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La UE renueva las sanciones contra Rusia por el conflicto en Ucrania

El proyecto de un gasoducto ruso que beneficia a Alemania abre una brecha entre los socios

Donetsk, en el este de Ucrania Ampliar foto
Una mujer cruza el pasado marzo un puente destruido tras un bombardeo aéreo en Donetsk, en el este de Ucrania. AP

Rusia se coló de nuevo en la cumbre europea. Los Veintiocho acordaron este viernes ampliar seis meses adicionales las sanciones económicas a Moscú —que vencen el 31 de enero— por su implicación en el conflicto en el este de Ucrania. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, habría querido darle un perfil bajo a esa decisión, pero Italia exigió retrasar esa votación hasta el final de la reunión para poner en evidencia sus críticas al proyecto North Stream II, un gasoducto ruso que tiene a Alemania como principal valedor.

El Consejo de la UE deberá ratificar las sanciones a través de un procedimiento escrito el próximo lunes. Los Veintiocho vinculan las sanciones a la aplicación de los acuerdos de paz de Minsk entre Kiev y los rebeldes prorrusos, que incluyen entre otros aspectos un alto el fuego, la retirada de armamento pesado y la devolución de la gestión de la frontera Este al Gobierno ucranio. El equipo de Donald Tusk vaticina dificultades en relación a la implementación de los acuerdos de Kiev, lo que podría provocar una nueva escalada de sanciones, a pesar de que varios países —como España e Italia— han mostrado reticencias a dar pasos adicionales en esa dirección.

Divergencias

Los líderes de la UE cerraron este viernes su última cumbre del año exhibiendo divergencias en materia energética, por las dudas que genera el gasoducto North Stream II. Rumania, Bulgaria, Grecia y un buen puñado de países entre los que destaca Italia se oponen a esa infraestructura, que permitiría duplicar el bombeo de gas a Alemania a través del mar Báltico. El primer ministro italiano, Matteo Renzi, lanzó un ataque contra la canciller Angela Merkel al respecto: “Es increíble que Berlín paralizase South Stream [un gasoducto por el Sur] y ahora acepte North Stream II”. El polaco Tusk fue inusualmente sincero y apuntó que ese proyecto “no ayuda a la diversificación ni reduce la dependencia energética” de Rusia. Berlín, sin embargo, lo defiende: Merkel apuntó a los beneficios económicos que ofrecería, con participación de capital privado y base jurídica —a su juicio— para que la Comisión Europea valide esa infraestructura.

La rusa Gazprom lidera el proyecto, pese a que ha sido objeto de sanciones de EE UU y Europa; la Comisión ha abierto incluso una batalla legal contra el grupo petrolero por un caso de competencia.

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