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EE UU refuerza su arsenal militar frente a las costas de Irán

Washington acelera el despliegue de sistemas antimisiles en el golfo Pérsico en paralelo a su ofensiva diplomática para lograr nuevas sanciones internacionales contra Teherán

Estados Unidos está reforzando su sistema de defensa en el golfo Pérsico ante un eventual ataque de Irán, según publica el diario The New York Times. Según el rotativo, que cita fuentes militares y del equipo de gobierno del presidente Obama, Washington está acelerando su despliegue con barcos a lo largo de toda la costa iraní y con armas antimisiles en cuatro países de la zona: Qatar, Emiratos Árabes, Bahrein y Kuwait.

El Gobierno estudia también la posibilidad de instalar armamento en Omán en un futuro. El diario neoyorquino apunta que los países árabes se muestran cada vez más favorables a acoger equipos de defensa estadounidenses para hacer frente a la amenaza que supone el programa nuclear iraní, que según el régimen de Teherán tiene fines exclusivamente pacíficos, aunque la comunidad internacional considera que persigue desarrollar armas atómicas. Además, tanto Arabia Saudí como Israel cuentan con armamento similar propio.

"Nuestro primer objetivo es disuadir a los iraníes de atacar a sus vecinos", asegura un alto funcionario de la Casa Blanca citado por The New York Times. "El segundo es tranquilizar a los países árabes para que no se sientan obligados a procurarse armas nucleares propias. Y se trata también en parte de calmar a los israelíes", concluye la misma fuente.

El despliegue militar se está produciendo de forma paralela a la ofensiva emprendida por EE UU para infligir nuevas sanciones internacionales a Irán por su programa nuclear. El pasado jueves, el Senado aprobó un proyecto de ley que permite al presidente Obama castigar a las empresas nacionales que abastecen de gasolina a ese país, y que será promulgado tan pronto como el texto sea armonizado con la Cámara de Representantes. Pero Washington quiere además que toda la comunidad internacional se una a sus esfuerzos para frenar a Teherán, por lo que está trabajando para obtener la "resolución más fuerte" del Consejo de Seguridad de la ONU, en palabras de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, que este sábado habló del asunto en París, en el marco de su gira europea.

Estados Unidos forma parte del grupo G5+1, que lidera la negociación nuclear con Irán, compuesto por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia) más Alemania. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) presentó el pasado octubre una propuesta a Teherán para enriquecer en el extranjero, sobre todo en Rusia, parte del uranio iraní con fines pacíficos, que sería devuelto como combusible para alimentar un reactor médico que fabrica isótopos para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Pero Irán todavía no ha dado una respuesta formal a la invitación de diálogo de la comunidad internacional, lo que ha irritado especialmente a Washington.

Los principales obstáculos para conseguir nuevas sanciones internacionales se encuentran en Rusia y China, que tradicionalmente se han opuesto a castigar a Irán. Moscú se ha mostrado últimamente más dispuesto a acorralar a Teherán, pero Pekín se ha mantenido frío al respecto, alegando que hay que conceder más tiempo a la negociación. A ello hay que añadir las recientes tensiones entre Washington y Pekín, aceleradas en las últimas semanas por asuntos como el ciberataque a Google en el país asiático y, ayer mismo, por el anuncio de la venta de un paquete de armas estadounidenses a Taiwan, que indignó a China, que considera la isla parte de su territorio, y derivó en la suspensión inmediata de contactos militares.