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Un informe de Amnistía acusa a los dos bandos de graves violaciones del derecho humanitario en Mosul

La ONG acusa al ISIS de usar a los civiles como escudos humanos y a los aliados de uso desproporcionado de la fuerza

El humo provocado por un bombardeo de la coalición internacional sobre Mosul Oeste, este domingo.
El humo provocado por un bombardeo de la coalición internacional sobre Mosul Oeste, este domingo. AFP

Los dos bandos que han luchado casi nueve meses por el control de Mosul —combatientes del Estado Islámico (ISIS) frente a las tropas iraquíes apoyadas por la coalición internacional liderada por EE UU— "han violado gravemente el derecho internacional humanitario" durante la ofensiva iniciada el pasado febrero sobre la zona oeste de la urbe iraquí, según un informe de Amnistía Internacional (AI) elaborado con material recopilado sobre el terreno durante 21 días y publicado este martes. Los yihadistas son acusados de crímenes de guerra al haber llevado a cabo una campaña sistemática de desplazamiento forzoso para utilizar a decenas de miles de civiles como escudos humanos, mientras que a la coalición internacional y a las tropas gubernamentales aliadas se les achaca "la muerte de miles de civiles utilizando armas explosivas y poco precisas en entornos urbanos densamente poblados", pudiendo haber incurrido en crímenes de guerra.

La batalla por la reconquista de Mosul—de en torno a dos millones de habitantes—, comenzó el pasado octubre cuando los uniformados lanzaron una ofensiva sobre la zona oriental de la ciudad, para liberar la urbe milenaria que estaba bajo control del ISIS desde mediados de 2014. El avance sobre esta parte de la ciudad, la más moderna, fue constante, apoyándose principalmente en los ataques aéreos sobre objetivos previamente seleccionados y en las incursiones de las fuerzas antiterroristas. Este cuerpo de élite iraquí, cuyos combatientes apenas habían recibido un año de entrenamiento, sufrió entre 4.000 y 6.000 bajas (entre muertos y heridos) durante la liberación de Mosul Este, lo que equivale a una pérdida de entre el 50% y el 75% de sus miembros, según el informe. "El debilitamiento de las fuerzas de élite iraquíes durante la reconquista de la zona oriental de la ciudad fue un factor clave en el cambio de estrategia para recuperar el oeste de la urbe", según destaca el informe titulado A cualquier precio: la catástrofe de los civiles en Mosul Oeste.

El informe, elaborado a través de 151 entrevistas, detalla cómo los yihadistas utilizaron a los civiles como escudos humanos para ralentizar el avance progubernamental. Los combatientes del ISIS, conforme se estrechaba el cerco sobre ellos, desplazaron forzosamente a decenas de miles de civiles, que fueron trasladados de la zona oriental o de la periferia de la ciudad a los barrios que permanecían bajo su control, con calles mucho más estrechas. Los yihadistas encerraban a los ciudadanos en casas en las que llegaban a hacinar hasta a cien personas y en las que se infiltraban los combatientes. La opción de huir era descartada por la mayoría, ya que en ocasiones las puertas estaban selladas o tenían trampas explosivas y en otras eran los francotiradores los que reducían notablemente las posibilidades de escapar con vida. Los terroristas también privaban a la población civil de cualquier ayuda médica o del acceso a los depósitos de comida que controlaban. Algunos civiles describen al ISIS como una "fuerza fantasma ágil y dinámica, que dominaba el terreno a través de los túneles y pasajes que construyeron para conectar las casas".  El informe añade que cientos, si no miles, de civiles han sido ejecutados sumariamente por intentar alcanzar a las tropas gubernamentales.

Un informe de Amnistía acusa a los dos bandos de graves violaciones del derecho humanitario en Mosul

La coalición internacional, liderada por EE UU, que comenzó a bombardear territorio iraquí en junio de 2014, es acusada en el informe de haber utilizado tácticas y armamento que producen un daño desproporcionado en zonas densamente pobladas del oeste de la urbe. Misiles aire-tierra, obuses, morteros o munición disparada desde ametralladoras colocadas en los helicópteros son algunas de las armas que emplearon para reducir la resistencia de algunos de los barrios de la segunda ciudad de Irak. El informe asegura que no se adaptó la estrategia a las particularidades que el derecho internacional humanitario exige para los combates en zonas con una alta concentración de población civil, y que algunos de los ataques de la coalición y las fuerzas iraquíes "podrían constituir crímenes de guerra".

Los investigadores de AI pudieron documentar 45 ataques de las fuerzas iraquíes y de la coalición que mataron al menos a 426 civiles e hirieron a más de 100. Estados Unidos admitió que mató a más de 100 civiles en un único bombardeo en marzo.  Airwars, un proyecto avalado por reporteros especializados en periodismo de datos y fuentes sobre el terreno, estima que en los primeros cuatro meses de la ofensiva sobre Mosul Oeste murieron 5.805 civiles por los bombardeos progubernamentales, una cifra que podría ser muy superior según el informe.

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