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En el hoyo

¿Quién se responsabiliza de las muertes de dos personas en una carretera recientemente reinaugurada?

Socavón en Cuernavaca
Graco Ramírez saluda al presidente Peña Nieto en la inauguración del Paso exprés de Cuernavaca en abril pasado. Cuartoscuro

Juan Mena López y Juan Mena Romero. Esos son los nombres de las dos personas que murieron hoy. El padre, de 59 años, y su hijo, de 33, cayeron en un socavón mientras viajaban a lo largo de una de las carreteras con más tráfico para los habitantes de la Ciudad de México. El agujero se abrió sobre el concreto de una carretera que se amplió y modernizó en abril pasado. La hemeroteca muestra a Graco Ramírez, el gobernador de Morelos, y al presidente Enrique Peña Nieto bromeando jocosamente el día de la inauguración de la vía.

¿Quién se responsabiliza de las muertes de Juan y su hijo? En este país los fallecidos siempre son siempre achacables a alguien: la inseguridad, el narcotráfico, la reforma judicial, la pobreza. Hoy, Gerardo Ruiz Esparza, el secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), culpó a las lluvias y a la basura. Dijo que el agua había reblandecido el subsuelo causando la tragedia. Sin embargo, muchos lo ven a él, el encargado de comisionar una obra multimillonaria a un consorcio de constructoras españolas, como alguien que debe rendir cuentas.

La desgracia retrató a las autoridades mexicanas. Graco Ramírez, el gobernador de Morelos, estaba haciendo política en Monterrey, a 900 kilómetros de su ciudad. Los cuerpos de los Mena fueron rescatados hacia las tres de la tarde, nueve horas después de haber caído en el hoyo. La muerte de ambos pasajeros se reportó un poco antes, hacia el mediodía. El secretario Esparza dijo por la tarde que el Colegio de Ingenieros realizará un peritaje y determinará responsabilidades “en su caso”.

Hace algunos años, la Suprema Corte de Justicia discutió un proyecto para responsabilizar a los políticos de la tragedia de la guardería ABC de Sonora, en la que murieron 49 niños tras un incendio. Salvador Aguirre Anguiano, un exministro de la corte, rebatió el proyecto concluyendo que la renuncia de funcionarios era plausible en otros países, pero que por desgracia, en México la vergüenza no podía imponerse por resolución jurídica. En otras palabras, la vergüenza en México no se decreta.

En esta ocasión, fueron dos fallecidos. Pero la cifra pudo ser mayor en un fin de semana, cuando incrementa el tráfico en la carretera. ¿Quién se sentirá seguro trasladándose por esa vía recientemente inaugurada? ¿Qué tranquilidad pueden tener los viajeros al saber que esto puede volver a pasar?

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