Obama consagra a Macri como aliado privilegiado de EE UU en América Latina

Fijan una agenda de cooperación que abarca desde el comercio al cambio climático

Barack Obama y Mauricio Macri en la Casa Rosada

No ocurre cada día que Estados Unidos sume un nuevo país a su nómina de aliados en el mundo. Con la visita del presidente Barack Obama a Argentina, segunda y última etapa de su viaje latinoamericano después de Cuba, ha ocurrido precisamente esto. La rueda de prensa de Obama con su homólogo argentino, Mauricio Macri, este miércoles, fue una celebración mutua de la amistad recuperada. Obama y Macri intercambiaron elogios personales y fijaron una agenda de cooperación que abarca desde el comercio al cambio climático, pasando por los derechos humanos y las disputas judiciales sobre la deuda argentina.

“Nos ha impresionado el trabajo que el presidente Macri ya ha hecho en sus primeros cien días”, dijo Obama, el primer presidente de EE UU en visitar Argentina en casi dos décadas.

Obama, con su visita y en la rueda de prensa de la Casa Rosada, sede del gobierno argentino, señaló a Macri como un alumno modélico en una América Latina en proceso de cambio. El presidente de EE UU quiere aprovechar sus últimos meses de mandato para dejar huella en el viejo ‘patio trasero’. Y necesita aliados. Ningún líder latinoamericano, salvo quizá el colombiano Juan Manuel Santos, aparece hoy tan bien conectado con Obama con Macri, que llegó al poder hace tres meses.

El mérito es de Macri a medias. Para EE UU, su victoria pone fin a más de una década de relaciones complicadas con los Kirchner. El solo hecho de acabar con esta época seguramente ya habría transformado la relación, independientemente del nombre del sucesor. Esto una ventaja para Macri, un “hombre apresurado”, dijo Obama, que lleva a Argentina en una nueva dirección. “Estados Unidos”, dijo Obama, “está dispuesto a trabajar con Argentina en esta transición, de cualquier manera que se posible”. “Argentina”, continuó, “está volviendo a asumir su posición de liderazgo en la región y en el mundo”.

Obama y Macri descartaron que un acuerdo comercial bilateral esté a la vista. Las conversaciones, dijo el presidente, son muy incipientes. Sobre el contencioso sobre los llamados ‘fondos buitre’, los acreedores internacionales de Argentina, Obama dijo que no quería interferir en un proceso judicial. Pero añadió: “Creo qie enfoque constructivo del presidente Macri ha abierto la posibilidad de resolución”.

Según el presidente de EE UU, la nueva política de Macri con el cambio climático y otros asuntos internacional “promete realzar la influencia de Argentina en la escena mundial, en marcos como el G-20”.

“Visto el interés del presidente Macri en la transparencia, la rendición de cuentas, la reforma económica en Argentina, está dando un ejemplo para otros países del hemisferio”, dijo Obama.

Obama cree que una Argentina estable y amiga de EE UU es necesaria para promover la estabilidad en un continente en el que, en los últimos meses, ha empezado a encontrar más complicidades que al principio de su mandato.

Desde la normalización de las relaciones con Cuba a la crisis de gobiernos llamados bolivarianos como el de Venezuela, el centro de gravedad se desplaza a una posición más favorable a Washington. Este es, para Obama el año de las Américas: desde el sur, con su nuevo aliado Macri, hasta el norte, donde ha hallado en el nuevo primer ministro canadiense Justin Trudeau un aliado tras años de frialdad con Canadá.

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