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Corbyn prepara el programa más izquierdista del laborismo en décadas

La filtración a la prensa de un borrador de su hoja de ruta para las elecciones del 8 de junio desata una nueva batalla en la oposición británica

El líder laborista, Jeremy Corbyn, este jueves en Londres.

En el improbable caso de que gane las elecciones del próximo 8 de junio, Jeremy Corbyn renacionalizaría los ferrocarriles, el servicio de correos y parte de la industria energética. Esas son algunas de las medidas contenidas en el programa, el más radical de las últimas décadas, con el que el líder laborista planea acudir a las urnas. Un borrador del mismo fue filtrado a la prensa el miércoles por la noche, una semana antes de su presentación oficial, desatando la enésima batalla entre los críticos y el equipo del líder, que se enredaron en acusaciones cruzadas sobre la autoría y las posibles motivaciones del sabotaje.

La filtración del borrador, de 45 páginas, se produjo la víspera de que el comité ejecutivo nacional del partido se reuniera la tarde de este jueves para discutirlo. Al finalizar la reunión, Jeremy Corbyn ha asegurado que el órgano gestor del partido “ha aprobado por unanimidad” el programa. El líder laborista no ha entrado en detalles sobre el contenido de la versión final documento aprobado, pero señaló que había sufrido enmiendas. El documento aprobado, ha dicho, ofrece una visión del país en el que "nadie es ignorado, olvidado, ni dejado atrás”.

Un grupo muy pequeño de personas participó en la redacción del documento, del que incluso miembros del Gobierno en la sombra— que replica los cargos ministeriales en la oposición—, solo pudieron ver secciones determinadas. Eso reduciría significativamente el número de sospechosos de la filtración. Algunos han acusado al ala más centrista del partido y ha habido incluso quien ha sugerido que el equipo del líder pudo haberlo filtrado para denunciar que las elecciones se perdieron por culpa del sabotaje de los críticos. Para Andrew Gwynne, jefe de campaña del partido, aunque la filtración no es ideal, proporciona “una oportunidad para hablar del Partido Laborista”. La formación ha puesto en marcha una investigación interna cuyos resultados, para no alimentar el caos, no se harán públicos hasta después de las elecciones.

El documento contempla otras medidas como la eliminación de las tasas universitarias, más inversión en la sanidad pública y más fondos a las administraciones locales para construir vivienda pública. El partido insiste en que para financiar el gasto corriente no haría falta endeudarse y se compromete a eliminar el déficit presupuestario en cinco años. Hay una promesa de no subir los impuestos a quienes obtengan rentas inferiores a los 94.000 euros anuales, dejando la puerta abierta a fuertes subidas a los de rentas más altas y a las empresas.

Respecto al Brexit, Corbyn insiste en que respetará el resultado del referéndum y garantizará a los diputados “un voto significativo” sobre el acuerdo alcanzado con los Veintisiete. Promete un reconocimiento unilateral de los derechos de los ciudadanos europeos residentes en Reino Unido y destaca la conveniencia de mantener las ventajas del mercado único y la unión aduanera. En política de Defensa, el partido se compromete a renovar el sistema de submarinos nucleares Trident, a pesar del histórico activismo antinuclear del líder.

Los sondeos auguran a los laboristas una derrota histórica, a un mes de que se celebren unas elecciones anticipadas que la primera ministra convocó para aumentar su mayoría parlamentaria y fortalecer su postura negociadora en el Brexit.

El partido oficialmente ha rechazado hacer declaraciones “sobre una filtración”, emplazando a los interesados a la próxima presentación oficial del programa. La primera ministra, la conservadora Theresa May, ha dicho que el borrador sugiere que el Partido Laborista quiere llevar a Reino Unido “de vuelta al pasado”. Para el Instituto de Estudios Fiscales, un organismo de investigación independiente, el programa filtrado dibuja la mayor intervención del Estado en la economía en décadas. “Es el Estado implicándose en el sector privado mucho más de lo que lo ha hecho de los años 70 o incluso desde los 40”, declaraba su director, Paul Johnson, en The Guardian.

Por si la filtración no hubiera sido suficiente, la jornada ha deparado otra mala noticia para Jeremy Corbyn. El vehículo que lo transportaba a la reunión del comité ejecutivo nacional del partido atropelló el pie de un operador de cámara de la BBC, que tuvo que ser evacuado en ambulancia. El coche, conducido por una agente de la policía metropolitana, había sido rodeado por periodistas. Scotland Yard se enfrenta a una investigación para aclarar los hechos.

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