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Macri cumple 100 días con la vista puesta en una inflación que no da tregua

Despidos y precios imparables pero también mayor diálogo son las claves del nuevo gobierno

Mauricio Macri, a poco de recibir el bastón presidencial. MARCOS BRINDICCI (REUTERS)

Mauricio Macri cumple sus primeros 100 días al frente del Gobierno argentino con algunas buenas noticias para él, sobre todo por su exhibición de control político y la debilidad de la oposición kirchnerista, y también unos nubarrones económicos importantes, en especial la inflación y la ola de despidos no solo entre los empleados públicos sino en algunas empresas privadas.

La inquietud con Brasil, el socio clave de Argentina, preocupa a los economistas pero políticamente Macri vive un momento dorado: no solo acaba de demostrar que, pese a estar en minoría, puede aprobar cómodamente en el Congreso un pacto tan delicado como el del pago de la deuda con los fondos buitre, sino que está a punto de recibir la visita de Barack Obama en Buenos Aires, la consagración definitiva del giro de política exterior y del presidente argentino como nuevo referente latinoamericano para los países centrales.

Macri se esmera por entregar una imagen positiva que no se refleja aun en los sondeos. Reuters

Antes de Obama, los primeros mandatarios de Francia e Italia también estuvieron en Buenos Aires. Cristina Fernández de Kirchner, hace solo un año un enemigo aparentemente imbatible para Macri, que tenía peor imagen que ella, está cada vez más aislada en su retiro del Calafate mientras afronta casos judiciales muy delicados en su entorno y todos los argentinos ven con escándalo cómo el hijo del empresario más cercano a los Kirchner, Lázaro Baéz, cuenta millones de dólares en una habitación de su empresa, una financiera.

El kirchnerismo está cada vez más débil y eso facilita la tarea a Macri, aunque incluso los más fieles al presidente admiten que esto no ha hecho más que empezar. Argentina es un país muy complejo, recuerdan, y el peronismo está esperando cualquier error de Macri para recuperar terreno. La disputa se da fundamentalmente en la economía. Si el presidente logra sacar a Argentina del pozo de inflación y parón económico, será imparable.

Si las dificultades siguen o empeoran, muchos empezarán a decir que con los Kirchner se vivía mejor. Los tres primeros meses han sido un auténtico torbellino centrado en una idea: dar la vuelta por completo a la política y las formas del kirchnerismo hasta en los más pequeños detalles. Estos son algunos de los asuntos más relevantes de estos tres meses y pico:

Diálogo. La política conciliadora comenzó ni bien asumido el nuevo gobierno, con la invitación por parte de Mauricio Macri a sus competidores en las elecciones, Daniel Scioli, Margarita Stolbizer, Adolfo Rodríguez Saá y Sergio Massa (Nicolás del Caño del FIT declinó el convite) a la Casa Rosada; otro gesto fue reunir a todos los gobernadores y al jefe de gobierno porteño en la residencia de Olivos, algo que el kirchnerismo no hacía nunca.

La dirigente social jujeña y diputada del Parlasur continúa detenida. EFE

Represión y detención de opositores. A la vez que promovía el diálogo y se atraía a la oposición moderada, Macri y sobre todo su entorno se comportaron con gran dureza con los más extremistas. La detención de Milagro Sala, una dirigente social de Jujuy que aún sigue encarcelada, fue el punto fuerte. Ni siquiera la mediación de la Iglesia hizo a Macri mover un músculo para que fuera liberada. También hubo polémica por la represión con balas de goma de algunas manifestaciones, algo inusual en Argentina. Se aprobó incluso un polémico protocolo antipiquetes para disolver manifestaciones, pero de momento no se está aplicando.

