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Un distrito de la India obliga a hoteles y locales a abrir sus baños al público

La medida, contestada por los empresarios, beneficiaría en mayor grado al colectivo de las mujeres e impone una tasa de 7 céntimos de euro a todos los usuarios

Una mujer usa un inodoro construido por una ONG en el estado indio de Haryana, en 2014.
Una mujer usa un inodoro construido por una ONG en el estado indio de Haryana, en 2014. AFP / GETTY

Uno de los problemas más enquistados entre la población de India es el acceso a los baños y váteres. De las medidas que se han implantado en los últimos años la que ha propuesto el distrito de Delhi Sur es la que más ampollas ha levantado: a partir del pasado 1 de abril todos los restaurantes y hoteles deberán abrir sus baños a cualquier persona que desee utilizarlos, incluso en alojamientos de cinco estrellas. Eso sí, previo pago de una tasa de cinco rupias, al cambio actual, unos siete céntimos de euro. La medida contribuirá, según las autoridades, a mejorar los niveles de salud pública y la vida diaria de las mujeres, que en numerosas ocasiones, son víctimas de agresiones cuando salen fuera de las viviendas para hacer sus necesidades. Sin embargo, la industria hotelera ha mostrado sus discrepancias y ha avisado que “no acatarán la norma hasta que lo ordenen los tribunales”.

“Por supuesto que existe una carencia de baños, pero ¿por qué el Gobierno carga toda la responsabilidad en los dueños de los negocios?”

En la actualidad, cerca de la mitad de los 1.200 millones de personas que residen en India no cuentan con un baño adaptado en el interior de sus hogares, lo que obliga a muchos de ellos a salir a la calle para aliviarse, en especial, en zonas rurales. Este es uno de los principales argumentos esgrimidos por la Corporación Municipal de Delhi Sur, una de las tres consejerías que dota de servicios a la capital del país. “Queremos que tanto hoteles como restaurantes se sumen por ellos mismos en vez de esperar a que les hagamos cumplir con la normativa”, explica Puneet Goel, responsable de la comisión, según informaciones recogidas por un medio catarí.

Una medida que ha soliviantado al mundo de la hostelería. “Aún no hemos visto la orden y además viola el derecho de admisión de los establecimientos”, afirmó Raul Singh, representante de la Asociación Nacional de Restaurantes, y añadió que “las autoridades aún no les han enviado el documento”.

Las autoridades ya han iniciado los requisitos legales para que los comercios se adapten a los cambios e inciden en que la medida es “especialmente beneficiosa para las mujeres que no suelen encontrar aseos disponibles en los grandes centros comerciales”. Pese a los intentos de acercar posiciones, la industria lo ve como una carga injustificada y sesgada. “Por supuesto que existe una carencia de baños, pero ¿por qué el Gobierno carga toda la responsabilidad en los dueños de los negocios?”, argumentan desde otra asociación hostelera.

En los últimos tres años, más de un millón de aseos han sido proyectados o construidos en India. Sin embargo, los esfuerzos tras su construcción no han sido suficientes porque la población, sobre todo en zonas rurales, no hace uso de los mismos: en algunos casos, los retretes no están conectados con los sumideros y, en otros, la gente no termina de cambiar unos hábitos que se perpetúan generación tras generación.

Nada más llegar al poder, en mayo de 2014, el primer ministro Narendra Modi prometió acabar con el problema e impulsó una campaña de limpieza — en la que se emplea a tres millones de trabajadores— para reducir los efectos negativos que dejan las defecaciones en calles y barrios. Según los datos de un censo que abarca el periodo comprendido de 2001 a 2011, en diez de los 28 estados que conforman el país más del 50% de los hogares no contaban con una letrina.

“La falta de instalaciones es algo terrible. El Gobierno tiene el dinero y las tierras pero no hay voluntad”, insisten los hosteleros que culpan a la administración por una medida que la califican de irreflexiva. “En India, cuando alguien necesita usar un baño se le permite hacerlo, pero eso no significa que nos veamos obligados a abrirlos en cualquier situación”.

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