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Almagro dice que la condena a López es el fin de la democracia en Venezuela

Almagro afirma que denegar el referéndum revocatorio es un “golpe final al legado político de Chávez”

El encarcelado líder opositor venezolano Leopoldo López (imagen de archivo)
El encarcelado líder opositor venezolano Leopoldo López (imagen de archivo) AP

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha vuelto a hacer uso de una carta abierta para denunciar lo que considera el “fin de la democracia y el Estado de derecho” en Venezuela. Pero esta vez no está dirigida, como hiciera en mayo, al presidente, Nicolás Maduro, sino a su preso político más conocido, Leopoldo López. Mas el mensaje sigue siendo, en lo fundamental, el mismo: la democracia en Venezuela está sucumbiendo ante un poder que, con su cerrazón ante los reclamos del pueblo y de la comunidad internacional, está incluso asestándole un “golpe final al legado político” de su proclamado guía, el fallecido presidente Hugo Chávez.

“La sentencia que reafirma tu injusta condena marca un hito, el lamentable final de la democracia en Venezuela”, afirma Almagro en su “Carta abierta a Leopoldo López”, publicada la noche de este lunes en la web de la OEA. “Párrafo a párrafo es, asimismo, la terminación del Estado de derecho”, agrega sobre la decisión de la Corte de Apelaciones de Caracas que este mes ratificó la condena a 14 años de cárcel contra López por haber incitado presuntamente la manifestación en Caracas de febrero de 2014 que desató unos disturbios durante tres meses en todo el país en los que murieron más de 40 personas.

En esa sentencia, continúa Almagro, “queda claramente establecido que en Venezuela hoy no rige ninguna libertad fundamental y ningún derecho civil o político y que estos han expresamente quedado sin efecto en la conducción de los asuntos de gobierno”.

Para el excanciller uruguayo, que mantiene un duro pulso político con el Gobierno de Maduro prácticamente desde que asumió la jefatura de la OEA en mayo de 2015, con este fallo judicial “se ha traspasado un umbral”. Lo que significa, insiste una vez más en las ocho páginas de carta firmada personalmente por Almagro, ”que es el fin mismo de la democracia”.

Y el secretario general de la OEA va más allá aún al acusar al Gobierno venezolano de estar dándole un “golpe final al legado político de Chávez” con sus maniobras para dilatar el referéndum revocatorio que la oposición quiere que se celebre este mismo año. “No es aceptable, en ningún ámbito, quitar el poder de las manos de la gente, adonde pertenece, y utilizarlo como moneda de cambio. Hacerlo es el golpe final al legado político de Chávez”, acusa Almagro.

“Ninguna posición que sustente el derecho y los principios jurídicos fundamentales puede ignorar que el Gobierno de Venezuela tiene presos políticos y los tortura”, sostiene el jefe de la OEA, que también lamenta el “permanente aumento de la corrupción” con el silencio “cómplice” de las instituciones.

En una mención al pulso que el Tribunal Supremo con jueces designados por el ejecutivo mantiene con la Asamblea Nacional, en manos de la oposición, Almagro sostiene también que el Gobierno de Maduro “desconoce la separación de poderes y específicamente al Poder Legislativo, sufre una profunda crisis humanitaria y ética y que buena parte de los afectados han sido seleccionados políticamente”.

También afirma que “el Gobierno de Venezuela quiere desconocer el derecho constitucional de la gente de revocar a su presidente - mecanismo de la misma jerarquía jurídica y política que elegirlo- y que el Gobierno no ha tenido ninguna voluntad de diálogo”.

El enfrentamiento entre el jefe de la OEA y Caracas llevaba un año en ebullición cada vez más fuerte hasta que estalló abiertamente a mediados de mayo. Entonces, Almagro publicó un “mensaje al presidente de Venezuela” en el que acusó a Maduro de estar convirtiéndose en un “dictadorzuelo” con sus intentos por poner cortapisas a la oposición y de haber “traicionado” al pueblo y a su propia ideología al negarse a someterse al escrutinio del pueblo. Días más tarde, publicó un duro informe sobre la situación en Venezuela y comenzó a activar la Carta Democrática Interamericana para el país. 

Según Almagro, la comunidad internacional ya se ha expresado con claridad frente a lo que sucede en Venezuela. El jefe de la OEA saluda en este sentido como “el mejor ejemplo a seguir” los esfuerzos de varios países de Mercosur —Argentina, Brasil y Paraguay— para evitar que Venezuela asuma la presidencia temporal de este organismo regional y recuerda que también los más altos representantes de la ONU se han pronunciado “con claridad” sobre la crisis humanitaria que vive el país sudamericano.

Los ataques de Almagro contra el Gobierno venezolano han sido continuamente rechazados por una Caracas que considera demostrado que el jefe de la OEA está al frente de “una campaña dirigida a justificar la intervención en Venezuela”, como volvió a afirmar en un artículo la semana pasada el embajador venezolano ante el organismo, Bernardo Álvarez.