ENTREVISTA | VIVIANE REDING, COMISARIA EUROPEA DE JUSTICIA

"Europa vive el peligro de un retroceso democrático"

La comisaria europea cree que la UE necesita una verdadera unión política en la que participen muy activamente los ciudadanos

La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, en la oficina de la UE en Barcelona. / CARLES RIBAS

Viviane Reding (Luxemburgo, 1951), la comisaria europea de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía es una socialcristiana enérgica, sin pelos en la lengua. Se ha enfrentado a unos cuantos Gobiernos por expulsar gitanos, restablecer controles fronterizos, o elaborar leyes antidemocráticas. “Hay una puesta en cuestión de los valores democráticos en que se funda Europa, es una tendencia muy peligrosa”, denuncia. Por eso propone el camino hacia una verdadera unión política en la que participen muy activamente los ciudadanos.

Pregunta. Europa pierde impulso, o recula, en sus dos grandes logros históricos: la prosperidad económica y el modelo democrático.

"Propongo convertir 2013

en el año de los ciudadanos;

que digan qué quieren"

Respuesta. Quizá es que tomamos Europa como algo ya adquirido para siempre. ¿Quién se acuerda del momento fundador, sobre las cenizas humeantes de la II Guerra Mundial, tras siglos en que los europeos no hacían sino guerrear entre sí? No solo hemos triunfado en mantener la paz, sino que también nos hemos reconciliado, con la histórica ampliación al este. Pero para los jóvenes, el telón de acero es como Cleopatra. Dan por hecha la libre circulación, el intercambio. ¿Qué proyecto unificador y entusiasmante les proponemos?

P. El caso es que reculamos.

"¿Habrá que esperar a otra crisis

para dar un primer paso

hacia la unión política?"

R. Si no estamos muy vigilantes, el tejido europeo se deshilachará. Hemos de reabrir el debate sobre Europa. Yo propongo convertir 2013 en el año de los ciudadanos; que digan qué quieren, si avanzar o dejar caer lo construido; qué proyecto quieren. Y que los partidos políticos propongan una verdadera campaña europea para las elecciones al Parlamento europeo, y no una campaña local, y luego reformar los Tratados para elegir un presidente común, unificando las figuras de los presidentes de la Comisión y del Consejo Europeo. Europa no la hacemos para el euro ni para los bancos, sino para los ciudadanos, pero no les estamos pidiendo participar.

P. Angela Merkel afirma que hay que traspasar nuevas competencias económicas a la UE, pero si no hay también una transferencia de poder democrático —una unión política— aumentará el déficit democrático.

R. Constato con alivio que, en la pareja franco-alemana, es Alemania quien vuelve a la dinámica comunitaria, en vez de a la visión intergubernamental, que sería un enorme retroceso. Yo entré en política con Pierre Werner [autor del primer proyecto de unión monetaria, en 1970] y su informe reclamaba una unión económica, no solo monetaria. Ha tenido que llegar esta crisis para que se plantease de nuevo la unión económica. ¿Habrá que esperar a la próxima crisis para dar el primer paso hacia la unión política?

"Solo una decisión judicial puede eliminar contenidos en la Red"

P. ¿Quién comparte su idea? ¿Su propio partido, el PPE?

R. No es solo cuestión de partidos, sino de toda la sociedad. Creo que la inmensa mayoría de los democristianos irá en esta dirección y que les seguirán el grueso de los socialistas y de los liberales. Pero la decisión no será de los políticos, que no deben ir solos. Necesitamos a los ciudadanos. Fíjese cómo las redes sociales pueden destruir un proyecto, o crearlo, en pocas horas. Habrá que pasar por un referéndum, pero no improvisado; evitando que la discusión se reduzca a problemas locales-nacionales. Evitemos que se responda a las preguntas que no son las formuladas. Ya no sirve el método de que decidan los sabios; deben aportar su visión, pero es la ciudadanía la que debe optar.

"España ha resuelto más o menos bien la integración de los gitanos. Otros, no"

P. ¿Es por ese interés en las redes sociales por lo que defiende la libertad total de Internet? ¿Cómo conciliar la libertad con los derechos de autor?

