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Un policía se entrega en Estados Unidos tras matar a un adolescente negro desarmado

Roy Oliver disparó en Texas a Jordan Edwards, de 15 años, porque el coche en el que viajaba no se detuvo

El agente Oliver, acusado de homicido.
El agente Oliver, acusado de homicido. EFE

Roy Oliver, un agente de policía blanco de Texas, se entregó este viernes a las autoridades tras ser acusado de asesinato al disparar contra un adolescente negro que estaba desarmado en un coche. El suceso aviva el debate en Estados Unidos sobre los reiterados episodios de violencia policial contra la comunidad negra y tiene lugar en una semana en que ha habido dos decisiones judiciales opuestas en casos similares de muertes de afroamericanos desarmados por disparos policiales.

Oliver, de 37 años, mató el pasado sábado a Jordan Edwards, de 15 años, que estaba en un coche con dos de sus hermanos después de salir de una fiesta en una casa de compañeros de instituto en un barrio mayoritariamente negro e hispano en Balch Springs, un suburbio de Dallas.

Edwards, que tenía un expediente académico y deportivo ejemplar, murió de un disparo en la cabeza. La policía asegura que recibió una llamada por altercados en una fiesta y que oyó disparos. Cuando se desplazaron a la zona, dos agentes pidieron al vehículo con los adolescentes que se detuviera pero, por motivos que se desconocen, no lo hizo. Oliver decidió abrir fuego.

La policía anunció el martes que había suspendido de empleo al agente por incumplir las normativas de conducta tras analizar la grabación de la cámara de vídeo que llevaba.

El jefe de la policía de Balch Springs, Jonathan Haber, reconoció que las primeras informaciones facilitadas sobre la muerte eran erróneas, ya que no hubo ningún comportamiento agresivo por parte de la víctima ni de sus amigos. Inicialmente, la policía aseguró que el coche avanzó en dirección contraria hacia los agentes. "El coche se estaba alejando de la zona. No sé ni por qué dispararon. No creo que el tiroteo esté de acuerdo con nuestros valores policiales", rectificó Haber.

Jordan es la más joven de las 330 personas que este año han muerto por disparos de la policía, según de datos del diario The Washington Post. Cerca del 25% de los fallecidos en estas circunstancias eran negros, el 7% iban desarmados y al menos 10 de los fallecidos eran menores de edad.

La muerte en 2014 en circunstancias confusas de un afroamericano desarmado por disparos de un policía en Ferguson (Misuri) desató numerosas protestas y abrió un debate en EE UU sobre si la policía tiene el gatillo fácil con la comunidad negra. Desde entonces, muchos cuerpos policiales han llevado a cabo reformas, por ejemplo expandiendo el uso de cámaras de seguridad. Y ha habido un reguero de grabaciones ciudadanas que han destapado muertes de negros desarmados. En paralelo, la policía se ha quejado de sentirse extremadamente vigilada.

Dos de esos casos volvieron a ser noticia esta semana. El Departamento de Justicia de Estados Unidos decidió no presentar cargos federales contra los dos policías involucrados en la muerte del afroamericano Alton Sterling, el pasado julio, por varios disparos a quemarropa. Sin embargo, Michael Slager, un expolicía blanco de 35 años, se declaró culpable de haber matado en 2015 al afroamericano Walter Scott, de 50 años, en North Charleston (Carolina del Sur), que recibió varios disparos por la espalda mientras huía corriendo, según destapó un vídeo de un transeúnte.