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Europa alcanza un acuerdo para un tercer rescate a Grecia

Atenas acepta reformar las pensiones y el mercado laboral y un fondo para las privatizaciones a cambio de 50.000 millones a tres años

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, conversa con el prersidente del Eurogroupo, Jeroen Dijsselbloem. EFE

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha anunciado que los líderes de la eurozona han alcanzado "un acuerdo unánime" para iniciar las negociaciones para el tercer rescate en favor de Grecia. Atenas acepta, por tanto, las condiciones que le ponen los acreedores a cambio de una ayuda que ascenderá a 50.000 millones en tres años. Esas condiciones incluyen crear un fondo de venta de activos públicos bajo la tutela de la UE. Tusk, en un mensaje en la red social Twitter, señaló que "todo está preparado para llevar al Mecanismo europeo de Estabilidad (MEDE) el programa para Grecia, con serias reformas y apoyo financiero".

El acuerdo se ha logrado tras 16 horas de cumbre y pese a que Europa decretó este domingo nuevas dosis de dureza para Grecia; una pequeña venganza tras el referéndum de hace ocho días,que en Bruselas se interpretó como una afrenta. Los socios exigen a Atenas que apruebe leyes en las próximas 48 horas, obligan a endurecer las medidas prioritarias ofrecidas a cambio del rescate —unos 50.000 millones en tres años— y reclaman crear un fondo de venta de activos públicos bajo la tutela de la UE. Atenas acepta, por tanto, prácticamente el 100% de las exigencias. El acuerdo prevé también medidas para paliar las necesidades más urgentes y para reabrir los bancos cuanto antes. No obstante, el acuerdo no será fácil de vender en Grecia e incluso podría llevarse por delante al primer ministro griego, Alexis Tsipras. Antes incluso de alcanzarse el acuerdo, el ministro de Trabajo griego, Panos Skourletis, declaraba en televisión que era "inviable" y que requeriría el apoyo de diputados de la oposición o un Gobierno de unidad nacional para ponerlo en práctica. Llegaba incluso a aventurar que habré elecciones en Grecia antes de fin de año.

La reestructuración de la deuda llega a la mesa de los líderes

A cambio de ceder en cuestiones sensibles, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha logrado que su reiterada petición de aliviar la deuda figure por primera vez en los documentos de negociación para un nuevo rescate a Grecia. El borrador del Eurogrupo, sujeto a la decisión de los jefes de Estado y de Gobierno, plantea suavizar más —ya se ha hecho varias veces— los pagos del pasivo griego, con posibles periodos de gracia en esos desembolsos. La medida está condicionada, eso sí, a que Grecia cumpla sus promesas.

Las cuatro páginas de conclusiones del Eurogrupo mencionan también la polémica quita (es decir, perdonar una parte de la deuda) que pide Grecia. Pero lo hacen para recalcar que no se puede adoptar tal medida, aunque el hecho de que la palabra nominal, referida a la quita, figurase entre corchetes en el borrador sugiere que hay debate al respecto. Alemania ha marcado la hipotética quita de deuda como línea roja.

Aun así, la evaluación que han realizado la Comisión Europea y el Banco Central Europeo sobre el rescate arroja “seria preocupación” sobre la sostenibilidad de la deuda griega.

El berenjenal de angustias, la montaña rusa de vanidades en la que se ha convertido la saga griega, toca a su fin: la banca helena está a un paso del colapso y eso hacía imprescindibles medidas de urgencia. El Eurogrupo, la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro, allanó el camino para la cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno con un documento directamente inspirado en las tesis alemanas, de apenas cuatro páginas y que funciona como baremo implacable para juzgar las exigencias de Europa. Que son muchas: los socios mencionaron anoche incluso la salida de Grecia del euro, que había dejado de ser tabú. Finalmente, ese escenario queda completamente descartado a cambio de otras concesiones por parte de Grecia: en primer lugar, el citado fondo de privatizaciones.

El acuerdo incluye que Atenas apruebe leyes de urgencia, en 48 horas. Los socios reclaman endurecer las reformas y recortes que planeaba hacer Grecia en su petición de rescate (entre ellas, en pensiones y mercado laboral). Y plantean incluso la puesta en marcha de un fondo de venta de activos públicos por 50.000 millones (aunque la cifra está aún por ver), bajo tutela de la UE, para forzar a Grecia a ir devolviendo la deuda a medida que vaya haciendo caja. Ingeniería financiera al servicio del rescate de Grecia: de esa manera cuadran los números relativos a la sostenibilidad de la deuda, esenciales para que el FMI siga a bordo y para que Europa dé el visto bueno para negociar el nuevo programa. La impulsora de esa idea y de la amenaza del Grexit, la canciller Angela Merkel, dijo a su entrada a la cumbre que en ningún caso habría “un acuerdo a cualquier precio”.

