Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Cameron recalca en los Comunes que no habrá un segundo referéndum

El primer ministro defiende la permanencia en la Unión y advierte de que "no es tiempo de dividir a Occidente"

David Cameron ha comparecido esta tarde en el Parlamento británico para explicar los detalles del acuerdo con la UE alcanzado el viernes pasado en Bruselas y para defender que el futuro de Reino Unido será mejor dentro de la Unión Europea. El primer ministro ha alertado ante los diputados de que un Brexit representaría una "amenaza a la seguridad económica y nacional" del Reino Unido y que, en caso de que los británicos decidan ir por libre, no habrá un segundo referéndum.

El primer ministro ha dejado claro que el voto de referéndum del 23 de junio será definitivo. Cameron ha querido así neutralizar los argumentos que exponía Boris Johnson, alcalde de Londres, en su columna de hoy del Daily Telegraph, en la que anunciaba su propósito de hacer campaña por que el país abandone la UE. “Hay quien ha sugerido que podría haber un segundo referéndum”, ha advertido el primer ministro, que ha declinado hacer comentarios irónicos sobre aquellos que quieren utilizar su voto en favor del Brexit para permanecer en la UE.

Cameron ha confirmado que, si Reino Unido decide salir, utilizará el procedimiento del artículo 50 del Tratado de Lisboa. Un vez el proceso comienza, ha señalado, hay dos años de negociación, después de los cuales Reino Unido abandona el cub automáticamente salvo que todos los Estados miembros acuerden extender el periodo. Habría, pues, "un periodo de  incertidumbre" mientras se negocian los nuevos acuerdos y, después, Reino Unido perdería acceso al mercado único. Se trata de "una decisión irreversible", ha insistido Cameron.

La decisión de Boris Johnson de desafiar a Cameron y apoyar el Brexit ha sido un duro golpe para el primer ministro. Johnson es uno de los políticos conservadores más influyentes y Cameron confiaba en que su viejo amigo acabaría apoyándolo. Pero, probablemente respondiendo a cálculos de sus propias ambiciones políticas de ocupar un día el 10 de Downing Street, Johnson anunció el domingo que finalmente apoyaría el Brexit. En su columna, Johnson dejaba entrever que una victoria de la opicón de salir de la UE podría ejercer presión a Bruseas para acceder a más demandas de Londres. “Solo hay una manera de obtener el cambio que necesitamos y esa manera es votar por abandonar la UE", escribía, "porque toda la historia de la UE dice que solo escuchan de verdad a una población cuando esta dice no”.

“Conozco a muchas parejas que se han divorciado”, ha respondido Cameron. “Pero no conozco a ninguna que haya inciado los trámites del divorcio para poder permencer junta”. El primer ministro ha querido dejar claro que, a diferencia de Johsnon, a él no le mueven otros intereses políticos. “Ya he anunciado que no me presentaré a la reelección”, ha recordado. “No tengo otra agenda que lo que es mejor para nuestro país”.

El primer ministro ha apelado a la seguridad nacional y a la influencia de Reino Unido en el mundo. Salir de la Unión Europea no daría a Reino Unido más influencia, ha advertido. “Los retos a las que se enfrenta Occidente hoy constituyen genuinas amenazas”, ha dicho. “Las agresiones de Putin en el este, el extremismo islamista en el sur. En miopinión, no es tiempo de dividir a Occidente. Cuando nos enfrentamos a amenazas a nuestro modo de vida, nuestros valores y nuestars libertades, es hora de reforzar los números”.

Aunque destacados ministros -como el de Economía, George Osborne, y de Interior, Theresa May- han confirmado que respaldarán a Cameron en la campaña, otros seis, entre ellos el ministro de Justicia, Michael Gove, han adelantado que apoyarán la salida de la UE. Se calcula que más de cien de los 330 diputados conservadores desafiarán a su lider y harán campaña por salir de la UE.

El acuerdo que cerró Cameron el viernes en Bruselas permitirá al Gobierno británico limitar las ayudas públicas a los trabajadores comunitarios en el Reino Unido durante un periodo de siete años, así como adaptar las ayudas por hijos que viven fuera de las islas británicas al nivel de vida de esos países.

También excluye al Reino Unido de cualquier medida destinada a forjar una mayor integración política con Europa y crea mecanismos para que los países externos a la eurozona fuercen un debate sobre leyes que consideran contrarias a sus intereses.