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El "derecho a la felicidad" pasa su primera votación en Brasil

Una comisión del Senado aprueba una enmienda a la Constitución para que los derechos sociales garanticen la búsqueda de la felicidad

La Comisión de Constitución, Justicia y Ciudadanía del Senado brasileño (CCJC), ha aprobado hoy una enmienda a la Constitución para incluir en ella el "derecho a la felicidad". La decisión tomada por unanimidad pasará ahora a la votación del Pleno del Senado y después a la del Parlamento, pero el voto más importante ha pasado ya el examen y no se esperan sorpresas en las votaciones sucesivas. De este modo, Brasil -cuya vocación innata a la felicidad es proverbial- pasará a ser uno de los pocos países del mundo en los que la Constitución democrática, sancione el derecho de los ciudadanos a ser felices.

La idea fue del senador y ex ministro de Educación, Cristovam Buarque, que había sido gobernador y rector de la Universidad de Brasilia, autor de numerosos libros de economía y sociología. Según ha explicado a la prensa, no se trata de que los ciudadanos, una vez aprobada la enmienda a la Constitución, puedan exigir del Estado algo específico que les permita ser felices. "El gobierno tiene, eso sí, que garantizar a los ciudadanos el derecho a la búsqueda de la felicidad cumpliendo los demás derechos, ya presentes en ella" ha aclarado Buarque.

Según el senador, todos los derechos previstos ya en la Constitución convergen para asegurar la felicidad de los ciudadanos. Con la nueva enmienda, el artículo 6 de la Constitución Federal, rezaría así: "Son derechos sociales, esenciales para la búsqueda de la felicidad, la educación, la salud, la alimentación, el trabajo, la habitación, el descanso, la seguridad social, la protección a la maternidad y a la infancia y la asistencia a los desamparados".

¿Qué añade ese inciso del "derecho a la felicidad"? Según Buarque, de esta forma, el Estado y los gobiernos se comprometen de una forma especial a asegurar todos los derechos ya sancionados que reforzarían el principal y primero de todos que es el de poder ser felices. El hecho en sí, es, según los primeros comentarios de los analistas políticos y sociales, de un fuerte impacto simbólico y psicológico. Supone hacer público al mundo el empeño especial del Estado brasileño en buscar lo que haga más felices a los ciudadanos. "No sólo mejor educación, salud, trabajo, etc. sino mejores ocasiones, en todos los ámbitos, para promover la felicidad individual y colectiva".