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El Pentágono facilitará un tratamiento de cambio de sexo a Chelsea Manning

La soldado está en una prisión militar, condenada a 35 años por las filtraciones a Wikileaks

La soldado Manning, en una foto de archivo. AP

El Ejército de Estados Unidos proporcionará a la soldado Chelsea Manning antes Bradley- el tratamiento necesario para cambiar de sexo. Manning cumple en la actualidad una condena de 35 años de cárcel por la filtración de documentos secretos a la organización Wikileaks. La soldado había solicitado ante la justicia un traslado a una prisión civil donde sí pudiera recibir este tratamiento, petición que le fue denegada por la autoridad federal de prisiones. Tras dicha sentencia, el Pentágono anunció este jueves que proveerá a la soldado del tratamiento hormonal necesario para comenzar su transición.

La decisión del Departamento de Defensa es el último episodio en la pugna de Manning con las autoridades militares. Al día siguiente de ser condenado a prisión por la filtración de más de 700.000 documentos que revelaban las comunicaciones secretas del Departamento de Estado y de las operaciones de EE UU en Irak y Afganistán, Manning anunció que se identificaba como mujer, a partir de entonces su nombre es Chelsea, y que quería comenzar el tratamiento para cambiar de sexo.

La soldado, a pesar de que todavía no ha completado su transición, como se conoce al proceso de cambio de sexo -en este caso, de hombre a mujer- venció en una querella que obliga al Pentágono a identificarle como tal. Su historial militar y todos sus documentos llevan ya el nombre de Chelsea Manning. Sin embargo, los jueces no han autorizado su traslado a una prisión de mujeres ni a una prisión civil, por lo que el Pentágono ha accedido a que reciba el tratamiento en sus instalaciones.

El Ejército de EE UU prohíbe la presencia de transexuales en sus filas. Si uno de sus miembros se viste con ropa del sexto opuesto y es identificado, la expulsión -sin honores- es inmediata. Y si una persona accede al servicio militar sin revelar que ha seguido un proceso de cambio de sexo o que se identifica con el género opuesto, también es expulsada.

El Departamento de Defensa, siguiendo las directrices del presidente Obama, revocó en 2011 la normativa conocida como ‘Don’t Ask, Don’t Tell’ y que prohibía pertenecer al Ejército a quienes revelaran públicamente su homosexualidad. Aquella regulación, sin embargo, no afectaba en ninguna medida a los transexuales, ya que discriminaba contra los militares por cuestión de orientación sexual, pero no por motivos de identidad de género.

La soldado Manning ha sido diagnosticada por el Pentágono con “disforia de género”, como se conoce el conflicto entre la identidad de género y el sexo asignado al nacer. A pesar de que la Asociación Americana de Psiquiatría ya no lo considera un trastorno mental, el Departamento de Defensa conserva la definición antigua y mantiene que cualquiera de sus miembros que sea diagnosticado queda descalificado automáticamente para servir en sus filas.

Numerosas organizaciones de derechos civiles han solicitado a las autoridades de Defensa que actualice esta definición para ajustarla a la de las autoridades médicas del país y que permita el servicio militar a los transexuales, como ya ocurre en Reino Unido, Australia o Israel. En las últimas semanas, el Pentágono ha dado señales que, aunque tímidamente, indican que puede estar preparando una nueva regulación al respecto.

El presidente Obama declaró en 2013 que “el valor no entiende de géneros” y el pasado mes de mayo el secretario de Defensa, Chuck Hagel, exsenador republicano y veterano de la guerra de Vietnam, reconoció que está “abierto” a reconsiderar la prohibición actual. “Cualquier estadounidense con las calificaciones para servir en el Ejército debería tener la oportunidad de hacerlo”, afirmó en una entrevista en la cadena ABC. Pero el camino puede ser aún más largo que el recorrido de la prohibición contra los homosexuales. En este caso, aseguró, “es más complicado porque hay un componente médico”.