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La oposición niega el decreto de emergencia económica promulgado por Maduro

El pleno decidió no apoyar la Emergencia Económica promulgada hace una semana por el presidente

Solo faltaba este viernes que la plenaria lo ratificara, pero es un hecho: la mayoría opositora de la Asamblea Nacional decidió no apoyar el decreto de Emergencia Económica promulgado hace una semana por el presidente Nicolás Maduro. El gobernante venezolano lamentó la decisión y dijo que sus adversarios “le están dando la espalda al país”. “Han preferido el camino de la confrontación estéril”, agregó en un acto con el Consejo Nacional de Economía Productiva.

La mayoría opositora de la Asamblea Nacional de Venezuela ha rechazado el decreto de Emergencia Económica promulgado hace una semana por el presidente Nicolás Maduro.

Minutos después de la decisión el diputado chavista Elías Jaua ha formulado duras críticas a sus colegas: “La oposición no ha venido a ayudar al pueblo, sino a derrocar al gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro”, agregó. Esa idea redondea lo que minutos antes del pleno expresaba el jefe de Estado venezolano en un acto con el Consejo Nacional de Economía Productiva. La oposición, dijo, “le está dando la espalda al país y han preferido el camino de la confrontación estéril”.

El jefe de la bancada opositora Julio Borges restó importancia a los lamentos del chavismo asegurando que sin el decreto el Ejecutivo tendría mucho margen de maniobra para tomar las decisiones que quiera. “No podíamos permitir que se cometieran los mismos errores que nos llevaron a la crisis”, agregó para justificar la decisión tomada.

El Gobierno intentó este viernes hasta el último momento que los diputados, constituidos en una comisión especial para estudiar el decreto de emergencia, asistieran a una sesión privada en la vicepresidencia de la República. Maduro afirmó en Twitter que los esperarían desde las 8.00 hora local (13.30 en España) para entregarles la información que demandaban antes de elaborar el informe que discutió la cámara. Pero cada bando mantuvo sus posiciones. El Gobierno pretendía impedir la asistencia de la prensa a la sesión y el nuevo Parlamento no estaba dispuesta a aceptarlo.

A partir de ahora queda todo servido para un nuevo conflicto entre el Legislativo y el Ejecutivo. Es probable que la resolución de este nuevo careo, el segundo desde que a principios de enero se instaló la nueva legislatura, desemboque en el Tribunal Supremo de Justicia, que controla el régimen. La gaseosa naturaleza de la Constitución venezolana, cuyas lagunas dan pie a interpretaciones disímiles, augura un verdadero galimatías jurídico.

El abogado Luis Alfonso Herrera opina que un rechazo del Parlamento debería obligar al Gobierno a presentar un nuevo decreto, con una exposición de motivos distinta, en los términos planteados en el texto fundacional de la República Bolivariana de Venezuela. La Ley Orgánica sobre los Estados de Excepción, en su artículo 34, establece que la Sala Constitucional del Supremo no podrá pronunciarse sobre el decreto si la Asamblea Nacional lo niega en el pleno.

Pero en las últimas horas ha corrido la especie de que el Gobierno, amparado en que el decreto de Emergencia Económica ya ha sido publicado en la Gaceta Oficial, ha autorizado desembolsos para créditos adicionales sin el conocimiento de la Asamblea Nacional. Herrera admite que ese mismo criterio podría ser utilizado para que el Supremo no tome en cuenta el rechazo de la Cámara y permita al Ejecutivo seguir adelante con sus planes de legislar contra la crisis económica.

Es una verdadera partida de ajedrez que amenaza con prolongar los efectos de la dramática crisis de Venezuela, la peor desde 1947. Maduro ha querido aprovechar la contingencia para plantear una transformación de la economía que amortice la dependencia del precio del petróleo, un tema debatido durante décadas. Pero no tiene la confianza de sus opositores para encabezarla.

El decreto, según sus detractores, profundiza los males del modelo de desarrollo diseñado por Hugo Chávez y no establece medidas para iniciar una reforma. En las actuales circunstancias Venezuela, cuyo barril de petróleo cerró esta semana en 21.63 dólares, necesita de una urgente inyección de dinero que le permita saldar las deudas con proveedores internacionales y estimular el aparato productivo.

En un esfuerzo por tratar de acercar posturas con el sector privado, Maduro encabezó un acto con representantes de la empresa privada en la que hizo algunas concesiones para estimular las exportaciones. El gobierno ha aprobado una tasa de cambio más competitiva con ese propósito –en Venezuela coexisten tres cotizaciones del dólar oficialmente reconocidas- y los ha eximido del requisito de una licencia de exportación. Al final de la sesión el gobernante venezolano se acercó a estrechar las manos de los asistentes y se quedó escuchándolos durante varios minutos. El Presidente permanecía en silencio.

Ingresos para la deuda externa

La organización política Vente Venezuela estima que con los actuales precios de la cesta petrolera, Venezuela tendrá ingresos de entre 18.000 y 21.000 millones de dólares en 2016.

De esa cantidad el país sudamericano deberá erogar unos 14.000 millones en concepto de deuda externa.