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La súplica de una gimnasta colombiana para recibir atención médica

Deisy Barrientos, de diez años, tuvo que grabar un vídeo postrada en una cama para que el sistema de salud la escuchara

Deisy Barrientos
Deisy Barrientos en la clínica de Cúcuta sostiene un papel con un mensaje para su madre.

Deisy Barrientos tiene diez años y dice que no se quiere morir. Sus palabras salen con esfuerzo desde una cama de la clínica La Salle en Cúcuta, en la frontera con Venezuela. Cuenta que vomita sangre, que tiene la frecuencia cardiaca alta, que le duele todo. Pide que la trasladen a un centro hospitalario nivel cuatro, el más alto según la clasificación del sistema de salud colombiano. En donde permanece hospitalizada desde hace dos meses no hay médicos especialistas que atiendan su enfermedad.Deisy es una gimnasta colombiana que suplica ser llevada a Bogotá para sobrevivir.

Cuando tenía dos años le fue diagnosticado el síndrome de Ehlers - Danlos, un trastorno que debilita el tejido conectivo (que brinda soporte a la piel, los huesos, los vasos sanguíneos). Aunque el tratamiento que incluye tomarse un rosario de pastillas a diario ha sido efectivo, hace siete meses su estado de salud se complicó y la atención médica no supo dar respuestas. El único recurso para que el sistema dejara de ignorar su caso fue un vídeo de ella relatando su drama, pidiendo ayuda, rogando que no la dejaran morir. En cuestión de horas le fue aprobado el traslado por la Entidad Prestadora de Salud (EPS) Cafesalud y en la noche del martes, Deisy ya era atendida en la capital del país.

Su mamá, Maira Rincón, dice que el “primer milagro” se les cumplió. El acceso al servicio médico en Colombia es muchas veces eso, “un milagro” que no suele ocurrirle a las personas que viven en zonas apartadas o que no tienen recursos para pagar servicios particulares. “Dios nos ayudó a través de la solidaridad de la gente que vio el vídeo, que se unió en ese deseo de que la niña fuera atendida por especialistas”. Se aferra a su fe como la única salida ante una EPS que argumentaba no tener 100 millones de pesos (cerca de 34.000 dólares) para cambiar de clínica a la niña, que en agosto pasado aparecía en los diarios por llevarse cuatro medallas en el Campeonato nacional de gimnasia artística. “Desde hace cuatro meses estábamos pidiéndolo. La niña perdió once kilos en poco tiempo. Instauramos tutelas, pero siempre había un obstáculo”, cuenta. Dice que la idea de hacer el vídeo fue de su hija. Después de demandar, de llevar carpetas con papeles de una oficina a otra, de hacer largas filas para gestionar trámites, pero sobre todo, de sentir que nada parecía suficiente, Deisy le dijo que quería grabarse y que si empeoraba al menos quedara registrada la lucha que estaba dando. Una niña de diez años enfrentándose a un sistema de salud con su dolor.

El vídeo se hizo viral y una ONG canadiense fue la primera en ofrecer ayuda. Envió cartas a la EPS solidarizándose con la familia y exigiendo el traslado. Con el paso de las horas, los mandatarios locales y el gobierno nacional también se unieron al clamor. Este martes el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, mostraba con orgullo en su cuenta de Twitter una foto del avión que llevaba a la niña a Bogotá. Una noticia que alivió, pero que llegó después de mucho sufrimiento. “Han sido días duros, de indignación. Ver a la niña así, acostumbrada a entrenar varias horas al día, no es sencillo”, dice la mamá. Agradece al ministro, a los que se movilizaron en redes sociales, a Dios. Ahora espera que reciba atención pediátrica especializada, que por fin le practiquen los exámenes en su abdomen, una biopsia de paredes intramurales y una arteriografía, diagnósticos que según la mamá llevan esperando desde hace seis meses.

Deisy Barrientos, gimnasta colombiana.
Deisy Barrientos, gimnasta colombiana.

La ganadora de bronce en barra fija, plata en salto, oro en viga y bronce en la general individual se convirtió, sin querer, en la cara de los miles de colombianos que luchan a diario con un sistema de salud que no responde, y su familia en una imagen de resistencia y perseverancia de los que van más allá de los 'no' de los funcionarios que se excusan en la falta de recursos para negar la atención médica. "De todo esto me quedo con que no hay que darse por vencido, hay que luchar hasta el final. Los papás dudamos si denunciar o no por miedo a exponer a nuestros hijos, pero a veces ese camino es el único que queda", dice la madre de la gimnasta.