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Argentina y China retoman parte de los proyectos pactados por Kirchner

Ambos países acuerdan la construcción de dos centrales nucleares después de que el gobierno de Mauricio Macri revisara los planes

El presidente argentino, Mauricio Macri, firmó este miércoles con su homólogo chino, Xi Jinping, una nueva ronda de acuerdos económicos entre ambos países. Algunos de ellos son nuevos, otros son una suerte de segunda oportunidad, o una versión revisada, de los grandes proyectos de infraestructuras acordados ya por la anterior administración argentina con Pekín. Entre ellos destaca el desbloqueo en la construcción de dos centrales atómicas en suelo argentino con financiación y tecnología china.

El presidente argentino, Mauricio Macri, acompañado por su homólogo chino, Xi Jinping.
El presidente argentino, Mauricio Macri, acompañado por su homólogo chino, Xi Jinping. EFE

Se trata de dos reactores nucleares que se construirán en las provincias de Buenos Aires y Río Negro (sur) entre la compañía estatal China National Nuclear Corporation y la argentina Nucleoeléctrica. También se rubricó la renovación de las líneas de los ferrocarriles San Martín y Belgrano Cargas, un protocolo para la exportación de uvas de mesa o la construcción de una planta fotovoltaica en la provincia de Jujuy (norte). Acuerdos, según medios argentinos, cuyo valor asciende a los 15.000 millones de dólares, una cifra que no fue confirmada por la parte china.

No hubo acuerdo, sin embargo, sobre las polémicas presas hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic sobre el río Santa Cruz. Macri se reunió con el director general del grupo chino Gezhouba, el gigante de la construcción encargado de la megaobra, para trazar las modificaciones del proyecto original. "Respetamos la decisión de Argentina de revisar estos proyectos, pero hay que decir que están planteados conforme con las leyes pertinentes. Ha habido algunos ajustes, pero no de gran escala (...) La parte argentina ha prometido impulsar y llevar a cabo este proyecto... creemos", aseguró Zhu Qingqiao, director general del Departamento de América Latina y el Caribe del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, tras el encuentro entre ambos presidentes.

Tanto las centrales nucleares como las represas son proyectos de vital importancia para la parte china y una suerte de condición sine qua non para la firma de otros. Cuando llegó al poder, el presidente Macri dejó claro que quería revisar estos pactos por su falta de transparencia y las dudas surgidas en torno a su impacto medioambiental o las condiciones de financiación firmadas por su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner, algo que levantó ciertas suspicacias en Pekín.

Durante el kirchnerismo, China no solamente se convirtió en un socio comercial decisivo, sino también en el salvavidas financiero cuando Argentina tenía cerrado el acceso a los mercados internacionales. Con Macri al mando, la nueva administración apostó por una mayor apertura y normalización de las relaciones con Europa y Estados Unidos. De hecho, la primera visita de Estado de Macri a China ocurre pocas semanas después de que el presidente argentino se reuniera con Donald Trump.

La posibilidad de que algunos de estos proyectos de infraestructura acaben cancelándose horroriza a las autoridades chinas y amenaza con afectar a las relaciones bilaterales. No es la primera vez que un país se encuentra en esta tesitura: las relaciones entre China y Reino Unido se enrarecieron durante varios meses por las dudas sobre la construcción de una central nuclear con capital y tecnología del gigante asiático (una instalación que finalmente obtuvo el visto bueno), mientras que México sigue arrastrando la losa de haber cancelado dos grandes proyectos en los que el dinero chino era parte implicada.

La administración Macri quiso con esta visita, en la que participan hasta seis ministros y una nutrida delegación empresarial, despejar la incertidumbre derivada del relevo en Buenos Aires. "China es un socio absolutamente estratégico", dijo el presidente en un foro empresarial organizado en Pekín, en el que presentó a Argentina como un país "predecible y confiable para los amigos chinos". La canciller Susana Malcorra, por su parte, sostuvo ante la prensa que "nunca se tuvo la sensación de tener que tranquilizar a la contraparte china en cuanto a la falta de compromiso y de participación del Gobierno argentino".

Argentina pidió en este viaje formalmente su ingreso en el BAII, el banco de desarrollo impulsado por China que financia proyectos de infraestructuras en Asia. Macri cerrará el jueves su visita de Estado en Shanghái, donde participará en la feria de alimentación SIAL, una de las más grandes del mundo, un sector donde precisamente el país ve potencial para equilibrar el enorme déficit comercial crónico que sufre con China. "Argentina produce alimentos para 400 millones de personas y esperamos duplicar eso en 5 a 8 años; estoy seguro de que con la ayuda del empresariado chino lo podremos hacer", dijo Macri al respecto.

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