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EE UU apoya la Cumbre de Las Américas frente a la CELAC como foro regional

El Departamento de Estado pide a los líderes que se encuentran en Cuba que aprovechen la visita para reunirse con la disidencia de la isla

El presidente cubano, Raúl Castro, inaugura la cumbre. pulsa en la foto
El presidente cubano, Raúl Castro, inaugura la cumbre. EFE

El mismo día en el que todos los líderes del continente americano, con excepción de Estados Unidos y Canadá, que no han sido invitados, se reúnen en Cuba en el marco de la segunda cumbre de la CELAC, el Departamento de Estado ha manifestado su preferencia por la Cumbre de las Américas como el foro determinante y decisivo para abordar los asuntos de interés común para el hemisferio frente a otros organismos subregionales.

“Tenemos fuertes alianzas en el continente fundadas en nuestros esfuerzos para promover en el hemisferio una clase media democrática y más segura. Participamos en foros subregionales que trabajan para reforzar el Sistema Interamericano promoviendo las instituciones democráticas, la seguridad ciudadana, la prosperidad compartida y el respeto hacia los derechos humanos”, ha indicado el Departamento de Estado a través de uno de sus portavoces. “Esperamos poder mantener una discusión productiva sobre los asuntos a los que se enfrenta el hemisferio en la Cumbre de las Américas en Panamá en 2015”, ha señalado.

Esperamos poder mantener una discusión productiva sobre los asuntos a los que se enfrenta el hemisferio en la Cumbre de las Américas en Panamá en 2015"

Portavoz Departamento de Estado

La Cumbre de las Américas reúne a los jefes de Estado y de Gobierno del continente bajo el auspicio de la Organización de Estados Americanos (OEA) la única institución que aglutina a todos los países del continente, incluida Cuba, tras su readmisión en 2009, si bien, nunca ha sido invitada a ninguno de estos encuentros. En los últimos años, la aparición de distintos grupos subregionales en el hemisferio ha debilitado la preeminencia de la OEA, desprestigiada tanto por EE UU, que acusa a la organización de haber dejado de proteger los valores democráticos en el continente, como por parte del bloque del ALBA que, sostiene, que la institución sigue siendo un instrumento del imperialismo norteamericano.

La aparición de la CELAC, de la que se excluyó deliberadamente a EE UU y a Canadá, pero que incluye a Cuba, ha sido contemplada como un órdago a la grande dentro del pulso político de los diferentes organismos subregionales del hemisferio contra la preeminencia política de la OEA. En medio de toda esa maraña de entidades, la CELAC se ha consolidado como el foro de integración política que concita más apoyo en el hemisferio. El ALBA, su principal promotor, se encuentra cómodo sin la presencia de EE UU; Brasil, que retiró a su embajador permanente ante la OEA, también participa activamente en esta institución, y, lo más importante, Cuba, la gran ausente de la OEA, juega un papel activo en el seno de la CELAC.

La oposición al embargo de EE UU hacia la isla es otra de las banderas que el continente esgrime unido ante a Washington, pero, pese al tímido acercamiento entre ambos países que se está produciendo al hilo de las reformas de La Habana, el Departamento de Estado sigue siendo categórico con la violación de los derechos humanos en el país caribeño. “Hemos leído informaciones sobre la represión y los arrestos a los activistas y los avisos para que se mantengan en sus casas durante la cumbre de la CELAC. Condenamos esas acciones e instamos al Gobierno de Cuba a que permita a los ciudadanos cubanos que puedan expresar sus opiniones de manera libre y que puedan ejercer de manera pacífica su derecho de reunión”, ha señalado su portavoz.

Insulza podría, por tanto, aprovechar su histórica visita a Cuba para resolver las dudas que se ciernen sobre la celebración de una cumbre que para EE UU es el principal foro de debate hemisférico y que para la OEA es el principal escaparate de su vigencia

Muchos de los líderes que han acudido a la cumbre de la CELAC han podido reunirse con Fidel Castro. El portavoz del Departamento de Estado insta a los jefes de Estado, incluidos los líderes de las organizaciones internacionales -el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, ha acudido a la reunión, convirtiéndose en el primer jefe de la institución que visita Cuba desde que fuera suspendida en 1962- a que “aprovechen la ocasión y se reúnan con la población cubana y con los miembros de su sociedad civil para demostrarles su claro apoyo al derecho de reunión y a la libertad de expresión de la isla”.

No está clara la agenda de Insulza, quien ya se ha reunido antes de su etapa como secretario general con Fidel Castro y que tiene buena relación con su hermano Raúl, pero es muy probable, de acuerdo con círculos diplomáticos de la OEA, que aproveche su visita para tratar de resolver el futuro de la Cumbre de las Américas de Panamá, en jaque tras el incidente del carguero norcoreano detenido este verano en el canal de Panamá con material nuclear proveniente de Cuba. En la última reunión en Cartagena de Indias, los jefes de Estado latinoamericanos coincidieron en que no tendía sentido celebrar una próxima cita en la que no estuviera presente el Gobierno de la isla. El asunto del barco ha hecho al Ejecutivo de Panamá cuestionarse la conveniencia de invitar a La Habana.

Insulza podría, por tanto, aprovechar su histórica visita a Cuba para resolver las dudas que se ciernen sobre la celebración de una cumbre que para EE UU es el principal foro de debate hemisférico y que para la OEA es el principal escaparate de su vigencia.