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Corbyn asegura que seguirá aunque el laborismo se hunda en las elecciones

Los sondeos auguran a los conservadores una ventaja histórica de más de 20 puntos en los comicios

el líder del partido laborista británico Jeremy Corbyn da un discurso este martes en Whythenshawe durante la campaña electoral.
el líder del partido laborista británico Jeremy Corbyn da un discurso este martes en Whythenshawe durante la campaña electoral. REUTERS

A un mes de las elecciones en Reino Unido, los sondeos dibujan al Partido Laborista un futuro poco alentador. Los conservadores obtendrían una histórica ventaja de más 20 puntos. Los resultados de las elecciones locales celebradas el jueves apuntan en la misma dirección. Ningún líder de la oposición ha sobrevivido a una derrota electoral desde que, en 1987, Neil Kinnock decidió seguir tras caer ante Thatcher. Pero en aquella ocasión el partido ganó 26 escaños: el próximo 8 de junio podría perder un centenar. Sin embargo, Jeremy Corbyn asegura que seguirá al frente del partido sea cual sea el veredicto de las urnas.

El líder laborista lanzó este martes oficialmente en Manchester la campaña del Partido Laborista para las elecciones. Fletó el autobús que recorrerá el país con el mensaje “para los muchos, no para los pocos”. Dejó claro que su apuesta es tratar de desviar la atención del Brexit hacia los asuntos tradicionales del laborismo. No está claro el acierto de la estrategia de eludir el gran tema de estas elecciones: el partido ha sufrido en los sondeos desde el referéndum, hace casi un año, en parte porque el temor a alienar a sus votantes —dos tercios de sus diputados representan circunscripciones que votaron por salir de la UE— le ha impedido adoptar una postura clara en el tema.

Como invitado estrella en el evento de arranque de campaña, subió al estrado Andy Burnham, flamante alcalde electo de Manchester y exrival de Corbyn en su primera batalla por el liderazgo del partido. La victoria de Burnham fue una de las pocas buenas noticias que las elecciones locales del pasado jueves depararon al laborismo. Pero poco mérito puede reivindicar Corbyn en una campaña de la que Burnham se cuidó de excluir al controvertido líder. 

Las declaraciones de Corbyn sobre su voluntad de seguir, pase lo que pase, aumentarán la desesperación entre el sector moderado del partido que veía la dimisión del líder como única buena noticia de la más que probable derrota. El laborismo se prepara para un nuevo asalto en el casi ininterrumpido combate fratricida en el que vive desde que Jeremy Corbyn fue elegido líder en la primera de las dos contiendas por el liderazgo que ha ganado en septiembre de 2015. 

Los diputados saben que, solos, no pueden derrocar al líder: en septiembre del año pasado 172 de los cerca de 230 legisladores laboristas firmaron una moción de censura contra Corbyn, pero solo consiguieron forzar una nueva batalla por el liderazgo en la que las bases volvieron a auparlo. La figura de Corbyn produce una división de difícil gestión entre los tres círculos concéntricos que componen el partido: los diputados están contra él, la militancia lo apoya y los votantes, hasta la fecha, no parecen respaldarlo significativamente. 

Es cierto que otros líderes antes que él dijeron que no abandonarían si las urnas les daban la espalda, y luego cambiaron de opinión. Es el caso de Gordon Brown, que acabó viéndose forzado a dimitir tras la derrota en 2010 ante David Cameron. Este, por cierto, también prometió que se quedaría, sucediera lo que sucediera en el referéndum, pero abandonó el barco tras conocerse la victoria del Brexit. Sería sorprendente que Corbyn siguiera al frente después de una derrota contundente, pero también lo fue que permaneciera en su sitio después de la rebelión de sus diputados. Su círculo más próximo insiste en que está realmente dispuesto a seguir, aunque el 8 de junio el laborismo se hunda. Otros apuntan que aguantará por lo menos hasta el congreso del partido en septiembre: así se aseguraría de que los cambios en el proceso de elección de líder que se pretenden introducir garanticen que su sucesor represente también el sector más izquierdista del partido.

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