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Elecciones en Italia

Berlusconi, dispuesto a cerrar las fronteras contra la inmigración ilegal

El primer ministro electo de Italia pretende devolver a los inmigrantes que no tengan trabajo y que puedan caer en la tentación de la delincuencia

Silvio Berlusconi (Milán, 1936) volverá a ser primer ministro. Ayer comenzó a hablar de las prioridades de su Gobierno, que están encabezadas por la reforma económica y la lucha contra la inmigración ilegal a través del "cierre de las fronteras" para combatir a los criminales que calificó de "ejército del mal".

En una larga comparecencia ante la prensa, Berlusconi, de 71 años, se ha referido que el primer problema a atacar sin embargo es el de la basura de Nápoles, y ha anunciado que como "apoyo simbólico" el primer consejo de ministros lo celebrará en esa ciudad sureña.

Por tercera vez desde 1994, un país deprimido y acuciado por la crisis ofreció a Berlusconi en las urnas una mayoría absoluta, cómoda para gobernar. Los resultados superaron las previsiones y volcaron muy a la derecha el arco parlamentario. La coalición del Pueblo de la Libertad se impone, tanto en la Cámara como en el Senado, al Partido Democrático de Walter Veltroni, gracias sobre todo al avance de la extremista Liga Norte, que duplica el resultado de 2006 y supera los tres millones de votos.

Ayer, Berlusconi se ha abocado a ratificar las medidas que enarboló durante su campaña para atraer los votos principalmente de los más jóvenes. Una de las primeras acciones, según ha anunciado, es aumentar la cantidad de policías, que constituirán lo que ha llamado un "ejército del bien" para combatir a la delincuencia y la aprobación de una ley de fronteras para "devolver a los extracomunitarios que hayan entrado ilegalmente".

En este sentido, ha afirmado que "una de las primeras cosas para hacer es cerrar las fronteras y establecer más campos para identificar a los ciudadanos extranjeros que no tengan empleo y se vean obligados a entrar en la vida del crimen".

"En segundo lugar, necesitamos más policías locales que constituyan un 'ejército del bien', en las plazas y calles para se interpongan entre los italianos y el ejército del mal".

En materia económica, Berlusconi ha prometido utilizar su cómoda mayoría en ambas cámaras para acometer las reformas necesarias para estimular la golpeada economía del país, entre ellas los recortes de impuestos, una reducción de gastos del aparato del Estado a través de la digitalización de la administración pública y un replanteamiento fiscal en el sector empresarial. También se ha comprometido a buscar una salida a la situación de la aerolínea Alitalia. Berlusconi se opone a su venta al grupo franco-holandés Air France-KLM y ha asegurado que no será difícil encontrar un grupo de empresarios italianos que se hagan con la compañía de bandera para que siga como tal.

"Será una legislatura distinta a la de 2001", vaticinó anoche en televisión desde su villa milanesa. "Daré menos espacio al teatrito de la política y de las televisiones. Aplicaré una política exterior diferente; no haré conferencias de prensa y no leeré los periódicos que obviamente tomarán posición contra mí. Quiero esforzarme y ser el estadista que cambie el país".

El peso de Romano Prodi

La participación fue del 80,4%, sólo tres puntos menos que en 2006. La abstención creció apreciablemente en el sur del país y eso ayudó a que Veltroni no pudiera coronar su remontada. El ex alcalde de Roma, de 52 años, logra para su recién nacido Partido Democrático un apoyo que ronda el 38%. Una derrota digna, que apenas servirá para contemplar de cerca cinco largos años de mandato de Berlusconi y que se lleva por delante a la izquierda radical: con un minúsculo 3%, la alianza de postcomunistas y verdes no logra representación parlamentaria. Por primera vez, el comunismo no tendrá voz en el Parlamento italiano. Tampoco los socialistas del PSI. Los líderes de ambos dimitieron ayer de manera fulminante.

Veltroni reconoció ayer que en la derrota del centro-izquierda "ha pesado el juicio" de los italianos sobre el Gobierno de Romano Prodi, que propició, según ha afirmado, que se "perdieran" más de 2,6 millones de votos. En un encuentro con la prensa en Roma, ha reiterado el ofrecimiento que hizo anoche al reconocer la victoria de Il Cavalieri, para afrontar inmediatamente las reformas institucionales pendientes, entre ellas, la reducción del número de parlamentarios y la reforma del sistema electoral.

El líder progresista, cuyo partido junto con Italia de los Valores (IDV) del ex juez juez anticorrupción Antonio Di Pietro, será el más importante de la oposición, ha anunciado la creación de un "Gobierno en la sombra". Ese "Gobierno de la oposición" tendrá el mismo número de miembros que el que forme Berlusconi, ha afirmado.

Nuevo Gobierno

Berlusconi también prometió "una actitud de diálogo" para elaborar las reformas, y anunció que formará su Gobierno rápidamente: "Ya lo tengo todo en la cabeza, y los aliados están de acuerdo". El Gabinete, el número 62 en 63 años, tendrá 12 miembros con cuatro mujeres. Ayer anticipó que el líder de Alianza Nacional, Gianfranco Fini, será presidente de la Cámara, y Franco Frattini, actual comisario europeo de Justicia, ministro de Exteriores, mientras la liga tendrá dos ministerios, Roberto Maroni, Interior, y Rosi Mauro, Trabajo. Según la agencia Ansa, Berlusconi también contará con Paolo Bonaiuti en Cultura, Stefania Prestigiacomo en Sanidad, Giulia Bongiorno en Justicia, Roberto Formigoni en Industria y Giulio Tremonti en Economía. Mara Carfagna se perfila para la cartera de Igualdad.

El magnate milanés mostró su cara más institucional, y pareció consciente de las complicaciones que le esperan: "Serán años muy difíciles pero decisivos", vaticinó, para enumerar como problemas más urgentes "las basuras, la vivienda, las ayudas a las familias, Alitalia, renovar las infraestructuras y tomar medidas fiscales".