, militante socialista, candidata a la alcaldía en el pasado y exdirectora de una escuela en un barrio de la periferia.

3. El futuro

Fréjus. Ser alcalde en Francia es ser alguien, una figura respetada: la máxima autoridad del municipio, pero también el representante de l’État —el omnipotente Estado— más próximo de los ciudadanos. Monsieur le maire, le llaman hasta sus colaboradores más próximos, el Señor Alcalde, o, según la Academia francesa, Madame le maire: no señora alcaldesa sino señora alcalde.