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Taiwán prohíbe el consumo de carne de perro y gato

La nueva ley aprobada por el legislativo aumenta las multas y penas de cárcel para aquellos que comercien, consuman o posean carne de estos animales

Varios perros en una jaula de un mercado asiático.
Varios perros en una jaula de un mercado asiático.

Taiwán se convertirá en pocas semanas en el primer país asiático que prohíbe explícitamente el consumo de carne de perro y gato en su territorio. El legislativo de la isla aprobó este martes una enmienda a la Ley de Protección a los Animales que prohíbe la matanza de estos dos tipos de mascota para el consumo de su carne. También incrementa las penas para aquellos que violen la ley y comercien con este producto, que podrían incluso acabar entre rejas.

La reforma, que tendrá que ser aprobada por el Ejecutivo taiwanés y firmada por la presidenta, estipula una pena de prisión de hasta dos años y una multa de 200.000 a 2 millones de dólares taiwaneses (aproximadamente entre 6.000 euros y 60.000 euros) para los que maltraten a estos animales o comercien con su carne. Antes de esta enmienda, las penas por abusos de forma deliberada que resultaran en heridas graves, daños en órganos vitales o la muerte eran mucho menores. En los casos más graves y de reincidencia, el tiempo entre rejas podrá alcanzar los cinco años. Además, en el caso de los gatos y los perros, antes solamente se consideraba delito su sacrificio y venta, pero no su consumo.

En cuanto la ley entre en vigor, los que coman carne de perro o gato serán penalizados con una multa de entre 1.500 y 7.700 euros. Y el Gobierno de la isla se reserva el derecho de publicar los nombres y las fotografías de los condenados por estos delitos junto a su historial criminal, según informa la agencia taiwanesa CNA.

Otra de las modificaciones prohíbe que los conductores de coches y ciclomotores tiren de estos animales de la correa mientras el vehículo está en marcha, bajo pena de multa de entre 90 y 460 euros.

Si bien hace décadas el consumo de carne de perro era algo habitual en Taiwán —aunque no mayoritario—, los habitantes de la isla los tratan actualmente "como miembros valiosos de su familia", dice CNA. La presidenta Tsai Ing-Wen es una conocida defensora de los animales y prometió en su campaña electoral tomar medidas adicionales para su protección. Tsai tiene dos gatos, muy populares en Taiwán tras posar con su dueña en varias ocasiones durante la campaña electoral, y una vez llegó a la presidencia adoptó tres perros.

En los últimos años, varios casos de crueldad con los animales han indignado a los taiwaneses. En 2016, un vídeo de unos soldados en una base militar de la isla mostraba como colgaban de una cadena a un perro hasta dejar que muriera, para después burlarse del animal y arrojar su cuerpo al mar. La repercusión fue tal que el ministro de Defensa tuvo que salir a pedir perdón por el episodio. Los ciudadanos ya abogaron entonces por una legislación más dura en este ámbito.

Con la caída del consumo de carne de perro y gato y la aceptación de estos animales como mascotas, las autoridades de otras naciones asiáticas se mueven en la misma dirección que Taiwán, aunque ningún país ha llegado hasta el punto de prohibir su consumo. En Corea del Sur, varias Administraciones locales han legislado para evitar el comercio de esta carne. En Hong Kong, el sacrificio de estos animales está prohibido, pero no su consumo. China continental, por otra parte, sigue siendo el gran campo de batalla de las organizaciones animalistas: a pesar de que cada vez menos gente come carne de perro o de gato, festivales como el de Yulin, aislados pero muy polémicos y con gran repercusión fuera y dentro de sus fronteras, impiden que la imagen del país como protector de los animales mejore.

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