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Las protestas del Rif resuenan en Holanda

La comunidad de origen marroquí quiere que la UE presione a Rabat para acabar con la represión

Los manifestantes marroquíes tiran piedras contra las fuerzas de seguridad en Imzouren, cerca de Alhucemas, en junio.
Los manifestantes marroquíes tiran piedras contra las fuerzas de seguridad en Imzouren, cerca de Alhucemas, en junio. REUTERS

Miles de holandeses de origen marroquí se aprestan a disfrutar de sus vacaciones en el Rif, la tierra de sus abuelos, con el temor de que “el largo brazo de Rabat” alcance a familias enteras por considerar que financian el separatismo en la zona. Cerca del 80% de los casi 400.000 miembros de esta comunidad tienen sus raíces en dicha región del norte de Marruecos, y al miedo se suma el deseo de que los Gobiernos europeos, y en especial la UE, presionen a Marruecos para que instaure en el Rif la misma “libertad, igualdad y justicia que los rifeños ven en Melilla a través de una reja”. “¿Por qué al otro lado sí, y ellos no: solo hay una diferencia, la democracia o su ausencia?”, se pregunta Ahmed Marcouch, recién elegido alcalde de la ciudad holandesa de Arnhem (al este del país y con 156.000 habitantes).

Los marroquíes europeos residen sobre todo en Bélgica, Francia, Italia, España y Alemania (calcula la Fundación Hasan II), y los jóvenes han seguido de cerca la oleada de manifestaciones registradas en Alhucemas desde la muerte del vendedor de pescado Mouhcine Fikri, en 2016, triturado en el interior de un camión de basura cuando intentaba recuperar la mercancía que las autoridades le habían confiscado. Ahora, sin embargo, el foco es más amplio. Marcouch, que ha sido policía y diputado socialdemócrata, dice que “todo el mundo conoce a alguien o tiene parientes encarcelados desde entonces”. “Y no son separatistas, decir eso es un absurdo. Claro que envían dinero a sus allegados: desde Holanda y desde el resto de países europeos con migrantes rifeños. Sin esas divisas no podrían sobrevivir. Son la vaca lechera europea, no una fuente de apoyo al separatismo. Así que a la propia Europa le interesa que la situación mejore en Marruecos. Porque la gente del Rif que sube a las pateras no huye por gusto”.

Bouchra Banhammou, responsable del Comité holandés Mohsin (Mouhcine) Fikri, añade otro dato para ilustrar el estado de ánimo de la comunidad rifeña holandesa. “Han visto con sus propios ojos que el Estado de Derecho no funciona en Marruecos, y nuestro comité, como otros similares a escala europea, apoya a los que se manifiestan y pedimos la liberación de los encarcelados. A los jóvenes de aquí lo del separatismo les parece una maniobra de Rabat para distraer la atención. Y han visto la diferencia de trato entre las fuerzas del orden holandesas y las marroquíes”, añade.

Fouad el Haji, antiguo concejal socialdemócrata del ayuntamiento de Róterdam, y portavoz de Rif Alert, una ventanilla digital para que su comunidad pueda denunciar amenazas, subraya que la falta de inversión, de escuelas y hospitales en el Rif ha prendido de nuevo la mecha en una región dominada primero por España y Francia, y luego por Marruecos. “En Alhucemas están muy enfadados porque llevan meses en la calle y lo único que hace el Gobierno es llamarles separatistas. Para los que emigraron en su día y residimos en Holanda, hay miedo a ser fichado por 'el largo brazo de Rabat', que alcanza nuestras mezquitas, donde se critican las protestas”, apunta.

El Gobierno holandés “sigue muy de cerca la situación”, según sus portavoces, y Abdou Menebhi, presidente del Centro Euro Mediterráneo para la Migración y el Desarrollo (Emcemo), se pregunta si “arrestarán también a los emigrantes con doble pasaporte”. “En la manifestación prevista para el 20 de julio, en Alhucemas, tal vez haya rifeños europeos, y no sabemos cómo reaccionará el Gobierno. En Marruecos no se mueve nada sin que lo decida el rey, Mohamed VI, y todo el mundo piensa que tendrá que intervenir”. El 30 de julio se conmemora la coronación del monarca, y se espera una señal desde el trono. 

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