Rousseff se defiende a sí misma y a Lula de las sospechas de corrupción

La presidenta comparece junto a 11 ministros para mostrar su solidaridad con el expresidente

Rousseff, este viernes en el Palacio do Planalto. REUTERS

La presidenta Rousseff compareció este viernes en Brasilia rodeada de 11 ministros para mostrar su apoyo a su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, envuelto a partir de ahora, de forma oficial, en el escándalo de corrupción de la estatal Petrobras.

La mandataria, que enfrenta una pesadilla de crisis política desde que fue reelegida en noviembre de 2014, expresó su "más absoluto inconformismo" con el interrogatorio de Lula. La policía registró este viernes la vivienda del expresidente de Brasil en São Paulo, lo llevó hasta el aeropuerto de Congonhas (por motivos de seguridad) y lo interrogó durante más de tres horas sobre su presunta implicación en el millonario escándalo de desvío de dinero de la petrolera.

Rousseff recordó que Lula compareció en el pasado, de forma voluntaria, para hablar con la Justicia y opinó que lo sucedido el viernes era "innecesario". Pero su rueda de prensa se centró en defenderse a sí misma del último de los escándalos que la debilitan. El jueves, la revista IstoÉ publicó una supuesta confesión de Delcídio do Amaral, senador del Partido de los Trabajadores (el mismo de Lula y Rousseff) acusando a Rousseff de obstaculizar las investigaciones de la operación Lava Jato.Do Amaral niega la información de la revista, pero la exclusiva tuvo, de todos modos, efectos negativos para un Gobierno muy maltrecho. El jueves, el mismo día que Brasil conocía el desplome de su PIB de 2015 (el peor dato desde 1996), Rousseff tuvo que gastar energías en negar las acusaciones. Este viernes debía defender a Lula, el más carismático de su partido y su posible sustituto en las elecciones de 2018, pero empleó la mayor parte del tiempo de la rueda de prensa en desmentir otra vez a la publicación. "Esa confesión tiene como objetivo único afectar a mi Gobierno", aseguró.

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