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Vanuatu pide ayuda internacional tras el paso del ciclón Pam

El presidente declara que "todo ha sido arrasado y todo está por reconstruir"

Pam arrasa el paraíso de Vanuatu. ATLAS

El presidente de Vanuatu, Baldwin Lonsdale, ha hecho este lunes un llamamiento a la comunidad internacional para que envíe ayuda con la que hacer frente a la catástrofe provocada por el paso del ciclón Pam. Los informes provenientes de las islas describen un panorama de destrucción total tras el paso del poderoso ciclón, de categoría 5, que tocó tierra el viernes con vientos de más de 300 kilómetros por hora y derribó edificios, destrozó barcos, inundó carreteras y puentes y arrasó las comunicaciones. Se desconoce la cifra de fallecidos, ya que el último balance, de ocho muertos y 30 heridos, es del viernes y no se puede acceder a las zonas devastadas. Además, hay unas mil personas en centros de evacuación de la capital, Port Vila, miles de damnificados y cuantiosos daños materiales, con el 80% de las casas de la capital seriamente dañadas.

Vanuatu, uno de los más pobres del mundo, es un extenso conjunto de 83 islas, tiene unos 260.000 habitantes y es muy propenso a los desastres como terremotos, tsunamis y tormentas. El presidente Lonsdale, que se encuentra en Japón participando en la Conferencia Mundial sobre Reducción de Riesgos por Desastres, ha tildado al ciclón de "monstruo" que ha golpeado al Gobierno y el pueblo de Vanuatu.

"Tras el desarrollo conseguido, todo ha sido arrasado, lo que significa que tenemos que empezar de nuevo, todo está por reconstruir", ha declarado Lonsdale, según recoge la cadena de televisión australiana ABC. "Las comunicaciones no funcionan y no sabemos qué ha pasado con nuestras familias y si están a salvo", ha dicho, para denunciar el impacto del cambio climático en los desastres que han sacudido Vanuatu en los últimos años.

La tormenta, una de las más potentes que ha afectado el Pacífico Sur en años, ha causado un número indeterminado de muertos que se prevé aclarar a medida que las autoridades restablezcan las comunicaciones cortadas con las islas periféricas del archipiélago.

Trabajadores de organizaciones humanitarias describen como devastador el panorama en Vanuatu. La jefa regional de Cruz Roja, Aurelia Balpe, ha indicado que la isla de Tanna, a unos 200 kilómetros de la capital y en la que viven unas 29.000 personas, ha quedado totalmente devastada. Se ha informado de dos muertos en Tanna —los otros seis se han registrado en la capital—. "Lo que han visto es muchos escombros, las plantas completamente destruidas, muchos árboles arrancados de raíz. Todas las estructuras de hierro están destruidas, las estructuras de cemento están todas sin techo", ha señalado Balpe a Radio New Zealand, que teme que bajo los escombros haya muchas más víctimas.

"Este lugar, que una vez fue un paraíso tropical, ahora se ve como el infierno en la tierra", ha dicho por su parte a la ABC la portavoz de World Vision, Chloe Morrison. La representante de Save The Children, Nichola Krey, ha admitido que no saben "lo que está pasando"."Los caminos que salen de Port Vila están bloqueados. Solo se puede conducir 30 minutos hasta topar con árboles caídos en la carretera. Hay que limpiarlas", ha añadido. Alice Clements, una de las representantes de Unicef en Port Vila, ha señalado a Radio New Zealand que los habitantes están comiendo raíces y frutas caídas de los árboles, y ha advertido de que estos alimentos durarán una semana.

Las autoridades intentan restablecer las comunicaciones y la electricidad y llevar a cabo una enorme tarea de limpieza para lo que cuentan con la ayuda de personal de organizaciones humanitarias que comenzó a llegar al país el domingo. El aeropuerto de Port Vila reabrió el domingo para recibir la ayuda internacional y, tras la llegada de aviones de Australia y Nueva Zelanda con agua, material sanitario y refugios temporales, se espera que hoy lleguen más aviones. Japón ha anunciado el envío de sacos de dormir, mantas térmicas y kits de supervivencia. Los vuelos comerciales se han reanudado también este lunes para transportar ayuda y trasladar a los turistas. 

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