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‘Italexit’, el nuevo desafío europeo

En vísperas de las celebraciones por el tratado europeo, crece el discurso euroescéptico en Italia de la mano del Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte

Aniversario del Tratado de Roma de 1957
El cómico Beppe Grillo, líder del Movimiento 5 Estrellas, el pasado martes. I AP

Roma celebra mañana el aniversario de los tratados que marcaron el origen de la Unión Europea hace 60 años. Sin embargo, la sensación que recorre la ciudad que los vio nacer es que Italia puede ser el siguiente laboratorio antieuropeísta. La falta de respuestas ante la inmigración masiva, el auge del populismo, el empobrecimiento de la clase media y la añoranza de aquel instrumento mágico que permitía devaluar la lira y potenciar la exportación del universo made in Italy por el mundo, han despertado cierta nostalgia. Sumado a declaraciones como la del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, sobre los países del sur y el supuesto despilfarro de ayudas públicas, crecen los adeptos a la causa.

Hablar de Italexit es todavía exagerado y la gran industria italiana se echa las manos a la cabeza al escucharlo. Pero hay un dato irrefutable: entre el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), que promete convocar un referéndum para decidir la continuidad de Italia en la moneda única si gana las elecciones, y la Liga Norte de Matteo Salvini, abiertamente contraria a continuar en el grupo de los Veintiocho, suman alrededor del 45% de votos, según todas las encuestas. La formación de Beppe Grillo, que ya le saca siete puntos al Partido Democrático de Matteo Renzi, no quiere ni oír hablar de alianzas postelectorales en este sentido, pero si gana las elecciones —algo que ahora mismo nadie duda— necesitará el apoyo de un grupo nutrido de parlamentarios para convocar un referéndum y reformar la ley que impide en Italia modificar tratados internacionales. Y a un lado y otro, solo encontrarán a Salvini.

El partido de Grillo,

líder en las encuestas, convocará  un referéndum sobre la salida del euro si gobierna

De momento, en vísperas de la celebración de mañana, el M5S desplegó ayer su ideario europeo. Luigi di Maio (30 años), candidato mejor situado a competir por el puesto de primer ministro en las próximas elecciones, presentó su libro blanco para reformar la UE—se llama Nuestra Europa y tiene 8 páginas— e insistió en su voluntad de que “los ciudadanos decidan mediante un referéndum si quieren que Italia continúe en el euro”.

Las encuestas, como señalaba ayer Reuters, hablan de un aumento del sentimiento antieuropeo en Italia, pero no lo suficiente para pensar en una hipotética victoria del no. “El euro no es democrático, porque no se puede salir de él. Queremos que haya normativas que permitan a los países salir democráticamente. Y que haya cláusulas en las que no obliguen a países a entrar en la unión monetaria solo por entrar en la unión política”, sostiene Di Maio, cuyo partido forma parte en Bruselas del mismo grupo que los antieuropeos del Ukip.

Mediobanca resta dramatismo al asunto, pero advierte que la ventana de oportunidad para el Italexit ya pasó

¿Motivos? La política fiscal y la austeridad impuesta desde la UE. También la pérdida de competitividad de las pequeñas y medianas empresas —a finales de 2016 cerraban 400 al día— y asuntos más peregrinos como las sanciones a Rusia, que el M5S y la Liga Norte consideran un disparo en el pie de la economía italiana. Las objeciones a la UE se extienden a la política migratoria —“Italia y otros países de primer ingreso no pueden ser el campo de refugiados de Europa”, señala el libro blanco del M5S—, y a la falta de solidaridad en cuestiones sociales.

Si bien la salida de la moneda única y la economía vintage que se propone permitirían recuperar una política fiscal propia, sería complicado encontrar financiación para la deuda pública, hoy en el 120% del PIB, fuera del abrazo europeo. “Las tasas de interés que pagaríamos para financiarnos en una divisa menos fuerte serían mucho más elevadas y forzarían la política fiscal”, señala Giorgio di Giorgio, profesor de Politica Monetaria en la universidad LUISS. La salida del euro aumentaría la inflación y provocaría una fuerte pérdida de poder adquisitivo, más evidente en productos importados o en viajes, “eso que tanto gusta a los italianos”, recuerda el economista. Voces como la de Mediobanca, que en enero lanzó un análisis sobre los costes de la salida, restan dramatismo al portazo, pero creen que la ventana de oportunidad ya pasó a causa de la cambiante estructura de la deuda italiana.

Todos los partidos coinciden en que no habrá elecciones en Italia hasta 2018. Un tiempo en el que Francia y Alemania marcarán una tendencia que dictará si, realmente, Italexit puede ser la nueva palabra de moda.

Roma celebra blindada el aniversario europeo

Los atentados de Londres y la convocatoria masiva para varias manifestaciones contra las políticas de la Unión Europea han despertado todos los temores en Roma. Tanto el viernes como el sábado, día de la celebración del 60 aniversario de los Tratados de Roma, el centro de la capital italiana estará completamente blindado por más de 5.000 agentes.

La policía está especialmente atenta a la protesta de Eurostop, para la que llegarán 50 autobuses con manifestantes desde toda Italia.

El papa Francisco recibirá esta tarde a los líderes de los países miembros de la Unión Europea y a los máximos representantes de las instituciones europeas. Tal y como ya ha sucedido otras veces, se espera que les haga algún comentario por la falta de una política común en graves asuntos como la crisis humanitaria de los refugiados.