Biden visita Israel y Palestina en pleno repunte de la violencia

El vicepresidente de EE UU pide a Abbas que condene los ataques contra israelíes

Un policía israelí monta guardia ante la puerta de Damasco en Jerusalén. AFP

Seis atentados en Jerusalén, Tel Aviv y en poblaciones de Israel y Cisjordania —con el resultado de un turista norteamericano muerto y 15 personas heridas, así como siete atacantes palestinos abatidos por las fuerzas de la seguridad— han marcado la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, a Tierra Santa.

“Mi esposa y dos de mis nietos se encontraban cenando en la playa, cerca del mismo lugar [del atentado en el que murió un ciudadano estadounidense el martes en Tel Aviv]”, desveló este miércoles Biden a la prensa. El vicepresidente de EE UU condenó la violencia y “a aquellos que no la condenan”, en una clara alusión a los dirigentes de la Autoridad Palestina.

Sus declaraciones fueron hechas en presencia del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, antes de que ambos mantuvieran una reunión en Jerusalén. El jefe de Gobierno acababa de pedir a la comunidad internacional que recriminara su silencio ante los ataques contra israelíes al presidente palestino, Mahmud Abbas, con quien Biden se entrevistó más tarde en Ramala. Poco antes del encuentro, dos jóvenes palestinos dispararon con armas de fuego contra un autobús en un barrio de judíos ultraortodoxos del norte de Jerusalén y ante el recinto amurallado de la Ciudad Santa. “Este tipo de violencia, la retórica que la incita y las represalias que suscita deben desaparecer”, advirtió el número dos de la Casa Blanca.

Desde el pasado mes de octubre, la ola de violencia se ha cobrado la vida de 30 israelíes y cuatro extranjeros —dos visitantes norteamericanos y dos inmigrantes africanos— y de 193 palestinos, dos tercios de ellos abatidos por las fuerzas de seguridad al ser considerados atacantes. El Gobierno de Netanyahu se ha apresurado a dar una respuesta ante el último estallido de ataques y ha anunciado que completará la barrera de separación con el territorio palestino en Cisjordania y en Jerusalén Este. La ONU ha constatado que el 64% de los 710 kilómetros previstos de vallas, tapias o muros, según los tramos, ya ha sido erigido. El Tribunal Internacional de Justicia declaró en 2004 contraria al derecho internacional la construcción de la barrera.

Otras medidas aprobadas por el Gabinete en un nuevo intento de frenar la escalada de ataques son la clausura de los medios de comunicación palestinos acusados de incitar a la violencia y la imposición de sanciones a los empresarios que contratan en Israel a palestinos sin permiso de trabajo. El Gobierno plantea también anular buena parte de los permisos de trabajo existentes para palestinos.

El vicepresidente Biden ha viajado a Israel con la misión de intentar cerrar el actual acuerdo de ayuda militar de Estados Unidos, que expira en 2018. Washington aporta en la actualidad 3.000 millones de dólares al año para la defensa del Estado judío, sin contar la financiación de los escudos de defensa antimisiles. Netanyahu, que pretende elevarla hasta 5.000 millones de dólares anuales para hacer frente al rearme iraní y de los países árabes, ha amenazado con aplazar el acuerdo hasta la llegada de un nuevo presidente a la Casa Blanca, a comienzos de 2017. “Estamos comprometidos con la seguridad de Israel y con el principio de mantener la superioridad tecnológica de sus Fuerzas Armadas”, afirmó Biden, quien según el diario Haaretz advirtió a Netanyahu de la conveniencia para Israel de cerrar el trato ahora con la Administración del presidente Obama.

Más información