Apertura a la prensa. El giro en el trato con la prensa fue radical. Macri dejó de utilizar las cadenas nacionales –discursos del presidente de emisión obligatoria- de las que abusaba Cristina Fernández de Kirchner y empezó a dar ruedas de prensa con normalidad y entrevistas tanto a medios nacionales como internacionales. La expresidenta prácticamente no respondía a preguntas y no concedía ninguna entrevista, ni siquiera a medios cercanos. También se produjo un giro radical en la relación con el grupo de medios Clarín, el más importante de Argentina. Los Kirchner le declararon la guerra y Macri ha tomado decisiones que les han beneficiado, como cambiar inmediatamente la ley de medios, lo que ha permitido al holding adquirir nuevas empresas y retransmitir los partidos del torneo de Primera División de fútbol, una caja nada despreciable en Argentina.

Salida del cepo. Cumpliendo una promesa de campaña, el 16 de diciembre, el ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, anunció la unificación de los tipos de cambio y la liberación de la compra de dólares. Hasta ese momento, Argentina contaba con por lo menos 5 cotizaciones diferentes de la moneda extranjera, con la cual se operan las grandes compras como bienes inmuebles o automóviles. El final del cepo se hizo sin traumas y es considerado uno de los grandes éxitos de Macri, aunque supuso una clara devaluación del 50%.

Macri tendrá un congreso favorable a sus intereses gracias a la fractura en el kirchnerismo. EFE

Fondos buitre. Hace tan sólo dos días, la cámara de Diputados del Congreso aprobó el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo y dio media sanción para habilitar el pago a los holdouts y así salir del default. Después de 20 horas de acalorado debate, la iniciativa logró 165 votos a favor y solo 86 en contra, los del kirchnerismo y algunos pequeños grupos de izquierda. Las leyes que se modifican permitirán al Gobierno de Macri firmar un acuerdo por el que el país se endeudará en unos 12.500 millones de dólares en los mercados internacionales para pagar a los holdouts. Es el mayor endeudamiento de golpe de un país desde 1996. La ley está ahora en el Senado, donde Macri sigue buscando apoyos entre peronistas moderados.

Subida de tarifas. La cartera de Hacienda declaró la emergencia energética hasta el 31 de diciembre de 2017 y dio paso a un enorme aumento en las tarifas del servicio eléctrico, en algunos casos del orden del 500%. También se esperan nuevos aumentos para el servicio de gas (en vísperas de la llegada del invierno) y el agua, entre otras cosas. Las tarifas de combustibles ya se incrementaron dos veces, a pesar de que el precio del barril de petróleo se derrumba en el resto del mundo.

Bajada de impuestos. Nada más tomar posesión se eliminaron o redujeron los impuestos al campo, un sector muy enfrentado con el kirchnerismo y que apoyó a Macri. La medida fue recibida con beneplácito por el sector exportador, ya que por medio de un decreto se concretó la baja de las retenciones al sector agropecuario y a las economías regionales, y semanas después también se avanzó con la minería. En este sentido, el gobierno también modificó los alcances del impuesto a las ganancias, en otra de las medidas que han generado una fuerte polémica.

Despidos. El plan para modernizar el Estado incluyó la revisión de los contratos de la administración pública en los últimos tres años y los despidos masivos de hasta 60.000 personas, una cifra que el Gobierno no reconoce. Estos despidos provocaron protestas y una huelga de los empleados públicos. Además, en el sector privado algunos estudios estiman que se han destruido este año unos 100.000 empleos. El Gobierno nunca lo desmintió aunque tampoco da por buena la cifra. La situación es especialmente preocupante en el sector de la construcción.

Inflación. Despidos, suba de tarifas y precios y liberación del dólar dieron como resultado una escalada de la inflación que lejos está de resolverse, a pesar de lo que prometió Macri en campaña. Hace pocos días, el propio presidente y varios de sus funcionarios de primera línea hicieron lo que en Argentina se conoce como “abrir el paraguas” (a la espera de la lluvia) y coincidieron en que se necesitarán varios meses para bajar la inflación. Es un mal endémico en un país que tiene un 30% de inflación, una de las más altas del mundo, solo superada en Latinoamérica por Venezuela.

Las protestas llegaron temprano con el nuevo gobierno. EFE