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Obama propone al moderado Merrick Garland para el Tribunal Supremo

El presidente nomina al presidente de la Corte de Apelaciones de Washington para sustituir a Scalia

El presidente Barack Obama y el juez Merrick Garland. REUTERS

El presidente Obama anunció este miércoles al candidato elegido para suceder al juez Antonin Scalia, fallecido el pasado mes de febrero, en el Tribunal Supremo. Se trata de Merrick Garland, un magistrado moderado y con larga experiencia en Washington. Obama instó a la oposición republicana a que no bloquee el proceso de confirmación de Garland para evitar que la reputación del sistema judicial, de la Corte y la confianza de los ciudadanos en la justicia “queden dañadas para siempre”.

La decisión de Obama, anunciada formalmente este miércoles en la Casa Blanca puede impactar directamente el curso de la campaña electoral ampliando la división entre los dos partidos políticos, pero también entre la Administración y el Capitolio. El mandatario estadounidense afirmó que no se toma “a la ligera” una decisión como ésta, “una de las más determinantes a las que se puede enfrentar un presidente”.

El presidente estadounidense compareció flanqueado por Garland, que dio las gracias al mandatario “por el mayor honor de su vida”, y el vicepresidente Joe Biden en el Jardín Rosado de la Casa Blanca. Obama explicó que “los hombres y mujeres del Tribunal Supremo son los árbitros de nuestras leyes” y que esta decisión siempre requiere “hacer un equilibrio entre los valores de nuestros fundadores y los de las próximas generaciones”.

Según Obama, negar una audiencia a Garland es una “traición” a los valores constitucionales y representa una “abdicación” de las responsabilidades del Senado

Garland, nacido en Illinois hace 63 años y titulado por la Universidad de Harvard, estaba en la lista de jueces considerados por el presidente para sustituir a Scalia porque su nombre ya había sido estudiado en las dos ocasiones anteriores en las que Obama ha designado un juez. El magistrado es presidente de la Corte de Apelaciones de Washington, el paso previo para numerosos jueces antes de llegar al Supremo, y obtuvo un importante respaldo del Partido Republicano cuando fue propuesto para el cargo.

Obama destacó la labor de Garland durante el atentado de Oklahoma en 1995 ya que lideró el grupo de fiscales que investigó el ataque y acusó posteriormente a Timothy McVeigh por la muerte de 168 personas. Garland, afirmó Obama en un mensaje, también fraguó una carrera “persiguiendo a políticos corruptos y criminales violentos”. Dirigiéndose a la oposición republicana, Obama añadió que su nominado “es una de las mentes más brillantes del mundo judicial, está especialmente preparado para formar parte del Supremo y para servir inmediatamente”.

Mensaje para los republicanos

"El juez Garland ha demostrado a lo largo de su carrera una rara habilidad para unir a las personas y se ha ganado el respeto de todos sus compañeros de trabajo", afirma un documento difundido por la Casa Blanca. El comunicado, emitido minutos antes de que Obama haga pública su decisión, cita al propio juez explicando su interpretación del papel del Tribunal Supremo: "La corte debe aplicar las leyes al caso que se presenta ante ella, no legislar ni asumir el poder ejecutivo; tampoco debe dar consejos ni opiniones".

El candidato nombrado por Obama deberá ser confirmado por el Senado, donde los republicanos cuentan con mayoría, y sus líderes ya han anunciado que se niegan a considerar a ninguno de los designados para el puesto. Candidatos a la presidencia como Ted Cruz exigen que sea el próximo presidente quien decida. En respuesta, la Casa Blanca prepara desde hace varias semanas una ofensiva en la que intentará presionar a los senadores para que “hagan su trabajo” —la versión en las redes sociales es #doyourjob.

El presidente pidió a la oposición republicana que trate el proceso “con la seriedad y el cuidado que merece” y defendió que el Tribunal Supremo “está por encima de la política y así debe permanecer”. Según Obama, negar una audiencia a Garland es una “traición” a los valores constitucionales y representa una “abdicación” de las responsabilidades del Senado. “Y supone algo más, la reputación de este proceso quedará dañada irremediablemente y todo quedará sometido a la versión más partidista de la política”, afirmó el mandatario.

“Como presidente, esta es tanto mi deber constitucional como una de las decisiones que yo —o cualquier mandatario— puede realizar”, asegura Obama en un comunicado adelantado esta madrugada por la Casa Blanca. “Al anunciar a mi candidato, estoy cumpliendo con ese deber. Estoy haciendo mi trabajo. Espero que los senadores hagan el suyo y consideren rápidamente a la persona que propongo”.

El proceso de confirmación del juez nombrado por Obama ya ha dejado su huella en la campaña electoral. Ocurrió el mismo día que se conoció el fallecimiento del juez Scalia en un resort de Texas. A las pocas horas, el candidato republicano Ted Cruz —en segundo lugar por detrás de Donald Trump en la carrera presidencial— pidió a través de Twitter que Obama se abstuviera de nombrar a un sucesor, porque esa tarea correspondía a su sucesor.

La legislación estadounidense, sin embargo, no exige nada por el estilo. El gesto de Cruz fue rápidamente seguido por los líderes republicanos en la Cámara de Representantes y del Senado, donde cuentan con mayorías, y a los pocos días Obama sabía que su candidato ni sería recibido por los republicanos ni sería sometido a una votación. El argumento de los republicanos es que sean los votantes quienes decidan qué presidente debe elegir al próximo juez. El de la Casa Blanca es que los ciudadanos ya decidieron en 2012, que Obama todavía es presidente y que esta es su responsabilidad. “El presidente no deja de trabajar el último año de su mandato, y el Senado tampoco”, dijo este miércoles.

Obama, dirigiéndose a los ciudadanos estadounidenses, asegura que confía en que “compartan conmigo la creencia de que este candidato no solo está altamente cualificado para ser un juez del Tribunal Supremo, sino que también merece una audiencia justa y un voto” en el Senado. Desde la Casa Blanca defendió que durante el proceso de selección, el nombre de Garland es el único que ha sido recomendado tanto por demócratas como por republicanos.