El precio que pone Alemania a ese tercer rescate, según las fuentes consultadas, será difícil de tragar en Grecia. Pero Atenas se ha quedado sin bazas: “No hay economías capaces de aguantar varias semanas con los bancos cerrados. Grecia necesita imperiosamente un acuerdo, que está prácticamente hecho”, explicaban esta noche a este diario fuentes del Eurogrupo. Los griegos trataban anoche de acordar una versión suave del fondo de privatizaciones —que ni siquiera convence a las instituciones de la antigua troika—, garantizándose el control de ese mecanismo pese a la supervisión europea. Pero se han visto obligados a hacer concesiones para evitar una bancarrota que podía llevarse por delante al país entero. El volumen de ese fondo también genera dudas. El FMI ha considerado esta mañana irreal atribuir a ese instrumento la capacidad de aglutinar más de 7.000 millones de euros.

Grecia, en fin, acepta la parte del león de las condiciones europeas. Pero aun así no está claro que los fondos de emergencia puedan llegar a tiempo para garantizar las necesidades inmediatas de financiación en Atenas: básicamente, un pago al BCE el próximo día 20, y una recapitalización rápida de los bancos para volver a abrirlos cuanto antes. Los líderes del euro tenían previsto dar una señal política en la madrugada de hoy, para evitar que el Eurobanco desenchufe a las entidades financieras griegas de las líneas de liquidez de emergencia. Pero queda aún por delante un reguero de reuniones y condiciones por cumplir. Uno: Grecia tiene que aprobar en las próximas 48 horas las primeras medidas, por decreto-ley. Dos: el Eurogrupo, una vez el Parlamento griego haya acordado eso, dará el miércoles un mandato al mecanismo de rescate (Mede) para iniciar las negociaciones. Tres: en medio de ese proceso, el BCE tiene que mantener la liquidez a la banca. Y cuatro: las instituciones y el Mede deben acordar con Grecia el Memorando de Entendimiento, con las condiciones asociadas al rescate durante los tres próximos años, y el importe definitivo del rescate. Las fuentes consultadas explican que por lo general ese proceso dura un mínimo de seis semanas, pero que todo está a punto para que esta vez ese proceso se ventile en apenas 15 días.

Bancos con problemas

El acuerdo, aun así, proporciona una baza al dirigente heleno. Por primera vez desde noviembre de 2012, el Eurogrupo reconoce abiertamente la necesidad de reestructurar la deuda pública, que pesa como una losa sobre los análisis de sostenibilidad de las maltrechas finanzas griegas. Europa está dispuesta a ceder en ese punto. Europa descarta definitivamente una quita. Pero no un alivio de la deuda. Antes, eso sí, quiere ver leyes aprobadas y medidas drásticas por parte del Ejecutivo griego.

En una crisis que ha echado por la borda todos y cada uno de los ultimátums y fechas límite, la banca griega es la nueva frontera del miedo: la huida de capitales no ha cesado en los últimos meses, y el corralito —que podría ampliarse un par de semanas— y los controles de capitales han hecho un daño sensacional a la economía griega. "Las necesidades financieras crecen por momentos", decía esta madrugada una fuente involucrada en la negociación: el último cálculo de las instituciones las eleva hasta los 86.000 millones; de esa cifra, 25.000 millones serán para los bancos.

Los deberes que la UE pone a Tsipras

Fondo de privatizaciones. Es la principal novedad de las medidas discutidas ayer. Europa propone crear un fondo por valor de 50.000 millones de euros al que Grecia transfiera sus activos privatizables y cuyos beneficios sirvan para reducir la deuda. Aunque ese instrumento quedará en manos de las autoridades griegas, contará “con la supervisión de las instituciones europeas relevantes”, algo que puede resultar difícil de asumir para Atenas.

Cambios en las pensiones. La UE pide “reformas de pensiones ambiciosas” y medidas para lograr déficit cero en las cuentas públicas.

Mercado laboral. Las demandas europeas incluyen un endurecimiento adicional en las leyes laborales. Los socios abogan por “revisiones rigurosas” de la negociación colectiva, la política industrial y los despidos colectivos. Y sugieren “no volver a políticas del pasado”.

Sector financiero. Es el talón de Aquiles griego. Europa pide “medidas decisivas” en los créditos con riesgo de impago.

Privatizaciones. Los socios quieren más privatizaciones, incluida la red eléctrica, que Atenas pretende mantener en poder del Estado.

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