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Bossi, fundador de la Liga Norte, condenado por robar a su partido

El político lombardo, su hijo y el tesorero de la época, utilizaron fondos de la formación para gastos privados como coches o la compra de un título universitario en Albania

El fundador de la Liga Norte, Umberto Bossi, en 2012.
El fundador de la Liga Norte, Umberto Bossi, en 2012. REUTERS

Umberto Bossi, fundador y secretario federal de la Liga Norte durante 23 años, ha sido condenado este lunes a dos años y tres meses de cárcel por utilizar 208.000 euros de los fondos del partido para los gastos de su familia cuando ocupaba ese cargo. En el mismo proceso han sido condenados su hijo Renzo, a un año y seis meses de prisión, y el extesorero de la formación xenófoba, a dos años y seis meses. Sucedió entre 2009 y 2011 y es especialmente relevante dado que durante los años de liderazgo de Bossi, la Liga Norte se caracterizó por su crítica feroz a la corrupción del sistema político y por el famoso grito de “Roma ladrona”, que atribuía los males de los italianos a los desajustes y desaguisados administrativos del sur perpetrados desde la capital de Italia.

Bossi (75 años) ya fue condenado en 1994 por violar las reglas de financiación de partidos. Pero en esta ocasión, el proceso denominado The Family —por el nombre que aparecía en los documentos que le fueron decomisados al tesorero del partido y donde se subrayaban los gastos privados de la familia pagados con dinero de La Liga, incluso a través reembolsos electorales— volatiliza por completo el discurso de la honestidad de la que siempre hizo gala desde su formación, surgida de las cenizas de un entero sistema político que quebró tras el gran escándalo de corrupción Mani Pulite. La Liga, con un desprecio total por todo lo que sucedía lejos del Po, fue capaz en ese periodo de canalizar la indignación popular y atraer a un nuevo electorado padano harto de la corrupción.

Los primeros coletazos de este caso, sin embargo, ya costaron Bossi en 2012 su puesto como secretario federal y toda su credibilidad. Ahora, según la juez Maria Luisa Balarotti, se sabe que mantener los costes de la familia con el dinero de la Liga fue para su antiguo líder “un modo de actuar consolidado y acordado”. El tesorero, aunque es cierto que fue acusado de cargos mucho más graves como financiación ilegal, blanqueo de dinero, fraude y relaciones mafiosas. Además, se apropió de otro medio millón de euros entre 2009 y 2011.

En el caso de su hijo Renzo, según la sentencia, la cifra es de unos 145.000 euros gastados en multas de tráfico, seguros de automóvil y 48.000 euros correspondientes a la compra de un Audi A6. Todavía más grotescos son los 77.000 euros que se gastó el partido en hacerse con una licenciatura en una universidad de Albania que, según el propio Renzo, nunca pisó. “Supe de ese título a partir de la investigación”, señaló en sede judicial. Tras la condena, ha vuelto a insistir en su inocencia y ha anunciado un recurso. “Me lo esperaba, es solo la primera instancia y vamos a seguir adelante. La Liga no ha pagado ni mis multas ni mi diploma”.

La situación del clan Bossi es de absoluta soledad en su antigua formación, que ha cambiado de rumbo desde que Matteo Salvini tomó el mando y quiso deshacerse de cualquier tutela. De hecho, hoy mantiene una tensa relación con quien llegó a ser ministro entre 2001 y 2004 y gran aliado de Silvio Berlusconi. El antiguo líder considera que el nuevo rumbo del partido —eurófobo, contrario a la inmigración y alejado ya de la defensa de la independencia del norte de Italia — es erróneo. Salvini, en plena campaña por liderar la nueva coalición de centroderecha que aspira a recuperar del Gobierno expresó ayer una leve tristeza por la condena de Bossi, pero aprovechó para sacar pecho y recordar que todo el asunto “forma parte de otra política y la Liga Norte ha renovado a sus hombres y sus proyectos.

Cuando Salvini cogió las riendas de La Liga Norte, como recordaba él mismo en una entrevista con EL PAÍS la semana pasada, la formación solo convencía al 3% de los votantes. Hoy, las encuestas le otorgan hasta un 15% de intención de voto.

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