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Cómo quiere Emmanuel Macron “moralizar ”la política francesa

El ministro de Justicia, François Bayrou, presenta medidas para devolver la confianza en los gobernantes

Macron
El ministro de Justicia, François Bayrou, presenta un ejemplar del Código Penal en una rueda de prensa REUTERS

El mismo día que la fiscalía abría una investigación por los posibles conflictos de interés del ministro de cohesión territorial, Richard Ferrand, el Gobierno de Emmanuel Macron presentó su primera gran reforma, una serie de leyes para “moralizar” la vida pública en Francia. La iniciativa, que obligará a una reforma constitucional, incluye una serie de medidas para devolver la confianza de los franceses en los políticos.

Para Macron, la reforma debe dar el tono ético del quinquenato, señalar que, con él en el Elíseo, los viejos hábitos de la clase política se regenerarán. No es del todo original. También su antecesor, François Hollande, comenzó su mandato con la voluntad de “moralizar” la vida pública. Algunas de las medidas de Macron desarrollan las que adoptó Hollande.

El ministro de Justicia, François Bayrou, presentó este jueves las leyes, que el Consejo de Ministros debe aprobar el 14 de junio. Después se abrirá el debate en la Asamblea Nacional y el Senado. En otoño debería aprobarse.

LIMITACIÓN DE MANDATOS. Los cargos electos, desde diputados y senadores hasta miembros el ejecutivo en ciudades a partir de una población por determinar, no podrán cumplir más de tres mandatos seguidos.

PROHIBICIÓN DE CONTRATAR A FAMILIARES PRÓXIMOS. Los parlamentarios, así como los ministros, tendrán prohibido emplear a hijos, padres y cónyuges como asistentes parlamentarios, una costumbre extendida y aceptada: un 20% de los 925 diputados y senadores la practican hoy. El caso de François Fillon —imputado por emplear a su mujer e hijos como asistentes parlamentarios, supuestamente sin trabajar a cambio— y ahora el del ministro Ferrand no podrían producirse con esta ley.

REGULACIÓN DE ACTIVIDADES PARALELAS. Un parlamentario no podrá empezar a trabajar como consultor —esto incluye como abogado— una vez ya sea parlamentario, y lo tendrá prohibido del todo si estas actividades tienen relación con los mercados públicos. Cuando era diputado, Ferrand trabajaba para la mutua Mutuelles de Bretagne, que antes había dirigido, mientras en la Asamblea General impulsaba una ley favorable a las mutuas.

INELEGIBILIDAD PARA CONDENADOS. Los condenados por fraude o corrupción serán inelegibles hasta diez años.

CONTROL DEL CLIENTELISMO. Se suprimirá la llamada reserva parlamentaria, una bolsa de 130.000 euros anuales que cada diputado y senador puede distribuir entre proyectos y asociaciones de su distrito. Se sustituirá por un indeterminado fondo para los territorios y proyectos de interés general.

BANCO PARA LA DEMOCRACIA. En paralelo a la prohibición de préstamos extranjeros para financiar a partidos políticos, como el que hace unos años recibió el Frente Nacional de un banco ruso, se creará un Banco para la Democracia destinado a financiar a los partidos franceses.

SUPRESIÓN DEL TRIBUNAL ESPECIAL PARA MINISTROS. La Corte de Justicia de la República, un organismo especial encargado de juzgar a ministros y formado en su mayoría por parlamentarios, desaparecerá. Este particular tribunal condenó por ejemplo a la actual directora del FMI, Christine Lagarde, que había sido ministra en Francia, pero la dispensó de la pena. Lo sustituirán magistrados tradicionales. Además, los expresidentes de la República ya no se sentarán automáticamente en el Consejo Constitucional. Ambas medidas exigirán un cambio en la Constitución.

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