R. Nunca hay libertad absoluta. La Carta Europea de Derechos Fundamentales contiene esas libertades, que deben equilibrarse. Es la ley la que debe asegurar ese equilibrio entre la libertad de la Red y los derechos de los autores. Para Europa, el cierre de sitios de Internet no es una opción. Según la legislación que acabamos de redactar, solo una decisión judicial puede eliminar determinados contenidos, si son criminales, como en el caso de la pornografía infantil. La libertad de expresión es inatacable, pero no es absoluta, y lo que es criminal en la vida normal, también lo es en la Red. Pero me niego a la censura, a cortar Internet, sería un peligro gravísimo para la libertad de prensa. Hay que respetar la libertad, también los datos personales. No es una opción, es una obligación.

P. En EE UU no están por esa idea.

R. Espero que sigan nuestro camino de respeto escrupuloso a los derechos individuales. En nuestras sociedades hay discrepancias sobre el Acta firmada por los Gobiernos y muy debatida en el Parlamento; muchos internautas discrepan. Para aclarar las cosas, hemos pedido la opinión independiente del Tribunal de Justicia.

P. La Constitución y las nuevas leyes de Hungría atentan a valores democráticos clave. Europa no ha reaccionado con firmeza.

R. La UE solo puede hacer lo que le autorizan los Tratados. Ya alerté con anticipación sobre la peligrosa deriva que apuntaba la nueva Constitución. Hillary Clinton me siguió. Pero solo podemos intervenir sobre hechos, sobre leyes votadas o medidas adoptadas. Y lo hicimos sobre la independencia del banco central, la protección de datos personales y la arquitectura de la justicia. Intervinimos con enorme celeridad: dos semanas después de la aprobación de esas leyes. Hemos advertido que acudiríamos al Tribunal.

P. Podrían haber activado el artículo 7 del Tratado, que permite suspender derechos a los Estados miembros infractores.

R. Para eso hay que constatar antes una desviación “repetida y profunda” de la democracia. El Parlamento analizará esa posibilidad. El Consejo no ha dicho nada. Solo la Comisión ha actuado con decisión y rapidez, por el procedimiento normal de vigilancia.

P. Se detecta una marcha atrás en la defensa de las libertades, por ejemplo en Francia.

R. Por parte de políticos-politiqueros. No les tengo mucha simpatía. No sacrifiquemos valores esenciales en el altar de conseguir algún voto.

P. ¿Es una secuela del problema irresuelto de los gitanos, en el que usted intervino?

R. Hay dos planos. Por un lado, es una historia de derecho europeo, del valor de la vida de 10 millones de ciudadanos gitanos. España ha resuelto más o menos bien su integración. Pero otros países no tanto. Hay una enorme pobreza y la escolarización de los gitanos es de solo el 42%, lo que generará más problemas de integración. Es como un círculo vicioso. Por otro lado se ha producido una estigmatización. Para aparentar ante los biempensantes que se actúa, se envían convoyes al exilio: va contra lo que los europeos queremos y contra los fundamentos de los valores en los que creemos, que están plasmados en las normas europeas. La directiva de libre circulación permite expulsar a quien haya sido condenado o haya entrado ilegalmente, siempre que se le reconozcan los derechos de defensa. La ley francesa olvidó esto último, y la Comisión consiguió que fuese modificada. Una vez reformada, ahora, al menos, se corresponde con la legislación europea de deberes y derechos.

P. O sea que canta victoria.

R. ¿Victoria? No. Francia cambió y modificó su ley. Pero esto no ha resuelto el problema de los gitanos. Hemos pedido a los Gobiernos que diseñen estrategias de integración, con planes de acción concretos, que examinaremos anualmente.

P. También se reinstalaron los controles fronterizos que el Tratado de Schengen abolió: en Francia, Italia, Dinamarca.

R. La posibilidad de restablecer temporalmente los controles fronterizos ya existía para afrontar casos de llegadas masivas y súbitas. Funciona sin dificultad ante un gran partido de fútbol, para evitar excesos de los hooligans, impidiendo que atraviesen la frontera; o ante una cumbre del G-20, para garantizar la seguridad de los participantes. De modo que la finalidad de la excitación en este asunto no era la de resolver un problema legal, sino la de hacer política politiquera. Una lástima.

P. Pero la Comisión se ofreció a retocar la ley, y así todo el mundo salvaba la cara.

R. Se ha formulado una regla verbal interpretativa. Es más cosmética que otra cosa.

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