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53 muertos en choques entre el Ejército tunecino y yihadistas

El combate ha ocurrido en Ben Guerdane, cerca de Libia, una zona con fuerte implantación de islamistas

Despliegue de las fuerzas de seguridad en Ben Guerdane este lunes. AP

Mientras algunos Gobiernos occidentales sopesan una intervención militar en Libia contra el autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), militantes yihadistas llevaron a cabo la mañana del lunes su más ambicioso ataque contra las fuerzas de seguridad tunecinas en la ciudad de Ben Guerdane, cercana a la frontera libia. En el transcurso de los enfrentamientos, fallecieron 35 terroristas y otros siete fueron apresados. Además, también perdieron la vida al menos 11 agentes y 7 civiles, según informó en un comunicado el Ministerio del Interior, mientras que al menos otra veintena de personas fueron hospitalizadas con heridas de diversas gravedad. El Gobierno tunecino ha decretado el cierre de sus dos paso fronterizos con Libia, el toque de queda en la ciudad de Ben Guerdane y sus alrededores, y ha sellado la entrada a la vecina ciudad turística de Jerba.

De acuerdo con varios testimonios recogidos por los medios locales, los choques se iniciaron al amanecer después de que decenas de militantes armados con metralletas a bordo de varios vehículos todoterreno atacaran un cuartel del Ejército y dos puestos de control de la policía. Los enfrentamientos, de gran intensidad, se prolongaron durante varias horas hasta que las fuerzas de seguridad pudieron hacerse con el control de la situación.

Sin embargo, unidades del Ejército aún peinan la zona en busca de terroristas huidos y las autoridades han instado a los habitantes de Ben Guerdane a no salir de sus casas. Varios medios locales informaron que por la tarde también tuvieron lugar nuevos enfrentamientos en esta localidad, si bien de menor magnitud. El pasado jueves, en la misma zona, cinco terroristas murieron en un tiroteo con las fuerzas de seguridad, que rodearon una casa en la que estos se habían atrincherado.

En unas declaraciones para la televisión pública, el presidente del país, Beji Caïd Essebsi, condenó la ofensiva terrorista, que calificó de “sin precedentes”. “Probablemente, su objetivo era controlar esta región y proclamar una nueva Wilaya”, dijo Essebsi, en referencia al vocablo que utiliza el ISIS para referirse a las diversas regiones del "califato" que declaró en 2014 en una franja de Siria e Iraq. “Los tunecinos están en guerra contra esta barbarie y estas ratas y las vamos a exterminar de forma definitiva”, añadió.

De momento, ninguna milicia ha reivindicado el ataque, pero algunos militantes proclamaron su pertenencia al ISIS, según testigos oculares. En los últimos años, Túnez ya había sido escenario de duros combates entre el Ejército y elementos yihadistas en remotas zonas montañosas que se han saldado con decenas de víctimas, pero nunca antes dentro de una ciudad. “Por su envergadura y la importancia estratégica de la ciudad, el ataque de hoy constituye la apertura de una nueva etapa”, sostiene el analista en seguridad Sergio Altuna.

“Es importante el hecho de que la población se haya posicionado del lado del Ejército, y los yihadistas hayan fracasado en su objetivo de instigar una rebelión y ampararse de la ciudad”, agrega Altuna, que considera que la ofensiva yihadista en Túnez era previsible habida cuenta de la renovada presión contra el ISIS en Libia. Los gobiernos occidentales sopesan una intervención militar en Libia contra la milicia yihadista, que controla una amplia franja de territorio alrededor de la ciudad de Sirte. Según las informaciones de varios medios internacionales, miembros de las fuerzas especiales de nacionalidad estadounidense, francesa y británica ya se encontrarían desplegados en territorio libio.

El pasado 19 de febrero un bombardeo aéreo estadounidense contra una instalación del Estado Islámico en la ciudad libia de Sabrata provocó la muerte de unas 50 personas. Precisamente, este ataque, y los posteriores combates entre militantes del Estado Islámico y de otras milicias habría provocado la huida hacia Túnez de varios yihadistas. De acuerdo con el Gobierno tunecino, los cinco terroristas abatidos el pasado jueves provenían de Sabrata. Además de la franja costera de Sirte, el ISIS cuenta con células distribuidas por otras ciudades del país magrebí, sumido en el caos después de la guerra civil del 2011.

Durante los últimos años, Túnez ha sido un importante foco de actividad por parte de los grupos yihadistas, ya sea del Estado Islámico o de la filial de Al Qaeda. El año pasado, el país magrebí padeció tres brutales atentados que provocaron la muerte de 71 personas. En dos de ellos, murieron decenas de turistas extranjeros, y en el tercero 12 miembros de la Guardia Presidencial. Además, se calcula que hasta 5.000 tunecinos han viajado a Siria e Irak para luchar al lado de milicias yihadistas contra el régimen de Bashar al Asad.