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Ansiedad en el laborismo y esperanza entre los centristas

La oposición se activa tras el anuncio de unas elecciones anticipadas

El anuncio de Theresa May de unas elecciones anticipadas ha activado a los partidos de la oposición. La ansiedad reina en un laborismo al que todos auguran el desastre. Los liberal demócratas confían en resurgir de sus cenizas de la mano del voto europeísta. El UKIP busca desnortado volver al Parlamento, y los nacionalistas escoceses se disponen a reforzar en las urnas su desafío independentista.

Jeremy Corbyn, este martes en Birmingham
Jeremy Corbyn, este martes en Birmingham AP

La ansiedad laborista. La tranquilidad con la que Jeremy Corbyn celebró ayer la decisión de la primera ministra de adelantar las elecciones apenas oculta la ansiedad que la perspectiva de las urnas provoca entre sus filas. Los sondeos, que otorgan a los conservadores ventajas de hasta 20 puntos porcentuales, indican que las elecciones dejarán sin empleo a bastantes de los actuales 229 diputados laboristas. Muchos de ellos ya han tenido tiempo para declarar públicamente, en unos meses particularmente convulsos para el principal partido de la oposición, que no confían en la capacidad de su líder para conducir al partido a una victoria electoral. Se espera que unos cuantos decidan saltar voluntariamente del barco antes de ser arrojados del mismo en las urnas. Uno de ellos, Tom Blekinshop, ya comunicó ayer que no concurrirá.

El círculo de Corbyn insiste en que el Partido Laborista lleva preparándose para un adelanto electoral desde que May se convirtió en primera ministra en julio del año pasado. El partido convocará a su ejecutiva nacional en los próximos días para organizar la selección de candidatos y se celebrará una reunión para discutir el programa electoral: aunque el de 2015 es técnicamente válido, el nuevo rumbo del partido deberá reflejarse en un nuevo programa. Algunas medidas concretas anunciadas en las últimas semanas, como una poco original subida del salario mínimo, podrán vertebrar ese nuevo programa. Pero la propuesta laborista seguirá lastrada por su difusa postura acerca del tema llamado a monopolizar la cita electoral: las negociaciones de salida de la UE.

El posible resurgir liberal demócrata. El partido centrista, severamente castigado en las urnas tras su experiencia de Gobierno de coalición con los tories, tiene claro cuál será el eje central de sus siete semanas de campaña: la oposición al Brexit. “Esta elección será la oportunidad de cambiar el rumbo del país. Si quieres mantener a Reino Unido en el mercado único, solo los liberal demócratas pueden evitar una mayoría conservadora”, dijo su líder, Tim Farron, tras el anuncio de May.

Hay datos esperanzadores para el partido que, hace dos años, retuvo solo ocho de los 57 escaños que ocupaba. Han cosechado buenos resultados en las elecciones parciales celebradas en los últimos meses y ha crecido su numero de afiliados. Según el partido, solo en la hora siguiente a que May anunciara la convocatoria electoral, el partido centrista ganó 1.500 nuevos miembros.

Los sondeos a escala nacional les siguen colocando cerca del 8% que obtuvieron en 2015, pero lo cierto es que los liberal demócratas han vuelto con fuerza al debate político al tratar de dar voz al 48% de los británicos que votó por la permanencia en la UE.

El UKIP busca su sitio. El partido populista antieuropeo no levanta cabeza desde que consiguió su objetivo fundacional -la victoria del Brexit- y recibe el anuncio de elecciones anticipadas sumido en una profunda crisis. El último episodio fue el abandono del partido de su único diputado nacional, Douglas Carswell, que deja al UKIP sin representación parlamentaria y, en ese sentido, con nada que perder de cara a las próximas elecciones. Ni siquiera el nuevo líder del partido, Paul Nuttal, logró entrar en el Parlamento tras unas elecciones parciales que perdió en febrero. Los sondeos no auguran al UKIP la debacle de los laboristas: podrían quedarse cerca del 12,9% que cosecharon en 2015. Pero, de nuevo, la dispersión geográfica de su voto les dejará con poca o ninguna representación parlamentaria.

El SNP mantiene el desafío. La líder de los nacionalistas escoceses, Nicola Sturgeon, fue la más crítica ayer con el anuncio de Theresa May, cuyos planes calificó de “enorme error de cálculo político”. La ministra principal consideró que May pone los intereses de su partido por delante de los del país, pero se dijo entusiasmada ante la posibilidad de hacer campaña contra los tories. Con la petición formal de un nuevo referéndum de independencia encima de la mesa, las elecciones anticipadas podrían convertirse en Escocia en un termómetro sobre el nuevo desafío secesionista. Su postura sobre una segunda consulta, dijo ayer Sturgeon, “es clara y los seguirá siendo durante la campaña”. El SNP obtuvo un resultado histórico en 2015, haciéndose con 56 de los 59 escaños escoceses en juego.