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Se busca exgobernador: México ofrece 15 millones de pesos para capturar a Javier Duarte

El Gobierno pide ayuda a la población para detener al exmandatario prófugo por delincuencia organizada

Imagen de un cartel con el rostro del exgobernador fugado
Imagen de un cartel con el rostro del exgobernador fugado REUTERS

El Gobierno mexicano ha pedido ayuda a la ciudadanía para capturar al exgobernador de Veracruz, Javier Duarte. Ofrece 15 millones de pesos (unos 700.000 dólares) a quien proporcione alguna pista sobre su paradero, desconocido desde hace un mes. Duarte, de 43 años, ha provocado una catástrofe financiera de al menos 837 millones de dólares (sólo por daños patrimoniales) en el Estado que gobernó durante seis, pero además se le busca por delincuencia organizada. En junio de este año perdió las elecciones en el Estado y sabía que la impunidad de la que gozaba tenía los días contados. Y huyó en helicóptero. El pasaje lo pagaron todos los contribuyentes.

En octubre todo el mundo sabía que se había ido. La Fiscalía mexicana pidió que se emitiera una orden de detención para que no se fugara. Ya era tarde. Duarte desapareció el 15 de octubre. Días antes había ofrecido una entrevista televisiva en la que dijo que iba a encarar las investigaciones que pendían sobre su cabeza. Le quedaban casi dos meses en el cargo antes de pasarle el relevo a Miguel Ángel Yunes, del conservador PAN, y mientras se cocinaba su fuga pidió una licencia. Esta especial renuncia le permitía alejarse del cargo, pero mantener el fuero y ganar tiempo.

El caso de Javier Duarte, líder veracruzano del partido en el Gobierno federal, ha proporcionado un golpe más a la imagen debilitada del PRI nacional. Y el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, enfrenta uno de los casos de corrupción más bochornosos de su mandato. Las promesas de renovación del partido cuando llegó al poder en 2012 —el PRI gobernó México durante 71 años, hasta el 2000— se han ido rompiendo con las peores prácticas de algunos de sus gobernadores afines. El mandatario de Quinta Roo, Beto Borge, de Veracruz, Javier Duarte o el de Chihuahua, Cesar Duarte, fueron la imagen de un PRI aparentemente renovado y joven. Las denuncias por corrupción y la fuga de uno de ellos han desmoronado cualquier esperanza de cambio.

La tercera entidad más poblada de México, sacudida por la violencia brutal del narco, el desempleo y la pobreza, afronta una deuda de 4.000 millones de dólares, según la Secretaría de Finanzas estatal. Sus habitantes observan ahora cómo su exgobernador pretendía vivir a cuerpo de rey a costa de sus impuestos y de una presunta relación con el crimen organizado. En Houston (Texas) se estaba construyendo una mansión valorada en 2,5 millones de dólares, pero las autoridades investigan una red de empresas fantasma y prestanombres que le habría servido a Duarte para desviar 500 millones de pesos (26,5 millones de dólares) del erario público, entre otras corruptelas.

Este viernes el Gobierno ha ofrecido una recompensa por su cabeza. Pero hace un mes fue su propio Gobierno, al mando del gobernador interino, el también priista Flavino Ríos, quien le abrió la puerta del helicóptero con el que desapareció del mapa. De su captura depende la credibilidad del Nuevo PRI y su búsqueda se ha convertido en una cuestión de Estado.

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