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Donald Trump intenta bajar la tensión con Argentina, Colombia y Perú

El presidente republicano habla esta semana con Santos y Kuczynski e invita a Macri a Washington

El presidente argentino Mauricio Macri habla por teléfono con su par de EEUU, Donald Trump.

Latinoamérica y Estados Unidos parecen ir en sentidos contrarios. Mientras la primera se encuentra en pleno giro aperturista, el presidente Donald Trump se cierra al comercio con la región y construye un muro en la frontera con México. Pero eso no ha evitado que Trump llamara en la tarde del martes al argentino Mauricio Macri para invitarlo a una visita oficial a Washington, aunque sin fecha prevista. La conversación se extendió durante cinco minutos y fue "cordial y amistosa", según informó la Casa Rosada. Durante la semana, Trump ya había llamado al colombiano Juan Manuel Santos y al peruano Pedro Pablo Kuczynski.

Trump ha dado un paso hacia Argentina, Perú y Colombia en momentos en que la región cierra filas contra Washington, al menos en relación al comercio. El giro diplomático de Washington ha provocado el relanzamiento de negociaciones que estuvieron años paralizadas, como las que llevan la UE y el Mercosur con la Alianza del Pacífico. Trump ha activado entonces la diplomacia telefónica. Después de Santos y Kuczynski, al frente de países que integran la Alianza del Pacífico, llamó a Macri, en la presidencia pro tempore del Mercosur. Además de invitarlo a la Casa Blanca, el republicano habló de Venezuela. El país caribeño está suspendido del Mercosur, el bloque que Argentina integra junto con Brasil, Uruguay y Paraguay. Estados Unidos, en tanto, acaba de imponer sanciones al vicepresidente Tareck El Aissami por nacotráfico.

Lo cierto es que no es la primera vez que Trump y Macri hablan por teléfono, Ya lo hicieron el pasado 14 de noviembre, durante la que Macri felicitó a Trump por su victoria frente a la candidata demócrata, Hillary Clinton. "Argentina es un gran país y tendremos la más cercana relación entre nuestros países de la historia", aseguró Trump durante el diálogo. Sin embargo, una vez en la Casa Blanca, los pasos han ido en dirección contraria. En su primer día como presidente, Trump firmó un decreto que paralizó durante dos meses la importación de limones argentinos. El país suramericano es el primer productor mundial y había logrado desbloquear los permisos de exportación a Estados Unidos en la recta final del Gobierno de Barack Obama. En su segunda semana, endureció los requisitos para la concesión de visados a los ciudadanos argentinos.

Trump y Macri se conocen desde los años 80, cuando fueron socios. El ahora presidente gestionó, en nombre de la empresa de su padre, Franco Macri, un cobro de 600 millones de dólares por la venta de la parte que le correspondía en un proyecto inmobiliario que su familia tuvo con el magnate en Nueva York. "Tuve que negociar con ese tipo que ahora es candidato a presidente, totalmente chiflado", dijo Macri durante una entrevista televisiva, en la que dejó clara su preferencia por Clinton. "Yo compartí millones de horas con él. La verdad que yo no creo que pueda ganar una elección", agregó. La victoria del magnate estadounidense obligó al Gobierno argentino a moverse rápido para recomponer la relación.

El mundo de los negocios, del que proceden los dos mandatarios, quedó en el centro del escándalo que rodeó a ese primer diálogo telefónico. El popular conductor televisivo Jorge Lanata aseguró en su programa que Trump pidió permiso a Macri para construir una torre de oficinas en el centro de Buenos Aires, pero el portavoz presidencial desmintió la información. Finalmente, el proyecto nunca comenzó porque el magnate estadounidense anunció la cancelación de nuevos proyectos inmobiliarios para evitar conflictos de intereses. Sí mantiene los que ya estaban en marcha, como la Torre Trump de Punta del Este.

Aunque Argentina mantiene un gran interés en tener la mejor de las relaciones con Estados Unidos, la canciller, Susana Malcorra, admitió recientemente en una entrevista con EL PAÍS que hay señales de la Administración estadounidense que "generan preocupación". Desde la llegada de Trump, el país austral ha reforzado su apuesta por la Unión Europea. La tensión con España que marcó la gestión kirchnerista, en especial desde la expropiación del 51% de las acciones de la petrolera Repsol en YPF en 2012, ha desaparecido y Macri busca ahora atraer de nuevo a inversores españoles. Una delegación de 200 empresarios viajará en misión comercial junto a Macri durante su visita de la próxima semana a Madrid, donde se reunirá con Mariano Rajoy e inaugurará la feria de arte contemporáneo Arco, que este año tiene a Argentina como país invitado.

Al mismo tiempo, Macri ha concentrado su política exterior en fortalecer la relación con sus vecinos. La semana pasada viajó a Brasilia y aseguró con Michel Temer a su lado que los dos gigantes sudamericanos iban a dar un “impulso histórico” al Mercosur.  Y el domingo 12 de febrero por la noche, para rematar la jugada, Macri se fue a Colina, cerca de Santiago de Chile, para reunirse con Michelle Bachelet e impulsar desde allí un acercamiento entre Mercosur y la Alianza del Pacífico, el otro gran acuerdo económico de Latinoamérica que lideran México, Colombia, Perú y Chile.

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