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Marco Rubio lucha contra el calendario de las primarias

Las próximas citas complican aún más las opciones del senador de Florida

El senador de Florida Marco Rubio. REUTERS

El tiempo avanza lentamente contra Marco Rubio. El senador de Florida es, junto a John Kasich, el candidato republicano que había apostado su candidatura a la baza de la moderación. Pero la campaña electoral estadounidense ha demostrado en pocos meses que ese argumento no sirve para ganar. Como Rubio, Kasich aguanta en un humilde cuarto puesto, incapaz siquiera de superar a Donald Trump en los sondeos de la organización conservadora de la CPAC, la base activista del Partido Republicano.

Ahora Rubio confía en el calendario, que la semana que viene abrirá la temporada de primarias en las que cada vencedor suma todos los delegados repartidos en ese Estado. Hasta este momento, el reparto proporcional ha impedido que Trump abriera una distancia insalvable con respecto a sus rivales.

Rubio partía en enero como uno de los favoritos para hacerse con la nominación por el Partido Republicano. Hoy su campaña pende de un hilo. Su victoria en el Estado de Florida, donde arrancó su carrera, es más que dudosa, ya que los sondeos predicen que será Trump quien venza por más de 15 puntos.

El senador Rubio insiste desde hace semanas en que Trump se ha beneficiado de la atención de los medios de comunicación. En sus actos pide un debate profundo sobre las políticas que defiende cada candidato. Pero su intento ha caído una y otra vez en el vacío.

Ni siquiera ha podido situarse por delante de Ted Cruz, el senador de Texas que desde su ascenso en 2010 acompañado de la oleada de políticos aupados por el Tea Party ha marcado algunas de las escenas de mayor división en Washington. Rubio es un moderado al lado de Cruz, pero éste es hoy su principal obstáculo. pero éste es hoy su principal obstáculo antes de ganar a Trump por la llegada del reparto absoluto de delegados. La presencia de cuatro candidatos en la carrera por la Casa Blanca hace que necesiten un 26% de los votos para hacerse con todos los delegados. Si quedaran dos, Trump necesitaría el 51%, y hasta ahora ha obtenido más del 30% de los votos en todas las primarias que ha ganado.

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