Kim Jong-un sigue la senda atómica de su padre

El líder norcoreano ha presidido dos lanzamientos de misiles de largo alcance y un ensayo nuclear, tras un año en el poder

El líder norcoreano, Kim Jong-un, en diciembre de 2012. / AFP

Cuando Kim Jong-un ascendió al trono de la dinastía comunista de Corea del Norte tras la muerte de su padre en diciembre de 2011, hubo esperanzas de que llevaría a cabo reformas y quizás pondría fin a la política impulsada por Kim Jong-il de “el Ejército primero”.

¿Fue desconocimiento o falsas ilusiones? Un año después de tomar el poder, Kim no se ha despegado de la senda trazada por su progenitor y en este tiempo ha presidido dos lanzamientos de misiles de largo alcance y una prueba nuclear; un currículo nada despreciable para este joven de unos 30 años de edad, educado en Suiza, que, si en lo social ha mostrado una cara muy distinta a la del querido líder, en política internacional ha calcado su modelo.

Con la prueba nuclear realizada este martes, Kim Jong-un ha situado al empobrecido y atrasado país más cerca de su objetivo de convertirse en una potencia nuclear, dotada de misiles intercontinentales capaces de alcanzar Estados Unidos. Pero, al mismo tiempo, ha dado muestras de estar atrapado en un círculo vicioso de acciones-reacciones del cual no es fácil salir. A más cohetes lanzados y más pruebas atómicas realizadas, más sanciones de la ONU y Estados Unidos. Y, a más sanciones de Estados Unidos, más pruebas de misiles y atómicas de Pyongyang.

Pero Corea del Norte es uno de los países más sometidos a sanciones del mundo, y el zurrón de los castigos no es infinito. El último ensayo nuclear ha sido ejecutado horas antes del discurso del Estado de la Unión del presidente estadounidense, Barack Obama, y cuatro días antes del cumpleaños, el próximo sábado, de Kim Jong-il. Un calendario bien elegido para llamar al máximo la atención internacional y forzar a Washington a que haga frente a las tensiones militares entre los dos países enemigos, según creen observadores y analistas internacionales. El objetivo a largo plazo de Corea del Norte puede ser que se vuelvan a poner en marcha las negociaciones internacionales sobre el desmantelamiento de su programa de armas atómicas y lograr la ayuda alimentaria y financiera que tanto necesita su decrépita economía. Pekín le ha instado a que regrese a las conversaciones multilaterales a seis bandas, en las que, además de Corea del Norte, Estados Unidos y China, participan Corea del Sur, Rusia y Japón. Las negociaciones están paralizadas desde 2008.

El próximo paso de Pyongyang podría ser intensificar la presión con otra prueba atómica o lanzamiento de misil, o bien ofrecer negociaciones, con el objetivo último de normalizar algún día las relaciones con Estados Unidos y firmar un tratado de paz con Corea del Sur. La guerra de Corea (1950-1953) finalizó con un alto el fuego, que nunca se convirtió en paz definitiva. El próximo el 27 de julio, se cumple el 60 aniversario de la firma del armisticio, y los analistas creen que Corea del Norte va a maniobrar de alguna forma para avanzar hacia la normalización de las relaciones. Estados Unidos tiene desplazados a más de 28.000 soldados en Corea del Sur.

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Corresponsal de EL PAÍS en China

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