Óscar Iván Zuluaga: “Colombia está atrapada en la agenda de las FARC”

El director del Centro Democrático cree que la detención del hermano de Uribe responde a una "persecución judicial"

Óscar Iván Zuluaga, director del Centro Democrático.

Óscar Iván Zuluaga (Pensilvania, Colombia, 1959) no para un momento. Mientras el expresidente Álvaro Uribe guarda silencio sobre la detención de su hermano por presuntos vínculos con el paramilitarismo –“hablaré después de reflexionar sobre mi tristeza”, ha tuiteado el hoy senador- el director de Centro Democrático, el principal partido opositor, denuncia una “persecución judicial” contra su formación. Una polémica que sacude al país cuando apenas quedan tres semanas para que se cumpla la fecha acordada por el Gobierno y las FARC para llegar al final del proceso de paz, que casi con toda seguridad se prolongará sin que llegue a peligrar la firma final.

Pregunta. ¿En qué momento se encuentra Colombia?

Respuesta. Es un país ingobernable, se le salió de las manos al presidente. El Gobierno tiene un bajo respaldo popular, no tiene capacidad para adelantarse a algunas acciones. Y el tema es muy delicado porque el problema de Colombia es el económico. Tenemos unas cuentas externas descuadradas, el déficit en cuenta corriente más alto del hemisferio occidental, una presiones de la inflación que están devorando a los sectores más populares y de bajos ingresos, un desempleo creciente. El difícil momento económico afecta a los ciudadanos, afecta a la gobernabilidad. Es el problema a resolver por el Gobierno, pero no puede hacerlo porque está atrapado en la agenda de las FARC en La Habana. El Gobierno hizo de su negociación la prioridad de todo.

P. El pasado lunes se retiraron de una sesión del Congreso y dijeron que se declaraban “en rebeldía contra la dictadura. ¿Usted cree que Colombia es una dictadura?

R. Las señales de cómo se ha actuado son propias de un régimen donde se quiere imponer la unanimidad, el chantaje y la presión para acorralar a una oposición. Uno no puede decirle a los ciudadanos que las instituciones están funcionando cuando está bajo presión. Lo que queremos reflejar es que en este país se quiere imponer una persecución judicial. Eso no es de un sistema de talante democrático.

P. Pero la palabra dictadura es muy dura.

R. Lo que ha sufrido el Centro Democrático es propio de dictaduras.

P. A Santiago Uribe se le detiene por presuntos vínculos con el paramilitarismo, financiación y homicidio, ¿por qué dice que hay una persecución judicial y no se espera a que se archive el caso o se juzgue al detenido?

R. Porque quienes han sido condenados lo han sido en juicios políticos. Han pasado 22 años desde que se le abrió la investigación. El derecho procesal establece que una vez la Fiscalía le está haciendo una investigación tiene que disponer de 10 días hábiles para hacerle una imputación. Aquí la hace 28 meses después con base a testigos falsos. No se cumplen los preceptos de lo que debe ser privar la libertad a un ciudadano.

P. Cuando actúa la Fiscalía, el uribismo le acusa de connivencia con el Gobierno. Cuando lo hace la Procuraduría, critica el Gobierno. ¿Qué problema hay con la justicia en Colombia?

R. No hay credibilidad. Lo dijo el ministro: 8 de cada 10 colombianos no creen en la justicia. Es una crisis profunda.

P. ¿Qué tiene que pasar para que el Centro Democrático apoye el proceso de paz?

R. Somos amigos de la paz, pero no de una paz como esta. Tiene que tener un mínimo de estándar de la justicia y esto no lo tiene. Quienes han cometido crímenes atroces no pagan un solo día de cárcel, van a ser elegibles como premio.

P. Entonces no hay forma de que apoyen un acuerdo con las FARC.

R. No, aquí no se trata de complacer a las FARC para que estén contentas, el problema de Colombia es la inflación , el problema de Colombia no son las FARC, el Gobierno lo volvió su problema y toda la agenda y su gobernabilidad la tienen atado a ello. Por eso decimos que este proceso es la entrega del país a las FARC.

P. Hablan de dictadura, de entregar el país al castrochavismo. ¿Por qué usan un lenguaje tan beligerante?

R. No creo que sea así, al menos en mi caso este fue el que usé en campaña y casi obtengo siete millones de votos, me faltó poco para ganar. Lo que tenemos que advertir es que Venezuela empezó cooptando al poder judicial.

P. La realidad de Venezuela es bastante más dura que la de Colombia.

R. Pero nos tenemos que anticipar a esa situación, qué horror. Pregúntele a un colombiano que viva donde las FARC ha tenido presencia qué lectura hace después del Conejo. Eso es paz armada. El Gobierno lo único que ha hecho ha sido justificar a las FARC. Lo que nos faltaba es que las instituciones fuesen ingenuas y las FARC unos angelitos. Cómo así es que van a llegar a hacer supuestamente pedagogía y no va a haber ningún control. Cómo es que en una frontera que está cerrada para los colombianos de bien puedan cruzar los bandidos de las FARC.

P. ¿El Centro Democrático va a votar en contra del plebiscito o se abstendrá?

R. El plebiscito no es el mecanismo para refrendar acuerdos. Va a polarizar más al país. Lo que queremos es que la Corte declare su inconstitucionalidad. Hemos pedido que se convoque audiencia pública para que sectores independientes se pronuncien.

P. Usted obtuvo casi siete millones de votos, pero en las elecciones locales cayó mucho el respaldo al Centro Democrático. ¿Cuál es el apoyo real que tienen?

R. A mí se me puso como el candidato de la guerra. Casi siete millones de colombianos comparten esa visión de una paz basada en la justicia

P. ¿Seguir en la guerra?

R. No, basada en la justicia, no basada en la guerra. Las elecciones regionales tienen unos factores diferentes. Somos un partido nuevo, no tenemos otra cosa que ofrecer que defender unas ideas.

P. El 2 de abril se ha convocado una marcha contra el proceso de paz, ¿la apoya el Centro Democrático?

R. Claro que sí. Estaré en primera línea como ciudadano porque lo ha surgido es un sentimiento de indignación de los colombianos. Los sectores sociales quieren expresar su incertidumbre, su angustia.