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La policía venezolana dispersa una protesta que cortó la principal vía del país

Maduro a los manifestantes: “No permitiré que cuatro loquitos cierren las carreteras”

Cientos de jóvenes se habían concentrado para exigir la liberación de compañeros detenidos

Estudiantes se manifiestan en las calles contra Nicolás Maduro
Estudiantes se manifiestan en las calles contra Nicolás Maduro AFP

Los estudiantes opuestos al Gobierno del presidente Nicolás Maduro han vuelto a las calles por tercer día consecutivo. Al final de la jornada hubo choques entre la policía y los manifestantes, que cerraron la autopista Francisco Fajardo que cruza de Este a Oeste a Caracas. La Guardia Nacional arrojó bombas lacrimógenas y chorros de agua a la multitud, que se dispersó hacia la plaza Francia de Altamira, el reducto por antonomasia de los adversarios del chavismo. Poco después Maduro advirtió a quienes protestaban en modo despectivo: “No permitiré que cuatro loquitos cierren vías principales y autopistas”.

Lo que comenzó en los Andes venezolanos hace dos semanas como una protesta contra la inseguridad ha devenido en concentraciones de modestas proporciones en los principales Estados del país. El último propósito de ellos y del ala de la oposición que los respalda es la sustitución del régimen chavista que gobierna a este país desde hace más de quince años.

Pero antes de que su deseo pueda hacerse realidad se proponen un objetivo más modesto: que sus compañeros apresados luego de las protestas ocurridas el miércoles en Caracas y en otras ciudades del interior de Venezuela, saldadas con tres muertos y 66 heridos, sean liberados sin cargos. Las cifras de detenidos difieren de acuerdo con la fuente consultada. El jueves, en un comunicado de prensa distribuido en la mañana, el Ministerio Público reconocía 69. Pero la organización no gubernamental Provea afirmó a este diario que al finalizar la jornada había contabilizado noventa sólo en la capital del país.

El Gobierno ha aceptado parcialmente esa petición después de reunirse con los jóvenes en horas de la noche del jueves. Hasta el viernes al mediodía Provea había listado a 16 personas liberadas, cuatro de ellas con cargos formulados, y otras 26 personas que serían presentadas ante los tribunales locales en las próximas horas. Cuatro de las seis personas apresadas en la cárcel de Coro, en el Estado Falcón, por el ataque a la residencia del gobernador del Estado Táchira también salieron a la calle. El Ministerio Público informó el viernes que había imputado a ocho hombres y dos adolescentes. Todos deben presentarse en tribunales cada 30 días. “Esto demuestra que en este país se instrumentaliza la justicia, tanto para apresar a los manifestantes como para liberarlos”, afirmó Marino Alvarado, director de Provea, al comentar los resultados de la cita entre las partes.

Los estudiantes, sin embargo, no parecen conformarse con esa victoria parcial. Al final de la tarde avanzaron hacia la autopista Francisco Fajardo, la vía expresa principal que surca de Este a Oeste a Caracas. El tráfico se detuvo totalmente porque un cordón de la Guardia Nacional impedía el paso. Luego de las 6:30 de la tarde dispersaron la manifestación. El alcalde del municipio Chacao, Ramón Muchacho, la primera autoridad de la zona, reportó un herido por perdigones atendido por los servicios de salud de su jurisdicción.

No parece factible la libertad plena de todos los detenidos. El Gobierno no parece dispuesto a ceder en su decisión de juzgar a los responsables de los daños que sufrieron las fachadas de varias edificaciones oficiales. Una decisión contraria comprometería su capacidad para imponer orden. Pero al liberar a algunas personas está haciendo un deslinde entre dos tipos de manifestantes: los estudiantes y los dirigentes políticos.

Para cumplir con esa estrategia el presidente Maduro ha pedido a sus ministros que visiten las universidades para tratar de conjurar allí los posibles focos de descontento. A lo largo del viernes la televisora oficial Venezolana de Televisión transmitía imágenes de las reuniones. Al mismo tiempo los tribunales y la fiscalía, que responden a los dictados del Ejecutivo, han decidido ir con todo contra la dirigencia política que en su criterio azuza a los jóvenes para que permanezcan en la calle.

Los destinatarios más visibles de esa contraofensiva son Leopoldo López, el coordinador nacional del partido Voluntad Popular, que pertenece a la Internacional Socialista, y la diputada independiente María Corina Machado. López ha pasado a la clandestinidad después de que un tribunal ordenara su captura. Sus compañeros del partido no han podido certificar la validez de esa instrucción. Cuando acudieron a los tribunales para buscar la orden se encontraron con que la oficina que distribuye los expedientes estaba parcialmente quemada. “Cuando podamos verla entonces daremos una declaración pública”, informó a EL PAÍS Carlos Vecchio, coordinador político de la organización.

En un sorprendente giro la Mesa de la Unidad, la alianza de partidos opositores, cerró filas con López, a pesar de que forma con Machado un ala que ha roto con la estrategia impulsada por la coalición. Su secretario ejecutivo Ramón Guillermo Aveledo condenó los “infundados señalamientos” contra el líder de Voluntad Popular y advirtió que la democracia venezolana está en riesgo tras las amenazas de despojo del fuero parlamentario de la diputada Machado.

La dirigente enfrentará desde la próxima semana un procedimiento ya conocido por los venezolanos. La Comisión de Política Interior le pedirá al Ministerio Público que determine si hay razones para quitarle la inmunidad de su cargo. Después el Tribunal Supremo de Justicia ratificará o no la petición. Machado fue la parlamentaria más votada en las elecciones de 2010 y una verdadera bestia negra para el chavismo. Desde 2012, cuando se encaró con el entonces presidente Hugo Chávez en la presentación de su mensaje anual al Parlamento, el gobierno le juró inquina eterna.

En la provincia han continuado las protestas con mayor o menor intensidad. El gobernador José Vielma Mora denunció que en el estado Táchira, en la frontera con Colombia, un grupo intentó tomar una subestación eléctrica. En el estado Carabobo el mandatario Francisco Ameliach informó de la detención de once personas que protagonizaron disturbios en la principal autopista de la capital de esa entidad, Valencia. En Caracas las vías expresas del Este de la ciudad están parcialmente cerradas por manifestantes que reclaman seguridad y mejores condiciones de vida. Y una gran cantidad de personas marchaban hacia la sede de la Organización de Estados Americanos en la urbanización Las Mercedes.

A las 22.30 hora local (las 4:00 de la madrugada en la península española) la protesta comenzaba a languidecer. Cerca de la plaza Francia se elevaban humaredas desde pequeñas piras avivadas con basura y parte del ornato. En las calles laterales de esta zona residencial estaban desparramados desperdicios en el medio de la vía. Muchos de los jóvenes presentes tenían piedras entre sus manos y esperaban con botellas la inminente arremetida de la policía, que estaba dos cuadras hacia el sur, en la salida de la autopista Francisco Fajardo. Entre ellos cundía el cansancio. Algunos eran partidarios de resistir. Otros querían retirarse a reponer fuerzas para volver a la calle este sábado.

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