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Schröder se une a los críticos de la política migratoria de Merkel

Diputados democristianos preparan una carta en la que reclaman cambios a la canciller

Aumentan las críticas a la canciller alemana, Angela Merkel, por su política de refugiados. El jueves, un político bávaro llevó a la Cancillería un autobús con 31 refugiados para mostrar lo sobrepasados que se sienten en muchos pueblos alemanes. Es solo una anécdota, pero refleja la preocupación por el flujo de solicitantes de asilo, que no cesa, y la creciente irritación por la política migratoria de la líder. El coro de críticos incluye al excanciller Gerhard Schröder, que acusa al partido de Merkel de haber “ignorado la realidad”.

Schröder reprocha a la Unión Cristianodemócrata (CDU) haberse negado durante años a aprobar una ley que regulara de forma racional la inmigración. “Han actuado con negligencia”, dice. Y acusa a la mujer que le sustituyó al frente del país en 2005 de haber actuado en esta crisis con “mucho corazón, pero sin planificar”. “Algo no muy bueno para un jefe de Gobierno”, deja caer.

La entrevista en el diario económico Handelsblatt supone una enmienda a la totalidad a la gestión de la crisis migratoria del Gobierno de gran coalición. “Se ha dado la impresión de que las fronteras ya no tienen ningún significado. Es peligroso y además no es correcto”, dice el excanciller, que lanza también algún dardo contra los actuales responsables de su partido, al insinuar que muchos socialdemócratas no comparten las decisiones del Gobierno, en el que está presente el SPD.

Pero los problemas de Merkel van mucho más allá de su antecesor. El compromiso de reducir las cifras de llegadas parece por ahora una quimera. “Desde el 1 de enero ya hay 51.395 nuevos refugiados”, titulaba el viernes el Bild en su portada. Si la tendencia actual continuara, las cifras de solicitantes de asilo superarían este año el récord absoluto de 1,1 millones en 2015.

Son datos como este los que dan alas a la oposición interna a Merkel. Los defensores de la canciller paralizaron una moción parlamentaria de los críticos que pensaban pedirle un cambio de política. En su lugar, le harán llegar una carta con sus quejas. "Nuestro país está casi desbordado y por lo tanto consideramos urgente un cambio de las actuales prácticas migratorias", escriben los diputados rebeldes.

Una mayoría de alemanes cree que el reto migratorio es demasiado grande. Un 60% de los consultados por el barómetro político del canal público ZDF cree que el país no puede asumir la ola migratoria. La CDU pierde apoyo social. En un mes ha caído dos puntos y su intención de voto es ahora del 37%. Al mismo tiempo, los populistas de derechas de Alternativa por Alemania, escalan en las encuestas y alcanzan ya el 11%.

Este partido, que no está presente en el Bundestag, capitaliza la crisis y se convierte en el gran opositor de Merkel. El ascenso de los populistas es más peligroso para la CDU a medida que se acercan las elecciones que el próximo mes de marzo se celebrarán en tres Estados federados, y que marcarán la temperatura política del país.

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