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Estados Unidos ataca a fuerzas partidarias de El Asad en Siria

El Pentágono atribuye el bombardeo cerca de la frontera jordana a la entrada de un convoy en una zona con militares norteamericanos

El jefe del Pentágono, James Mattis, en un acto en abril
El jefe del Pentágono, James Mattis, en un acto en abril AFP

Estados Unidos cruzó este jueves un nuevo umbral en su campaña militar en Siria. La coalición encabezada por Washington bombardeó un convoy de fuerzas partidarias del régimen de Bachar el Asad que, según alega el Pentágono, avanzaba hacia una zona con militares norteamericanos en la frontera con Jordania. Tuvo un objetivo defensivo, pero fue el primer ataque significativo de EE UU a milicias cercanas al dictador sirio en los seis años de sangrienta guerra civil.

Llega un mes después de la primera acción militar directa de EE UU contra el Ejército de El Asad al lanzar decenas de misiles contra una base aérea en respuesta al uso de armas químicas contra civiles por parte del régimen.

El bombardeo en At Tanf, en el sur de Siria, no supone un cambio de estrategia en la doctrina de Washington en el polvorín sirio, como tampoco lo fue el ataque a la base aérea del régimen. La prioridad sigue siendo luchar contra el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas inglesas), enemigo común con Damasco y la mayoría de actores internacionales que intervienen, pese a sus intereses cruzados, en el conflicto.

Pero la acción militar vuelve a evidenciar la filosofía más agresiva que el presidente Donald Trump ha transmitido a su cúpula castrense. El Pentágono tiene ahora menos ataduras en su actuación que con Barack Obama en la Casa Blanca. Pero también hay mayores riesgos para los 900 militares estadounidenses desplegados en Siria.

La aviación internacional atacó fuerzas progubernamentales que “avanzaban bien adentro” en una zona pacificada en At Tanf y que suponía una “amenaza” a militares norteamericanos y sus socios en la zona, según un comunicado de la coalición, encabezada por EE UU, de países occidentales y árabes que bombardean al ISIS. La nota no describe esas fuerzas ni los daños ocasionados.

El ataque tuvo lugar después de que EE UU pidiera a Rusia, aliada de El Asad, que disuadiera a esas fuerzas de acercarse a At Tanf y un avión de la coalición mandara varias señales de aviso al convoy para que corregiera su rumbo.

El Pentágono anunció que sigue en vigor el acuerdo por el que aquella es una zona pacificada en la que no hay conflicto y aseguró que fuerzas de la coalición llevan meses en At Tanf entrenando a milicias contrarias al ISIS. Soldados de élite estadounidenses y británicos están desplegados en un cuartel en esa localidad y han sido atacados en numerosas ocasiones en el pasado. La última vez fue en abril por parte de combatientes del ISIS.

El Gobierno de Trump elevó el tono ante El Asad tras la matanza de civiles gaseados en abril y pidió por primera vez la renuncia del presidente sirio, volviendo a la posición oficial de la anterior Administración de Obama. Pero desde entonces Trump y su equipo apenas han hablado de Siria y el bombardeo contra el régimen parece haberse esfumado del imaginario colectivo y del debate de una clase política consumida por el reguero de polémicas domésticas que acechan a la Casa Blanca.

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