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Raquítica cumbre centroamericana sobre la despenalización de drogas

Solo los presidentes de Costa Rica y Panamá atienden a la invitación de Guatemala

Los presidentes de Panamá, Guatemala y Costa Rica, en la Cumbre.
Los presidentes de Panamá, Guatemala y Costa Rica, en la Cumbre. EFE

La abierta oposición de Estados Unidos a la propuesta del presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, que sugirió la despenalización de las drogas como alternativa a la represión militar a las mafias propuesta por Washington, ha repercutido en la escasa participación de mandatarios a la cumbre de este sábado en Guatemala, donde se buscaba alcanzar una postura común para ser discutida en la Cumbre de las Américas a Celebrarse en Cartagena de Indias (Colombia), que se celebrará el 12, 13 y 14 de abril.

No obstante, el mandatario guatemalteco se ha mostrado optimista al final de la reunión y ha descartado la existencia de un complot a la cita. “Lo importante”, ha dicho, es que los ocho países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) estuvieron presentes a través de delegaciones de alto nivel”.

Como primer resultado concreto, Pérez ha anunciado el compromiso de los ocho países a endurecer el combate a los narcotraficantes y ha explicado que su plan contempla cuatro etapas bien definidas. La primera de ellas pretende que el valor de la droga incautada en Centroamérica sea pagado a estas naciones, a precio de mercado, por “los países consumidores”, en alusión al mayor mercado del mundo: Estados Unidos.

Costa Rica se ha sumado a la ponencia con un añadido: que también se pague en la misma proporción el valor de los campos de sembradío. El presidente guatemalteco ha dicho que un kilo de cocaína cuesta en Colombia, el principal productor, alrededor de 1.500 euros, cifra que al llegar a los estados de Sur estadounidense oscila entre los 53.000 y los 72.00, para alcanzar los 113.000 euros en ciudades como Nueva York.

Basándose en esos estimados, que recuerdan a las míticas “cuentas de la lechera”, Pérez Molina ha añadido que su plan permitiría destinar el 50% de esos recursos a fortalecer la lucha contra los carteles; un 25% se destinarían a programas hospitalarios para la recuperación de los adictos y el restante 25% para la prevención a través de programas educativos.

El plan presentado por Guatemala contempla la creación de una corte penal con jurisdicción regional, dedicada en exclusiva a conocer los delitos relacionados con el narcotráfico, como el tráfico de armas, lavado de dinero y trata de personas. El plan tampoco descarta la posibilidad de despenalizar el tránsito de los estupefacientes ya que, según ha dicho, solo el 3% de la droga que pasa por la región se queda para el consumo local.

La propuesta de Otto Pérez, ha sorprendido, en primer lugar, a los guatemaltecos. El mandatario había prometido, durante la campaña que lo llevó al poder, utilizar a los Kaibiles (tropas de élite) en la lucha contra los cárteles de la droga, en particular frente al sanguinario grupo de Los Zetas, que actúan con impunidad en las zonas fronterizas con México.

La iniciativa ha provocado el rechazo inmediato de Estados Unidos. La secretaria estadounidense de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, ha dicho que Washington “no considera viable el tema de la despenalización”, durante una rueda de prensa celebrada al alimón con Otto Pérez, durante una visita al país el 27 de febrero. Pero Pérez no se amilana y ha reiterado que lo que Guatemala propone es un diálogo. "Después de 25 años de lucha contra el narcotráfico, es importante buscar una forma más efectiva para enfrentar ese flagelo", ha dicho.

Quienes se aliniearon inmediatamente con la postura estadounidense fueron los mandatarios de El Salvador, Mauricio Funes; de Honduras, Porfirio Lobo, y de Nicaragua, Daniel Ortega, lo que explica su ausencia en la reunión.

Las mafias del narcotráfico han alterado sensiblemente la vida de los habitantes de las zonas fronterizas con México. Es el caso de San Marcos, una de las provincias más deprimidas del país. El obispo de esa diócesis, Álvaro Ramazzini, conocedor profundo de la problemática de su rebaño, asegura que el único camino para eliminar la droga es combatir la miseria y considera que el debate debe ser “serio, responsable, concienzudo en su análisis y con visión de futuro”.

Para Ramazzini, un enfoque parcial solo complicaría la situación. "Si en Guatemala se despenaliza, pero México y EE UU no lo hacen paralelamente, el problema se agudizará, porque el gran mercado está en EE UU. Guatemala se convertiría en un paraíso para los cultivadores que, al no poder transportar su mercancía, terminarían inundando al país en perjuicio directo de nuestra juventud".

El pasado lunes, los ministros centroamericanos de Exteriores se reunieron en San Salvador, capital de El Salvador, para definir la agenda que los presidentes han discutido este sábado. El tema central previsto era estudiar los avances logrados en temas de seguridad dentro del marco de la Secretaría de Integración Centroamericana (Sica, integrado por Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras Nicaragua y Panamá).

A la cita de Guatemala han asistido en calidad de invitados especiales, el ex presidente de Colombia, César Gaviria, quien dijo durante su intervención que “la política antidrogas de Estados Unidos ya no es funcional”; el asesor en materia de abusos de sustancias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Luis Alfonzo, y Luz del Socorro Ramírez, del Centro Carter, entre otros.