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Debacle histórica para el Partido Socialista

Benoît Hamon obtiene el peor resultado de la izquierda francesa desde 1969

El candidato socialista Benoit Hamon da un discurso en Paris tras conocer su derrota en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas.

Era una debacle anunciada, pero no por eso resultó menos cruel. El socialismo francés ha registrado este domingo su peor resultado desde 1969, al obtener solo el 6% de los votos en la primera vuelta. Fue la consecuencia natural respecto a una campaña ardua para el candidato socialista, Benoît Hamon, perjudicado por la falta de apoyo de su familia política y por una serie de errores tácticos que provocaron que su máquina electoral nunca terminara de arrancar. El Partido Socialista y sus aliados quedan eliminados del segundo asalto, como ya sucedió en 2002. Hamon ha encajado el resultado con una decepción visible. Lo ha calificado como una “sanción histórica” y una “derrota moral”. De cara a la segunda vuelta, el socialista ha llamado a votar por Emmanuel Macron frente a Marine Le Pen, a quien ha tildado de “adversaria de la República”.

Nadie vio venir a este diputado y exministro de 49 años, ganador por sorpresa de las primarias socialistas de enero, cuando superó al exprimer ministro Manuel Valls, de quien había sido ministro de Educación durante cuatro meses. Sus desacuerdos respecto a la política económica del presidente Hollande forzaron su salida del Gobierno en 2014. Desde ese momento, Hamon se convirtió en uno de los jefes de filas de los diputados rebeldes respecto a la línea oficial, que tanto amargaron la vida a Valls y sus allegados en el tramo final de su mandato. Cuando Hamon necesitó su ayuda, se tomaron su venganza. Tras prometer lo contrario en las primarias, Valls le negó su apoyo, anunciando que votaría por Emmanuel Macron. Uno a uno, los tenores del partido le dieron la espalda o, en el mejor de los casos, le brindaron un apoyo de mínimos. El propio Hollande no expresó por quién votaría, aunque su preferencia por Macron “no era un misterio para nadie”, según Le Monde

Tampoco hubo unanimidad respecto a su programa dentro de las filas de la izquierda. Su medida estrella, la creación de una renta universal básica, fue incomprendida, contestada y después modificada varias veces por el propio Hamon, hasta el punto de resultar ininteligible. El impulso obtenido tras la retirada en su favor del candidato ecologista, Yannick Jadot, no duró mucho. Tampoco le sirvió el apoyo de intelectuales de primer nivel, como el economista Thomas Piketty o la filósofa Sandra Laugier. Cuando arrancaron los debates televisivos en marzo, en los que Hamon no brilló, resultó evidente que su espacio político se reducía, encajado como estaba entre el voto útil dirigido a Macron y los cantos de sirena de Jean-Luc Mélenchon a su electorado. 

El próximo reto para el Partido Socialista será la reconstrucción, en la que Hamon aspira a jugar un papel protagonista. “La izquierda no ha muerto. El debate continúa y no lo abandonaré nunca”, ha advertido este domingo el candidato. Su mal resultado en esta primera vuelta le dificulta considerablemente la tarea.

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