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Xi Jinping arrincona a sus rivales del Partido Comunista

La formación aprueba una plan de reforma de una de las facciones más influyentes que reducirá su poder y presencia en los órganos de decisión

El presidente chino, Xi Jinping, sigue con su particular cruzada contra una de las facciones claves del Partido Comunista de China, la Liga de Juventudes, con el objetivo de afianzar su poder y el de los suyos. La formación ha dado luz verde a un plan de reforma que reducirá considerablemente el peso en los órganos de decisión de los miembros de este grupo, cuyo representante más conocido es el primer ministro chino, Li Keqiang. La revisión se anuncia a poco más de un año de que el partido renueve sus altos cargos y se designen, de forma oficiosa, a los sucesores de Xi y Li.

Xi Jinping (i) y Li Keqiang en la celebración del 95 aniversario del Partido Comunista chino.
Xi Jinping (i) y Li Keqiang en la celebración del 95 aniversario del Partido Comunista chino. REUTERS

El documento, aprobado por el Comité Central del Partido Comunista, afirma que los órganos centrales y provinciales de la Liga —donde se acumula más poder— se reducirán y se asignará más personal a las administraciones municipales y en áreas "que sirven directamente a la juventud del país". El texto también apunta que los delegados "deberían ser más representativos de los miembros" y urge a "prestar más atención a los jóvenes corrientes".

Esta deposición supone la enésima estocada a una facción que tradicionalmente ha ejercido de contrapeso a la que lidera el presidente Xi, los princelings (hijos de la élite política). La Liga de Juventudes, con 87 millones de miembros, alcanzó su mayor cuota de poder con Hu Jintao como jefe de Estado, pero desde finales de 2012 —coincidiendo con la llegada de Xi al poder— su importancia y prestigio han ido en declive.

"El plan de reforma indica que la Liga está de capa caída. No solamente por el conflicto entre facciones, en el que una de ellas ha logrado el control, sino también por su incompetencia y falta de responsabilidad", opina el historiador Zhang Lifang.

La caída en desgracia del grupo empezó con la de Ling Jihua, mano derecha del presidente Hu y también miembro de la Liga. Su hijo de 23 años se mató hace cuatro años en un accidente de tráfico mientras conducía un Ferrari a toda velocidad por Pekín. El escándalo indignó a la opinión pública y cortó de raíz el ascenso político de su padre. El órgano anticorrupción del Partido Comunista, liderado por Wang Qishan —un hombre muy próximo a Xi— le puso en el punto de mira y a toda la facción. Hace un mes fue condenado a cadena perpetua.

Además de perder a uno de sus principales exponentes, esta ala del partido se ha visto denostada desde varios sectores de la formación. Xi calificó a algunos de sus miembros de "aristócratas" y los medios estatales han asegurado que el grupo se había vuelto "elitista e ineficiente". Su presupuesto ha sido recortado a más de la mitad este año. Hasta el propio primer ministro Li Keqiang ha quedado ensombrecido por Xi, que ha acumulado poder hasta en los asuntos en materia económica, que deberían recaer en Li.

Los cambios que deberá aceptar la Liga de Juventudes evidencian la lucha de las distintas facciones de la formación ante el 19 Congreso del próximo año, durante el cual cinco de los siete miembros del máximo órgano de decisión del país —todos excepto Xi y Li— deberán retirarse al tener más de 68 años (hay algunas excepciones). Los dos líderes chinos tienen mandatos de diez años, pero a mitad del camino se lleva a cabo una remodelación y entra una nueva horneada de altos cargos, entre ellos los que serán sus sucesores. Xi quiere allanar el camino para que los elegidos a finales de 2017 sean hombres de su máxima confianza y que mantengan su legado.

"Es difícil de decir porque aun queda un año, pero todo indica que la facción liderada por Xi está rompiendo el equilibrio de poder que se alcanzó en el decimoctavo congreso y construyendo un nuevo Ejército para el próximo", explica Zhang. Aunque no se ha anunciado de forma oficial, se especula que una de las próximas víctimas de la campaña anticorrupción podría ser el actual vicepresidente Li Yuanchao, curiosamente otra de las grandes figuras de la Liga de Juventudes que permanecen en el núcleo de poder chino.

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