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Turquía cree inaceptable que EE UU arme a las milicias kurdas de Siria

Trump autoriza la entrega de armamento a las YPG para avanzar en la ofensiva contra el ISIS en Raqa

Un oficial militar estadounidense conversa con otro de la milicia kurda YPG tras un bombardeo turco en la población siria de Al Malikiyah el pasado abril.
Un oficial militar estadounidense conversa con otro de la milicia kurda YPG tras un bombardeo turco en la población siria de Al Malikiyah el pasado abril. AFP

El Gobierno turco ha tachado de inaceptable la decisión estadounidense de entregar armamento pesado a las milicias kurdas de Siria que luchan contra los yihadistas, aprobada el martes por el presidente Donald Trump. Ankara considera que esas armas ponen en riesgo su seguridad debido a las estrechas relaciones entre los milicianos kurdo-sirios de las Unidades de Protección Popular (YPG) y el grupo armado kurdo PKK, que opera en Turquía y es considerado una organización terrorista también por la Unión Europea y Estados Unidos.

En rueda de prensa, el primer ministro turco, Binali Yildirim, instó a la Administración Trump a “elegir” entre sus aliados o Turquía: “No se puede utilizar una organización terrorista como el PKK contra otra como el ISIS (Estado Islámico)”. “No podemos aceptar la presencia de organizaciones terroristas que amenazan el futuro del Estado turco”, denunció por su parte el vice primer ministro turco Nurettin Canikli en una entrevista con el canal A Haber: “Esperamos que la Administración de EE UU detenga esta equivocada (política) y dé marcha atrás. Esta política no les beneficiará, no se puede estar en el mismo saco que las organizaciones terroristas”.

El ministro de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu, fue más allá y dijo que “toda arma que llega a las manos de las YPG es una amenaza para Turquía”. Y añadió que en la reunión que mantendrá con Trump la semana que viene el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan,  tratará de convencerle de que “no hay ninguna diferencia entre las YPG y el PKK”.

Washington ha respondido que tratará de “resolver” las “inquietudes” de Turquía respecto a la decisión, pero la cúpula militar estadounidense cree imprescindible que los kurdos reciban armas pesadas, lanzamisiles y vehículos blindados para poder derrotar a los combatientes del ISIS atrincherados en su bastión sirio, la ciudad de Raqa. Desde el año pasado, una coalición de milicias kurdas y árabes apoyadas por la aviación de EE UU ha avanzado hacia la capital del califato hasta bloquear prácticamente todos los accesos por carretera, pero no pueden penetrar en la urbe sin el necesario apoyo de la artillería.

Sin embargo, Turquía denuncia que algunas de las armas entregadas hasta ahora a las milicias kurdas en Irak y Siria para luchar contra ISIS han ido a parar al PKK, que las ha utilizado en su lucha contra las fuerzas de seguridad turcas. Por ejemplo, en mayo del año pasado, militantes del PKK derribaron un helicóptero del Ejército turco con un misil guiado portátil tierra-aire (MANPAD), un arma que hasta ahora no se encontraba en sus arsenales y que se sospecha que procedía de los frentes en los que se lucha contra los yihadistas, en los que también se han implicado los combatientes del grupo armado kurdo-turco. Igualmente, este periodista ha recabado testimonios de jóvenes kurdos de Turquía que fueron entrenados en Siria por las YPG para después combatir en suelo turco.

Estados Unidos ha suministrado armas y material logístico a las milicias kurdas de Siria desde el sitio de Kobane en 2014, aunque por el momento se trataba de armamento ligero. Además, ha tratado de combatir las desavenencias con Turquía en este sentido alegando que las entregas se hacían a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), una coalición de diversas fuerzas y milicias árabes, cristianas y kurdas cuyo verdadero liderazgo lo ejercen las YPG.

La decisión de Trump llega además en un momento en que Turquía había reforzado su campaña de ataques contra las posiciones kurdas en Irak y Siria -en uno de estos bombardeos murió al menos una decena de combatientes kurdos-, ante lo que Washington ha dado un toque de atención a Ankara y ha defendido a sus aliados sobre el terreno en Siria. También Rusia ha reforzado sus posiciones en el cantón sirio de Afrin, controlado igualmente por las YPG. El secretario de Defensa de EE UU, Jim Mattis, conversó el martes con su homólogo turco, Fikri Isik, y le aseguró que la intención de Washington es “trabajar con los turcos y otros aliados” en la campaña para liberar Raqa, aunque parece complicado que los turcos se avengan a trabajar al lado de una organización que consideran terrorista como son las YPG.

“Parece que en Washington, el Pentágono y la autoridad electa llevan políticas diferentes. Mientras la autoridad electa quiere trabajar con sus socios, el Pentágono prefiere hacerlo con un actor no estatal como son las YPG y el PKK en lugar de con un aliado que es miembro de la OTAN como Turquía”, sostuvo Akif Kireççi, profesor de la Universidad de Bilkent, en declaraciones a El País: “Pero esta estrategia de apoyar a actores no estatales puede volverse en su contra como les ocurrió cuando apoyaron a lo que luego sería Al Qaeda contra los soviéticos en Afganistán”.